Sesión plenaria del Senado español, en imagen de archivo
Sesión plenaria del Senado español, en imagen de archivo - JAIME GARCÍA
Senado

España intentará salvar de la horca en Malasia a un boliviano afincado en Alicante

Víctor Parada está condenado a muerte por intentar introducir cocaína en el país asiático y tiene a su familia en Alcoy

ALICANTEActualizado:

El Pleno del Senado ha aprobado una declaración institucional en la que reitera el rechazo de España a la pena de muerte y pide al Gobierno que se interese ante Malasia por el caso del boliviano Víctor Parada, que residió varios años en Alicante y ahora está condenado a muerte en ese país asiático.

"El Senado solicita al Gobierno, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, que se interese ante las autoridades de Malasia sobre la situación del ciudadano Víctor Parada", señala la declaración firmada por todos los grupos de la Cámara y leída por su secretario primero, Luis Aznar.

El documento recuerda que el Senado ya expresó en octubre de 2016 "su más profundo rechazo a la pena de muerte, así como su firme compromiso con la Declaración Universal de Derechos Humanos que reconoce que todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona".

Y alude al caso concreto de Víctor Parada, de 30 años, condenado a la pena capital en Malasia por haber intentado introducir 450 gramos de cocaína en el país.

Doble nacionalidad

Sus familiares, residentes en Alcoy (Alicante), tienen la doble nacionalidad española y boliviana y han hecho un llamamiento para buscar apoyos y tratar de evitar la aplicación de esta sentencia "cruel e inhumana", explican los grupos del Senado.

La Cámara "reitera explícitamente su firme e inequívoca oposición a la pena de muerte en cualquier circunstancia y en todos los casos, así como su compromiso por la abolición de la pena capital en todas aquellas legislaciones en las que aún está vigente en el mundo".

Víctor Vargas vivió varios años en la localidad alicantina de Benilloba, y en 2013 fue detenido en Kuala Lumpur cuando trataba de introducir desde Bolivia 450 gramos de cocaína en bolsas ingeridas.

Este joven boliviano había sido deportado a su país por carecer de permiso de residencia en España, y desde que fue capturado en Malasia su familia haber gastado 40.000 euros en viajes, abogados y traductores sin resultados positivos, ya que el pasado 5 de enero fue condenado a la pena de muerte por ahorcamiento.