Política

«Cabanyal, ciudad sin ley»: gallos de pelea muertos en plena calle en la Valencia de Joan Ribó

Las asociaciones de vecinos denuncian la inacción del Ayuntamiento ante la degradación del barrio marítimo de la ciudad

Imagen de un gallo de pelea muerto aplastado por un carro de la compra en la travesía Pescadores
Imagen de un gallo de pelea muerto aplastado por un carro de la compra en la travesía Pescadores - @AVV_CABANYAL

«Cabanyal, ciudad sin ley». Las asociaciones de vecinos han vuelto a denunciar la inacción del equipo de gobierno que lidera Joan Ribó para atajar los problemas de inseguridad ciudadana e insalubridad en el barrio del Cabanyal de Valencia.

El último caso detectado ha sido la proliferación de peleas de gallos en las calles del distrito catalogadas como Bien de Interés Cultural (BIC), que comprende las calles de Doctor Lluch y Escalante y las travesías de Amparo Guillén y Pescadores. En esta última vía los organizadores de las peleas de gallos dejan en la calle a los animales muertos, conforme revelan las imágenes difundidas a través de las redes sociales por la Asociación de Vecinos Cabanyal-Canyamelar.

La foto muestra a un gallo sin vida aplastado por un carro de la compra bajo un charco de sangre. Una estampa que se produce a escasos metros de la playa de Las Arenas (visitada por miles de turistas durante el verano) y que los vecinos acompañan con la frase de «Cabanyal, ciudad sin ley».

El colectivo Salvem el Cabanyal (que durante años se opuso al plan urbanístico diseñado por el Ayuntamiento para el barrio bajo el mandato de Rita Barberá) se ha sumado a las críticas al equipo de gobierno de Compromís.

A día de hoy, camino del año y medio de mandato de Ribó, el rectángulo entre las calles Escalante y Doctor Lluch con Amparo Guillem y Pescadores resulta intransitable. El mercado ilegal de los jueves es solo un ejemplo. Hogueras en la calles, niños en edad escolar deambulando por la vía pública a horas de clase, trastos viejos apilados y fachas que se vienen abajo.

Imagen de Ribó en un pleno con la pegatina de Salvem el Cabanyal
Imagen de Ribó en un pleno con la pegatina de Salvem el Cabanyal- ROBER SOLSONA

Joan Ribó había prometido paralizar el plan que preveía la demolición de 1.650 viviendas y prolongar la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar. Por primera vez en veinte años, el PP no ganó en las mesas electorales del barrio. Compromís fue la fuerza más votada. Ya con la vara de mando, Ribó derogó el proyecto de Barberá, pero el barrio sigue a la espera (cuando ya se ha cumplido un tercio de mandato) de la promesa de rehabilitación y regeneración de un distrito marcado por la ocupación de vivienda, la venta de droga y estampas como las de los gallos de pelea en la vía pública.

En las elecciones general del pasado mes de junio, el electorado del distrito volvió a otorgar su confianza en el PP, que recuperó la posición de fuerza más votada, en lo que se interpreta el primer aviso para Joan Ribó. Atrás quedan las imágenes del hoy alcalde con las pegatinas reivindicativas de Salvem el Cabanyal.

A escasos metros también de la Marina Real Juan Carlos I (uno de los grandes polos de atracción turística de Valencia) y con el anhelo del Ayuntamiento de volver a optar a la Copa América de vela, las asociaciones de vecinos que en su día fueron especialmente críticas con el PP, ahora lanzan sus denuncian hacia el gobierno de Ribó a la espera de respuestas. El plan de choque de limpieza y seguridad anunciado por el Ayuntamiento no ha supuesto más que un parche y los vecinos reclaman una solución definitiva.

De hecho, en octubre de 2015 se anunció por parte del Ayuntamiento el comienzo de la rehabilitación de viviendas. A punto de cumplirse un año, los vecinos denuncian que «no se ha movido ni una piedra».

El Ayuntamiento fía a la llegada de subvenciones europeas la prometida rehabilitación del barrio. Sin embargo, los fondos no llegan y la degradación se agrava

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios