CULTURA

El pop crítico de Equipo Crónica, de la A a la Z

La Fundación Bancaja de Valencia presenta la mayor retrospectiva dedicada a este colectivo artístico, activo desde 1964 hasta 1981

Imagen de la exposición
Imagen de la exposición - MIKEL PONCE

Audaces, subversivos e intelectualmente coherentes. El Equipo Crónica trabajó a destajo durante 17 años y consiguió erigir un nuevo concepto de realismo social diametralmente opuesto al de las corrientes dominantes. Desde sus comienzos en 1964 hasta su disolución en 1981, precipitada por la muerte de Rafael Solbes, el colectivo artístico valenciano tuvo tiempo para criticar su contexto histórico y cultural desde todo tipo de ángulos.

Siguiendo un sistema de trabajo articulado en series temáticas, Equipo Crónica ironizó sobre la utilización que la dictadura hizo de la pintura española del Siglo de Oro, sobre el falso clima de libertad del tardofranquismo o sobre la ambigüedad de las vanguardias artísticas frente a la represión política. Reflexionaron también sobre los límites entre el arte político y el panfleto o sobre la peculiaridades del oficio de artista. Pintaron sobre esos y muchos más temas sin abandonar las premisas en las que basaron su manifiesto fundacional.

Siempre fieles a su premisa de reivindicar la figura del artista como trabajador manual en constante contacto con la realidad del mundo exterior, en Equipo Crónica se estableció un método de trabajo colectivo y con firma anónima. Todas las etapas creativas del grupo están reflejadas en la amplísima retrospectiva de que desde este jueves puede visitarse en la Fundación Bancaja de Valencia. El crítico de arte Tomás Llorens, comisario de la misma junto a su hijo Boye, fue uno de los autores del texto teórico que sirvió de base al colectivo.

Imagen de la exposición
Imagen de la exposición- MIKEL PONCE

Se trata de la retrospectiva más amplia dedicada al grupo, ya que es mucho más completa que la realizada por el IVAM en 1989 y también contiene un 10 por ciento de piezas más (165 total) que la exposición que presentó el Museo de Bellas Artes de Bilbao el año pasado. “Ha sido complejo reunir todas estas obras –confiesa Boye Llorens-. Hemos recuperado muchas obras que no se habían visto en España desde los años setenta”. Para ello ha sido necesaria la colaboración de hasta cuarenta entidades prestatarias; museos públicos, fundaciones privadas, galerías de arte y colecciones privadas como Guillermo Caballero de Luján, Azcona, Mariano Yera o el propio Manolo Valdés.

La exposición cuenta además con una sala introductoria con piezas de Estampa Popular que ayudan a contextualizar los orígenes de Solbes, Valdés y Toledo. Son trabajos en los que el artista no inventaba y su expresión personal estaba mediada por imágenes manipuladas. Las tintas planas y los procedimientos reprográficos, en especial la serigrafía, permitían eludir la expresión personal. Posteriormente, la obra del grupo ganó complejidad y carga semántica mediante una utilización más sofisticada de las imágenes sustraídas de los medios de comunicación y de técnicas como la repetición, la deformación y la descontextualización histórica.

Imagen de la exposición
Imagen de la exposición- MIKEL PONCE

Tras una primera exposición en París en 1965, Toledo es llamado a filas se aparta del grupo. Valdés y Solbes comenzaron una andadura juntos truncada en 1981, precisamente cuando la fórmula de Equipo Crónica empezaba a dar señales de decaimiento. Tras la muerte de Franco los artistas querían mirar al futuro, y el revisionismo crítico del colectivo valenciano perdió su lugar.

Ahora, 35 años después, Tomás Llorens considera que “la reputación de Equipo Crónica no ha hecho más que empezar a crearse”. Y una visita atenta a esta magnífica exposición nos hace intuir que no se equivoca.

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