Vicente Vera - CAMDRIDGE CIRCUS

Coser, medir, tejer, urdir

«Lo único que hace falta es una clase política que trabaje por el bienestar presente y futuro»

Vicente Vera
Actualizado:

Hace ya algún tiempo que no tengo contacto con mis lectores. Posiblemente haya sido debido al exceso de información sobre la actualidad política y económica producida durante las últimas semanas y que han podido provocar una cierta saturación mental que me obliga a obedecer un proceso lento de regurgitación ideológica y filosófica. Espero no cansarles demasiado con mis reflexiones sobre algunas de las noticias que han estado en el candelero recientemente y me gustaría depurar mi cerebro de todo el material acumulado a lo largo de un periodo de tiempo desde mi última colaboración en este medio que me acoge con envidiable simpatía y regocijo.

Una primera advertencia es decirles que este título que encabeza mi trabajo no significa que me haya propuesto disertar sobre los talleres de costura o que tenga en mente evocar mi enorme satisfacción y sorpresa por el talento del modisto Lorenzo Caprile, gran protagonista en el ya finiquitado programa televisivo «Maestros de la Costura», en el que ha ejercido de manera brillante y muy culta todos y cada uno de sus elaborados y convincentes dictámenes en sus tareas de jurado eminente del programa. Aunque vayan ustedes a saber si cualquiera de estos días leemos una noticia verdadera,( no una fake new o posverdad), solicitando desde las más altas instancias del Estado la intervención del señor Caprile para que tuviera a bien acudir a Moncloa o directamente al Parlamento a fin de tratar de encontrar soluciones sino quirúrgicas sí al menos directamente relacionadas con el arte de la costura en su más amplio sentido técnico y político. Dando credencial de esta manera al mensaje último acerca del titulo de este artículo, que ya les he explicado más arriba. No solamente coser España sino también estudiar la posibilidad de confeccionar un nuevo traje autonómico que nos recondujera hacia un estado o un país más estable y más coherente aunque presumo que no sé si será posible encontrar tanta tela necesaria o habría que adquirir nuevos tejidos sociales bien medidos y mejor urdidos.

Con motivo de la instalación del secesionismo en Cataluña se ha comprobado durante los últimos seis meses que el traje autonómico que se viene utilizando desde tiempos inmemoriales ha quedado hecho unos zorros, con perdón de la expresión. Sus hechuras están manifiestamente reventadas y algo habrá que hacer. Es urgente la configuración de un nuevo planteamiento político y no solamente con Cataluña. A continuación vendrá el PNV solicitando también un traje nuevo para Euskadi y Navarra, y así todas las demás. El problema como siempre son los dineros, como dijo el inefable Josep Pla:” Oiga, y esto quién lo paga”, cuando arribó a la bahía de Manhattan. Pues aquí sucede algo muy similar. El gobierno no atraviesa su mejor momento, los Presupuestos deambulan por el filo de la navaja. Los pensionistas en las calles de toda España reivindicando un mayor aumento de las pensiones más bajas y completamente cargados de razón. Ha sido la Unión Europea quien ha puesto el grito en el cielo cuando han comprobado que el aumento de las pensiones que ha prometido va en serio. ¿Qué pasa realmente?

DIBUJO:
DIBUJO: - CARLOS JAVIER

La Comisión Europea es conocedora de los datos macroeconómicos reales de la economía española y saben que es una temeridad en pleno ciclo político, preparativo de las próximas elecciones legislativas, tomar decisiones económicas que luego quizá tengamos que arrepentirnos. Se nos bombardea con el final definitivo de la crisis financiera de 2008, pero no es del todo verdad. El político, temeroso de la proximidad de unas nuevas elecciones y ante la presión de sus adversarios en la lucha política por arañar escaño y no verse abocado a una debacle electoral , es capaz de anunciar y aprobar medidas que los economistas no aconsejarían tomar pero, como siempre, la política en un sistema democrático impone su feroz criterio.

Y como muestra de este aserto basta un botón. Sin ir más lejos, el pasado tres de mayo el señor Nicolás Maduro publicaba un artículo de opinión en el que, entre otras muchas nimiedades, opinaba que “para nosotros es esencial en nuestra democracia que la economía esté al servicio de pueblo y no el pueblo al servicio de la economía. Una economía que es pura especulación y no considera como prioridad la prosperidad y la soberanía del pueblo, es hambre para hoy y mañana pan para el imperio. Y continúa Maduro: La economía o es para el pueblo o es abuso. Y quien esto escribe, en un artículo de difusión de su programa electoral, no es otro que el presidente irredento de una Venezuela que padece el mayor índice de inflación del mundo y donde la población está huyendo a la vecina Colombia para poder subsistir y no morir de inanidad. Todo un ejemplo de banalidad del mal y de mendicidad política y humana (Moisés Naim dixit).

Vuelvo a la palestra con la definición de lo que entiendo por urdir en el plano de nuevo marco plítico en nuestra España querida. Según el diccionario de la Real Academia Española, una de las acepciones que concede a este verbo, a veces siniestro, urdir es aquello de tratar de pensar y preparar con cautela algo, generalmente un plan o intriga. Desde luego algo de intriga sí que puede que tenga la coyuntura político-económica en estos difíciles días de incertidumbre e inseguridad ante el futuro a medio plazo. Así que, en este proceso artesano de confección de un nuevo terno más democrático y menos arriesgado para nuestro estado de las autonomías, estoy convencido de que el maestro Caprile nos concedería con esa magia del tiempo que le caracteriza y que es necesaria para construir /confeccionar una nueva prenda.

Por lo que será siempre bienvenida su sabiduría y conocimiento del oficio y la obligada disciplina en el trabajo, así como ayudar a la difusión de la industria de la moda en España. De modo que auguro cambios y mejoras en el terreno autonómico urdido precisamente con la inteligencia y el talento necesario para una segunda y definitiva transición democrática. Nos va a todos mucho en el éxito de esta empresa. Queda un aspecto que no quisiera dejar en el tintero. Los puntos débiles de nuestra economía se pueden aliviar y resolver con más dosis de apoyo a los empresarios para generar empleo juvenil. Salir del túnel de la devaluación salarial. Si nuestra economía es incapaz e impotente para crear empleo de manera rápida y ordenada estaremos generando más pobreza y miseria a nuestro alrededor. No podemos seguir ocultando debajo de la alfombra nuestras miserias. Eso sí, lo único que hace falta es una clase política que trabaje por el bienestar presente y futuro. Con la realidad de los datos. Ya saben, lo ha dicho Maduro, la economía ha de estar al servicio del pueblo, pero hay que demostrarlo todos los días del año, no solo cuando se aproximan elecciones. No se olviden de coser, medir, tejer, urdir.

Vicente VeraVicente Vera