Cultura

Ignacio Pinazo, cara a cara frente a los artistas de la Colección del IVAM

El museo celebra el centenario de la muerte del pintor con una exposición y la cesión de la antigua Sala La Muralla para exhibir su obra de forma permanente

Imagen de la muestra que expone el IVAM
Imagen de la muestra que expone el IVAM - MIKEL PONCE

Coincidiendo con el centenario de la muerte de Ignacio Pinazo (1849-1916), el IVAM encargó al catedrático Francisco Javier Pérez Rojas uno de los proyectos expositivos más complicados de su trayectoria: descubrir los lazos que unen al pintor valenciano con los artistas de vanguardia que engrosan la colección propia del museo. En otras palabras, justificar la presencia de un naturalista de finales del XIX en un centro consagrado al arte moderno.

El resultado de esta investigación es la muestra “Ignacio Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas”, con la que se inaugura la antigua Sala Muralla, que a partir de ahora se dedicará a mostrar la obra de este artista de forma permanente.

La exposición, que cuenta con 150 piezas -de las que cerca de treinta han sido prestados por la Casa Museo Pinazo y el Museo de Bellas Artes- permanecerá abierta hasta septiembre de 2017.

La modernidad latente en la pintura de Pinazo, más década antes de que apareciera Sorolla, ha quedado demostrada en multitud de exposiciones, ensayos y artículos periodísticos. Siempre apartado del academicismo (puesto que era un hombre de orígenes proletarios), se sabe que Pinazo partió de la tradición para acercarse al impresionismo mediante la incorporación de técnicas como el frotado, el rayado o los empastes matéricos. Mirando al pasado, la influencia de Goya es evidente. Sin embargo, nadie hasta ahora había sentado al artista de Godella frente a los artistas contemporáneos del siglo XX, tratando de encontrar concomitancias.

Detalle de la exposición
Detalle de la exposición- MIKEL PONCE

La principal dificultad que ha hallado el comisario de la exposición deriva del hecho de que ni Dubuffet, ni André Masson, ni Rauschenberg supieron de la existencia del pintor valenciano, quien a pesar de su virtuosismo con el pincel no ha gozado nunca de gran proyección internacional. Dado que no cabe buscar en ellos la influencia de Pinazo, los paralelismos han tenido que construirse a través de la mirada subjetiva y creativa de Pérez Rojas, considerado el máximo experto en la producción de este artista.

Imagen de la muestra
Imagen de la muestra- MIKEL PONCE

Los resultados, en algunos casos, son sorprendentes. El escultor catalán Ignacio González, pilar fundamental de la colección del IVAM, comparte con Pinazo el interés por la depuración y las combinaciones de vacíos y movimientos. Pero también las temáticas; el montaje expositivo empareja piezas de ambos artistas sobre temas comunes como el desnudo o las mujeres leyendo de pie. Comprobamos cómo el gusto por el ritmo de Gargallo entona con el movimiento intrínseco de las pinturas de su antecesor decimonónico. Encontramos hermanamientos más audaces, como los que se establecen con pintores informalistas como Sonia Delaunay, Barceló, Cossío o Ramón Gaya. Todos ellos nos conducen hacia la misma conclusión: que Ignacio Pinazo se ha ganado su lugar en el IVAM por méritos propios.

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