Vicente Vera - TRIBUNA LIBRE

Gustav Schulmerich: Un comerciante alemán en Elda (1920-1950)

«En el Centenario de la Cámara de Comercio Alemana en España (1917-2017)»

Actualizado:

«Las utopías, en sí dignas de elogio y seguramente inspiradas en el espíritu del idealismo, impiden la consolidación de Europa» (abril 1919) Stefan Zweig.

A lo largo de este año 2017 la Cámara de Comercio Alemana en España viene celebrando el centenario de su fundación en 1917. Desde estas páginas deseo sumarme a dicha celebración, en primer lugar porque es un gran motivo de alegría y satisfacción que una organización económica haya arribado a este hito en el asociacionismo empresarial entre dos países en principio tan dispares pero en el fondo muy complementados, y en segundo lugar porque caí atrapado por los avatares de una persona nacida en Alemania pero con grandes raíces en la economía y la cultura española. Nuestro hombre se llama Gustav Schulmerich Schneider, nacido en el año 1890 en Mainz, Frankfurt. Todo empieza cuando cae en mis manos una gavilla de ejemplares de un semanario nacido en Elda en 1926, “un periódico en el que redactores y colaboradores supieron contactar fielmente con el acontecer de la vida local, penetrando en sus problemas y aspiraciones tanto en el aspecto humano, como en el municipal, industrial, cultural, social, deportivo y otros, incluso en la crónica de sucesos…” de este sencillo modo, definía así el contenido del periódico nuestro más recordado cronista de la ciudad, Alberto Navarro Pastor. Concluía que para todo aquel que estuviera interesado en conocer todo el período histórico anterior a 1936 lo tenemos que estudiar a través de este semanario IDELLA entre los años 1926 a 1930.

Documento Inmigración americano. Viaje a la fabrica W.J.Young en Lynn
Documento Inmigración americano. Viaje a la fabrica W.J.Young en Lynn- ABC

Dicho esto, todo empezó aquí, en la lectura y digitalización mental de cada uno de los casi 200 números publicados. Es a partir de 1927 cuando aparece insertada publicidad sobre una firma extranjera de maquinaria para el calzado: G.SCHULMERICH, domiciliada en la calle Alfonso XIII, 41, cuando todavía no se había proclamado la II República, se vivían los últimos coletazos de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera. Sucesivamente a partir de este ejemplar fui comprobando los siguientes y verificando que la publicidad era continuada . Fue un periódico leído por la incipiente burguesía industrial ilustrada y todos aquellos comerciantes relacionados con la industria de fabricación de calzado. Comencé a estudiar el origen de esta empresa ubicada en Elda y en una calle que en aquella época sería el centro neurálgico de la ciudad. Allí se encontraba el Casino Eldense, Banco de Elda, Correos y Telégrafos, etc. Una calle transitada por todos y en todo momento. Por lo tanto deduje que si algo poseía este comerciante, además del producto, era mentalidad comercial: publicidad persuasiva y ubicación en la zona más transitada de Elda en aquellos años moderadamente tranquilos. En otro ejemplar de Idella, dedicaban una sección denominada “Notas locales y generales”, lo que hoy denominamos ecos de sociedad. En una de aquellas notas, el redactor de Idella escribía: “La importante casa de maquinaria y artículos fabricación de calzado G.Schulmerich que representa nuestro distinguido Jose Antonio Cárdenas ha nombrado al experto mecánico Max Weil para atender con toda solicitud la demanda de su numerosa clientela”. Luego podré desvelar quién es este representante de Schulmerich, que tan importante papel desempeñaría en el negocio de su amigo alemán.

