Imagen de archivo de Joan Ribó, alcalde de Valencia
Imagen de archivo de Joan Ribó, alcalde de Valencia - ABC

Ley de Memoria HistóricaEl bisnieto de un matrimonio al que Ribó le quitará la calle: «Fue fusilado en una cuneta por anarquistas»

El familiar de los Alcántara-Ríos denuncia que sus bisabuelos «nunca fueron franquistas, su único delito fue ser católicos»

VALENCIAActualizado:

El comentario de un valenciano sobre la decisión del Ayuntamiento de Valencia de cambiar el nombre a 51 calles de la ciudad en aplicación de la ley de Memoria Histórica se ha hecho viral desde que lo publicase este lunes en su perfil de Facebook. El Consistorio alega que la modificación del callejero se realiza para «eliminar los vestigios franquistas». Sin embargo, Luis Suárez de Lezo, bisnieto del matrimonio Alcántara-Ríos, explica que sus bisabuelos «nunca fueron franquistas» y fueron asesinados por una cuadrilla anarquista en la Guerra Civil. «Su único delito fue ser católicos».

La calle dedicada al matrimonio pasará a llamarse calle de la Ilustración si se aplica, como tiene previsto el Ayuntamiento, la ley de Memoria Histórica antes de verano. Su estado, que ya supera los 1400 «likes» y los 500 compartidos de Facebook, ha provocado indignación entre varios usuarios que lamentan la «falta de cultura» que se tiene sobre la historia.

Sus palabras en la red social fueron estas:

«Acabo de descubrir con sorpresa que el Ayuntamiento de Valencia ha decidido incluir a la Calle Matrimonio Alcántara-Ríos en su listado de calles a renombrar en aplicación de la Ley de la Memoria Histórica. Lo consideran un “vestigio franquista”...

Y digo con sorpresa porque hasta donde yo sé mis bisabuelos, esto es, el matrimonio Alcántara-Ríos, nunca fueron franquistas. Nunca ocuparon cargos políticos. Ni fueron militares. De hecho, nunca llegaron a conocer la España de Franco, porque fueron cobardemente asesinados en una cuneta por una cuadrilla de anarquistas a los pocos meses de comenzar la Guerra Civil, concretamente el 15 de febrero de 1937.

Su único delito fue ser católicos. En un primer momento sólo pretendían asesinar a mi bisabuelo. Ella les dijo que, si ser católico era un delito, podían fusilarlos a los dos. Así hicieron. Dejaron huérfanos a tres niños. Una de ellas mi abuela. Tenía 12 años. Hoy, con 94, sigue emocionándose al recordarles.

No deja de ser paradójico que llamen Memoria Histórica a este ejercicio de amnesia selectiva.

Por ser católicos les quitaron la vida y por ser católicos les quitan la calle.

Desde el cielo estoy seguro de que poco les importa este agravio. Esto era lo único que podían quitarles a estas alturas. Nunca les van a quitar el cariño, la admiración y el orgullo de todos sus descendientes».