Top

OCIO

Cinco carreteras que merece la pena recorrer en coche en Alicante

ABC propone una selección de las mejores rutas para viajar con tu vehículo

AnteriorSiguiente
  1. 1
  2. 2
  3. 3
  4. 4
  5. 5
Navegue usando los números

Benimantell

Benimantell, con el embalse de Guadalest al fondo- ESCAPADARURAL

Los dos accesos desde la costa a este pueblecito encaramado en la ladera norte del techo de la Costa Blanca, la Sierra de la Aitana (1.500 metros) se convierten en un placer y un peligro: más vale detenerse para no sufrir un accidente, por despiste embobado con estos parajes. Desde Benimantell se divisa a unos 20 kilómetros el mar encajonado entre montañas -desde esta perpectiva- en la zona de Altea, si se asciende desde La Nucía.

Luego se puede regresar por Guadalest para ver también desde las alturas el peculiar embalse de aguas azuladas casi turquesa. Una opción apetecible, antes del descenso, es el restaurante El Trestellador, un mirador excepcional en el que degustar gastronomía de la montaña alicantina (gazpachos y pericana, entre otros) y curiosear en la historia del siglo pasado, porque su hostal alojó a insignes artistas.

Salinas de Santa Pola

Flamencos en el parque natural de las Salinas de Santa Pola- SANTAPOLATURISMO

Los entendidos recomiendan dos itinerarios posibles, uno más corto (30 minutos), por la nacional N-332 (desde el Museo de la Sal hasta el Pinet), que da la sensación de convertir el coche en barco, ya que hay una larga recta en la que se ve agua a ambos lados de la carretera. Los montones de sal de la compañia Braç del Port y las numerosas aves invitan a hacer una pausa en el camino. O para contemplar la Torre del Tamarit, donde los amaneceres y puestas de sol dan pie a lucirse con la cámara de fotos. Desde el Pinet tomando un desvio hacia la izquierda, hay dunas y luego la playa.

El recorrido largo dura el doble y parte del Museo de la Sal, pero por la CV-865 dirección a Elche, luego en el cruce a la izquierda por la CV-851 alejándose de Alicante y, por último, la CV-863 dirección La Marina (que es una pedanía de Elche) llegando a la N-332 por donde se sigue dirección a Alicante y se cierra el recorrido.

Se trata de la parte interior del parque natural, con una zona de saladar seco, inundado algunas épocas del año, otra zona de carrizal y algunos cultivos de granados y palmeras, que resisten cierta salinidad. La fauna se compone de aguiluchos, carriceras y lagartos.

Lagunas de La Mata y Torrevieja

Humedales en las Salinas de La Mata- JUAN CARLOS SOLER

Desde hace unos años, se puede circular incluso por autopista (Alicante-Cartagena), pero obviamente no es plan para disfrutar del paisaje. Con más calma y a menos velocidad, el vasto territorio inundado por agua de mar ofrece similitudes con el parque natural precedente, de Santa Pola, pero con sus peculiaridades.

Con una superficie de 3.700 hectáreas, de las cuales 2100 son láminas de agua, las lagunas de La Mata y Torrevieja albergan fauna acuática y se complementan para la extracción de sal marina: la primera como «depósito calentador» y la segunda donde se realiza la cosecha. Como curiosidad, miles de toneladas se exportan cada invierno para el deshielo en las carreteras de los países nórdicos.

En algunos lugares, las aguas se separan por «El Chaparral», un anticlinal o plegamiento de las capas del terreno en forma de A o de V invertida, y van unidas al mar por «El Acequión», un canal construido artificialmente.

Puerto de la Carrasqueta

Vistas desde el Puerto de la Carrasqueta- JIJONATURISMO

Si recientemente se incluía en esta sección la Sierra de la Carrasqueta entre las rutas naturales recomendables en la provincia de Alicante, la carretera que la atraviesa de norte a sur tampoco puede quedarse fuera de los consejos.

Por su trazado, se convierte en un auténtico balcón desde el que contemplar toda la bahía alicantina y, la mayoría de los inviernos, con el contraste de las cumbres nevadas a nuestra espalda y alrededor. El descenso del puerto de montaña se hace serpenteando en un buen tramo, rodeados de almendros y olivos, luego ya solamente matorral y un paisaje casi lunar, pasado Jijona, una posible parada donde conocer la cuna del turrón artesano, museo incluido (El Lobo y 1880), o probar los helados también caseros.

Solo una precaución: en la zona virada y la gran recta final de la carretera, atentos al paso de las motos, porque en esta zona se han producido muchos accidentes, ya que algunos lo toman por un circuito.

Fachada litoral frente a Tabarca

La isla de Tabarca, vista desde el continente- JUAN CARLOS SOLER

Además de ser la única isla habitada en toda la Comunidad Valenciana, Tabarca se puede avistar desde el continente sin necesidad de prismáticos y -lo mejor- desde una ruta por el cabo de Santa Pola que vale la pena también para contemplar el paisaje hacia el interior en la misma costa.

Desde el municipio turístico y pesquero, el tránsito en coche es agradable con rocas frenando el Mediterráneo, y si partimos desde los Arenales del Sol -o incluso Urbanova- se puede disfrutar en dirección sur por detrás de Gran Alacant con algunos rincones de un litoral menos masificado, con dunas y hasta pinadas donde encontrar sombra para hacer pic-nic.

AnteriorSiguienteToda la actualidad en portada
publicidad

comentarios