Reseña de Schulmerich en IDELLA 1929
Reseña de Schulmerich en IDELLA 1929- ABC

Como ya he comentado, Gustav Schulmerich fue un comerciante muy dinámico, a modo de hipótesis se puede pensar que durante los primeros años de su presencia en España, y en Elda posteriormente, todavía no había decidido invertir en la posibilidad de abrir una sucursal en la ciudad, como hacían las demás empresas competidoras, siendo la estadounidense United Shoe Machinery Corp., una de las pioneras en establecerse en Elda y en Barcelona. Su labor inicial en la comarca el sector de las fábricas fue promocionar sus máquinas y artículos de calzado de modo que pudiera penetrar en el mercado de manera paulatina y con vistas a una consolidación definitiva una vez consiguiera una importante cartera de clientes. Se puede afirmar que, a lo largo de esta etapa que abordamos ahora, nos encontramos en un periodo de florecimiento de la industria y con expectativas de seguir creciendo, había demanda nacional de calzado e incluso un incipiente mercado de exportación. Es por ello que Schulmerich iba y venía desde Frankfurt cada cierto periodo de tiempo. Al disponer de personas que le mantenían informado de la evolución de su negocio, él se encontraba en Alemania vigilando y controlando la fabricación de los pedidos de las máquinas que tenían que entregarse a sus clientes. Tanto sus empleados Cárdenas y Weil coordinaban los contactos con las fábricas de Elda, Petrer, Elche, Almansa, etc.

Documento publicidad ABC 1936
Documento publicidad ABC 1936- ABC

Schulmerich no solo viajaba a Alemania, he podido hallar información relevante de sus viajes periódicos hacia los Estados Unidos y Argentina, incluso algún otro a La Habana. En uno de estos viajes, en concreto a la ciudad de Nueva York habiendo embarcado en Cherburgo en 1924. En el documento de embarque encontrado se puede apreciar que en la información que se facilita para el Departamento de Inmigración USA el objetivo del viaje es visitar la ciudad de Lynn en Massachusetts. Esta ciudad fue durante muchos años la cuna de la industria de maquinaria de calzado. Allí visitaría la empresa de su amigo y colega americano W.J. Young Machinery Company. Al igual que hacían otros, viajaban a este lugar para ver in situ la evolución de la tecnología aplicada al calzado y poder contratar el suministro de los últimos modelos o bien contratar las patentes respectivas. Esto mismo sabemos que hacía también otro colega alemán, SCHUSTER Maquinarias, S.A., con residencia en Buenos Aires desde 1919. Por cierto, hay otro documento de embarque desde el puerto de Hamburgo con destino Buenos Aires vía Nueva York, en este caso además de visitar la industria de maquinaria y fábricas de calzado también está el objetivo familiar de permanecer con su madre que había emigrado a este país, Mary Schulmerich. De modo que se puede corroborar los continuos viajes de negocios que realizaba durante meses por diferentes y lejanos países.

Interio de la fábrica de Pedro Bellod (años 30)
Interio de la fábrica de Pedro Bellod (años 30)- ABC

Según información facilitada por el Archivo de Frankfurt el Sr. Schulmerich organiza su viaje definitivo a España en el año 1929. Mantendrá una infraestructura mínima en Frankfurt pero en el año 1931 decide ya invertir un inmueble en la calle Fermín y Galán, 41 de Elda. Durante la II República volvió a cambiar el nombre de la calle. Local que serviría como almacén de maquinaria en stock y tienda de artículos para el calzado. El inmueble fue adquirido a un prestigioso fabricante de hormas, Juan José Aguado Aravid, en octubre de 1931. Es importante subrayar que durante el periodo 1920-1931 hubo una notable expansión en la producción de calzado. Un periodo en el que se intensificó la mecanización en las empresas zapateras, sobre todo en la cadena de montado consiguiéndose un notable incremento de la producción. Esta realidad económica fue la que animó a Schulmerich en su apuesta por la industria en Elda. Un proceso que había comenzado durante la Gran Guerra en empresas como “Viuda de JJ Guarinos”, Bellod Hermanos y Zaragoza, Rodolfo Guarimos, Pablo Maestre, Gabriel Vera, etc. Todas ellas ya realizaban sus inserciones publicitarias en las revistas locales de la época como empresas productoras de calzado nacional y mecánico.

