Fran Ferri, Joan Baldoví y Águeda Micó en la rueda de prensa ofrecida este jueves
Fran Ferri, Joan Baldoví y Águeda Micó en la rueda de prensa ofrecida este jueves - EFE
Política

Compromís no cede ante la presión de los empresarios para apoyar los presupuestos: «No haremos como el PNV»

La coalición sólo negociaría con el Gobierno si hubiera un «cambio de paradigma total» y cree que al PP le saldría «demasiado caro»

VALENCIAActualizado:

Las presiones de la patronal valenciana para que PSOE y Compromís apoyen los Presupuestos Generales del Estado a cambio de más inversiones para la Comunidad -tal como trasladaron este miércoles a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría- parece que no han surtido efecto en el caso de la coalición. No se sentarán a negociar como lo hacen PNV o Coalición Canaria y prefieren trasladar el foco sobre el PP y Ciudadanos .

El portavoz de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví, ha reclamado, en este sentido, que las cuentas no se vinculen a la nueva financiación autonómica, ya que son cosas independientes, y que no se hagan «chantajes ni mercadeos» para aprobarlos, porque es «repugnante». Una opinión desde luego opuesta a la del presidente de la CEV, Salvador Navarro, quien ayer afirmó que «tiene que ser una moneda de cambio porque lo han estado haciendo otros permanentemente y no nos tenemos que sonrojar».

Baldoví ha pedido que «los ojos no se pongan tanto» en la coalición, sino en quienes tienen la mayoría para aprobar los Presupuestos (el PP y Ciudadanos) y ha recomendado a los empresarios valencianos que les trasladen a estos partidos la presión porque son los que «tienen la responsabilidad». «La culpa de unas buenas o unas malas cuentas no será de Compromís, sino del PP y de Ciudadanos, con independencia de que nosotros negociemos o no», ha añadido.

La coportavoz de la coalición Àgueda Micó ha indicado que podrían sentarse a negociar los Presupuestos si el PP propone «un cambio de paradigma total y absoluto», equilibra las inversiones en la Comunidad, acaba con la deuda histórica y sitúa a las personas en el centro de la política. «Sin esas premisas, seríamos desleales con los valencianos. De lo que se trata es de que no tomen el pelo», ha afirmado.

Por su parte, el síndic en Las Cortes, Fran Ferri, ha instado al PP y a Ciudadanos a trabajar para revertir la situación de discriminación de la Comunidad en las inversiones estatales y que se cumpla el acuerdo que firmaron en la Cámara de que esta tierra reciba lo que le corresponde por su peso poblacional. Igualmente, ha pedido al Gobierno central que «tome nota» de lo que hace el Consell del Botànic, que «invierte con independencia del color político de los municipios», y ha lamentado que dos de cada tres euros que se licitan en la Comunidad no son del Gobierno central, sino de la Generalitat y los Ayuntamientos.

Baldoví también ha ofrecido cifras después de que el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, le recriminara al valenciano, Ximo Puig, que debería estar agradecido al gobierno de Rajoy porque el actual Ejecutivo le ha condonado 11.000 millones de euros en intereses de la deuda. El portavoz de Compromís en el Congreo ha denunciado que se puede «desmontar con cifras objetivas» de Seopan, la patronal de las constructoras, que muestran que la Comunidad es «el farolillo rojo» en la inversión estatal por habitante 2012-17.

En esta estadística, ha proseguido, la primera autonomía con mayor inversión de régimen común es Galicia. Feijoo «habla de cuanto nos ha ayudado el Gobierno, pero si a alguien ha ayudado el Gobierno es a Galicia». También se ha referido, entre otros indicadores, al déficit trimestral de licitaciones del Gobierno en la Comunidad en ese mismo periodo, con 20 trimestres de 23 por debajo de lo que le correspondería por población.

Cataluña

En cuanto a la situación de Cataluña, Baldoví ha admitido que tras los mensajes del expresidente Carles Puigdemont sobre el 'procés' «hay un cambio significativo» y «puede que esté más pronto llegar a esa normalidad», aunque ha resaltado que esta percepción puede cambiar de un día para otro ante el ritmo con el que se suceden los acontecimientos.