Ahora sería el momento de introducir al representante de Gustav en todos los ámbitos legales de su negocio. Se trata de Jose Antonio Cárdenas Varela, súbdito venezolano nombrado en 1928, Consul Honorario de Venezuela. Había residido algunos años en Suiza y hablaba varios idiomas, entre ellos el alemán, además estaba casado con la súbdita suiza Valerie Grieder. Pues bien, el señor Gustav le concede amplios poderes para regentar su negocio en asuntos jurídicos y de representación legal.

A pesar de la inercia del crack del 29 en EEUU, la repercusión comercial e industrial no sería tan acusado como en otros sectores y como en principio se temía. La industria mantenía unos niveles aceptables de producción y consumo, acompasado por la creación y apertura de nuevos talleres y fábricas así como el establecimiento paralelo de la industria de componentes de calzado (hormas, tacones, suelas, pieles, etc.). Y para redondear el círculo, se culmina con la fundación del Banco de Elda (1933-1963), entidad financiera muy bien acogida en la ciudad por su carácter de apoyo a la pequeña industria y comercio de la localidad procurando musculo financiero a la pequeña industria. un poco más de soporte financiero y contribuyendo al descuento comercial de letras a las fábricas de menor tamaño así como el pago de nóminas de los trabajadores de la industria. Sin olvidar el potencial, la cultura y los hábitos de ahorro. Fundado por Ángel Vera Coronel y un grupo de personas pertenecientes a la burguesía industrial y comercial y miembros de partidos de centro izquierda. Gustav conocía a todos los miembros fundadores del Consejo de Administración además de suscribir algunas acciones de dicho banco.

Factura de la fábrica de maquinas de calzado W.J. Young en Lynn, Mass. USA
Factura de la fábrica de maquinas de calzado W.J. Young en Lynn, Mass. USA- ABC

Vamos adentrándonos en el tiempo y nos situamos en uno de los periodos más tristes en la historia de España: estalla la Guerra Civil en 1936. Schulmerich, que es un hombre muy inteligente, lleva años alejado de su país pero se presagia lo peor y sale hacia Sevilla. Allí la situación será algo más tranquila puesto que es una de las primeras ciudades que controlará el ejército sublevado. El levantamiento sucede el 18 de julio, pero en el mes de enero el periódico ABC ofrece a sus lectores un suplemento monográfico dedicado a la industria de calzado en Elda. También aprovecharía Schulmerich para estar en ese suplemento con el fin de darse a conocer en todo el país. Recordamos su mensaje publicitario y entre otros mensajes nos dice que “hay instalaciones completas que justifican su merecido crédito. Se puede decir que no hay fábrica del ramo que no tenga algo que ver con esta casa y todas a plena satisfacción. Así se ha creado un negocio llamado a ocupar siempre un primer plano”. Gustav tendría que esperar al término de la guerra para continuar con su negocio, aunque todavía no presagiaba lo que se la vendría encima al finalizar la guerra en 1939. Durante el conflicto bélico las fábricas fueron incautadas por los sindicatos UGT y CNT. Hubo al principio un poco de cordura y crearon lo que se llamó SICEP (Sindicato de Industrias de Calzado de Elda y Petrel), organización en la que también se integraron algunos fabricantes con la finalidad de salvar los muebles, es decir, organizarse para seguir produciendo y cobrar un salario. A medida que se iba agravando el enfrentamiento entre los ejércitos enfrentados, los fabricantes abandonaron, siendo algunos represaliados. Había que destinar las fábricas para atender las demandas del ejército republicano: botas militares, ropa militar y otros utensilios.

Documento Consejo Aliado autorizando la venta de la marca G. Schulmerich
Documento Consejo Aliado autorizando la venta de la marca G. Schulmerich- ABC

A partir de 1940 y todavía con la resaca de la guerra la vida económica de la ciudad es muy frágil. La economía civil está devastada por la gravedad de los acontecimientos bélicos y las dificultades tanto en el suministro de alimentos para la población como de materias primas para las fábricas se hizo muy difícil. Por ello la actividad industrial era muy escasa y se comenzaba a organizar una economía de subsistencia. Se retomaba la fabricación de zapatos con los restos de materiales que fueron guardados durante la guerra y en pequeños talleres y en los domicilios particulares se iba reconstruyendo el tejido fabril. Por supuesto que no se daban todavía las condiciones objetivas para la inversión y compra de maquinaria. España iniciaba un proceso de autarquía y austeridad que supondría un retraso evidente en la recuperación industrial. De modo que Schulmerich decide abandonar Sevilla y trasladar su domicilio a Vistahermosa en Alicante donde reside en una de las casas solariegas que se construyeron cercanas al Liceo Francés, Finca Lucía.

A la luz de los trágicos sucesos que se estaban produciendo en Europa con el comienzo de la II Guerra Mundial, Gustav decide emprender viaje a Barcelona y fijar su residencia también en la calle León XIII, 61. Una zona no muy alejada del puerto de Barcelona y siempre pensando en la posibilidad de retomar su actividad exportadora desde esta ciudad. Además de las fábricas residuales que aún quedaban por estas tierras catalanas también disponía de una plataforma portuaria que le facilitaría el envío de sus maquinas a países terceros.

Ingreso en el Banco Hispano Americano
Ingreso en el Banco Hispano Americano- ABC

Una vez finalizada la II GM, Gustav se encontraría de nuevo ante el padecimiento de una inesperada y singular experiencia por el mero hecho de ser súbdito alemán y encontrarse en España. El ejército aliado obtiene la victoria en esta cruel guerra mundial siendo derrotado el temible Tercer Reich. Era el momento de las negociaciones entre los países que integraban el ejército aliado y la reorganización de Alemania tras una guerra muy larga y destructiva. Cito ahora un texto del economista y prestigioso historiador Pablo Martin Aceña explicando las circunstancias administrativas que se había decidido poner en marcha contra los nazis que ocupaban España en estos años, “A principios de 1946 el Departamento de Estado de los EEUU publicó un documento demoledor que contenía pruebas irrefutables de la asistencia militar y económica prestada por Franco a Alemania durante la guerra. Los archivos capturados en Berlín revelaban, además, que la Península Ibérica se había convertido en un refugio seguro (safehaven) para los archivos alemanes y en un lugar de paso de criminales de guerra y de responsables del Partido Nazi en su viaje de huida hacia Latinoamérica” (El oro de Moscú, y el oro de Berlín). Como resultado de este análisis, el gobierno español publicó la Orden de 8 de abril de 1946 prohibiendo la enajenación o pignoración sin previo autorización de bienes y valores de diversas compañías. Asimismo los aliados, a su vez, crearon el 7 de mayo de 1945 una comisión integrada por representantes de la embajada de de los EEUU y Reino Unido, posteriormente Francia. Estos tres embajadores representaban a la Comisión Aliada de Control (CAC) cuyo objeto era muy claro, por medio de la ley nº 5 del CAC establecieron un procedimiento para embargar e inventariar todos los bienes alemanes en el extranjero, y para proceder a su transferencia a las autoridades aliadas.

Factura de G. Schulmerich a un cliente.1932
Factura de G. Schulmerich a un cliente.1932- ABC

Gustav Schulmerich se vio atrapado en este complejo y farragoso proceso burocrático que significó un gran quebradero de cabeza durante los años 1947 -1949. A la luz del expediente hallado en el Ministerio de asuntos Exteriores en Madrid y en el Archivo General de la Administración (AGA) con nombre y dos apellidos: Gustav Schulmerich Schneider.

A la luz de los documento que integra dicho expediente, lo primero que tuvo que hacer nuestro personaje fue contratar los servicios de un abogado y gestor administrativo que le facilitara apoyo logístico para iniciar un largo proceso exculpatorio dirigido a la Dirección General de Política Económica en Madrid, demostrando siempre su exculpación en cuanto a su pertenencia al partido nacional socialista y lo manifiesta él mismo en uno de los documentos que forman parte del expediente “que desde hace 39 años vive fuera de Alemania, de los cuales veintisiete tiene fijada su residencia en España. Que nunca se ha dedicado a actividades políticas ni `pertenecido al Partido Nacional Socialista, Frente de Trabajo ni ninguna otra organización de dicho partido”. De repente, Gustav se encuentra maniatado, con todos sus bienes confiscados y sin liquidez suficiente para poder reorganizar su actividad exportadora. En otro de los recursos de amparo dirigidos a la Administración Pública, solicita la autorización para poder poner en venta su inmueble en Elda.

Exterior de la fábrica Manuel Maestre Calzados El Cid iluminada para Fiestas de Septiembre. Años 30
Exterior de la fábrica Manuel Maestre Calzados El Cid iluminada para Fiestas de Septiembre. Años 30- ABC

Al final recibe el visto bueno y consigue vender su vivienda y almacén, el comprador fue Francisco Amat Busquier, viajante de calzado y conocido de Schulmerich. Así, en 1949 consigue realizar la venta y poder disponer de algún dinero, aunque el mismo notario le indica que tiene que ingresarlo en una cuenta en el Banco Hispano Americano de Alicante. Paulatinamente va desprendiéndose de todas sus propiedades en Elda para “que me permita evitar el pago de rentas municipales y poder reanudar sus actividades de exportador a las cuales vengo dedicándome desde el año 1920 habiendo podido llevar a cabo últimamente varias exportaciones de maquinaria a Portugal y Argentina, la última el 8 de octubre de 1947 con licencia de exportación nº 116401 y que además el CAC me ha concedido pasaporte nº 523/10 para visitar varios países”. Asimismo tal fue su precariedad monetaria que solicitó también vender su nombre o marca comercial G.Schulmerich. La vendió por unas 10.000 pesetas a un amigo residente en Madrid, Jose Carlos del Alcázar y Victoria, cuñado de un súbdito alemán llamado Joachim Von Knobloch, quien había sido cónsul de Alemania en Alicante.

Como bien expresa el libro dedicado a los Cien Años de Cámara de Comercio Alemana en España, “cuarenta comerciantes alemanes se aventuraron a emprender un proyecto arriesgado: crearon la asociación económica Alemana para España”. Gustav Schulmerich quiso, de alguna manera, emular con no menos riesgo personal, aventurándose también a promocionar y vender sus máquinas de calzado, contribuyendo a la mecanización y modernización e incluso transformación de los procesos artesanales y manuales que todavía se daban en las fábricas durante los años 1920-1940. No obstante, coincide su asentamiento en España en 1926 justo cuando se firma en Madrid el nuevo acuerdo comercial entre España y Alemania, que se mantendrá vigente hasta 1958, poco después vendría el despegue definitivo de España con el Plan de Estabilización Económica de julio de 1959.

Para finalizar, es mi deseo felicitar a todas las empresas y asociados que conforman la Cámara de Comercio Alemana para España, así como a todos aquellos empresarios que han trabajado denodadamente por estrechar y fortalecer los vínculos, relaciones económicas y humanas entre los dos países y sus comunidades, Alemania y España. Según las últimas estadísticas de exportación de calzado, Alemania ha desbancado a Francia como primer destino de las exportaciones provinciales. Al país de Ángela Merkel vendieron las empresas alicantinas productos por valor de 71,9 millones de euros, que supone un aumento del 16,4% en relación al año anterior. El artículo que más se exporta a Alemania es el calzado, siendo los clientes germanos los más importantes ocupando las primeras posiciones en el ranking, según confirma la noticia publicada en el periódico Información. Gustav Schulmerich estaría muy orgulloso de todo su esfuerzo realizado en España.