José Font - Cuadernos de Napoleón

Atentado en Jávea José Font

«Los incendios de este verano en España no pueden quedar impunes. No deben ganar esta guerra ni los locos, ni los que buscan lucrarse una vez más con el territorio»

Atentado en Jávea
- Actualizado: Guardado en: Valencia

Hace unos meses dediqué mi columna semanal en ABC al veraneo en Jávea. Hoy es terrible lo que debo hacer, escribir con dolor sobre el atentado que ha sufrido mi pueblo. Soy consciente de la dureza de la palabra que solemos asimilar al acto contra toda vida humana, pero ¿cómo calificar cuando la barbarie se cierne contra la naturaleza con los incendios forestales provocados en Jávea y Benitachell, poniendo en riesgo la vida de tantos ciudadanos? Tiempo atrás en mi blog definí también como atentado toda la violencia ejercida por los terroristas contra la cultura y el patrimonio histórico de Palmira en Siria. Ahora en el norte de la provincia de Alicante, nos ha tocado lidiar con otro tipo de terroristas que tampoco se saldrán con la suya. Muchas personas particulares del pueblo de Jávea demostraron su solidaridad una vez más, estando a la altura de las circunstancias abasteciendo con alimentos y brindando apoyo voluntario, siendo el máximo exponente de esta ayuda la Comissió de Festes de la Mare de Déu de Loreto.

Gracias a Dios no hemos tenido que lamentar vidas humanas, pero todo podía haber ocurrido si no hubiera sido por la magnífica labor de los héroes de los siguientes cuerpos: los pilotos y sus brigadas helitransportadas de todas las aeronaves participantes en la extinción, la Guardia Civil, el Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante, las Brigadas y Autobombas Forestales de la Generalitat Valenciana, el Ejército de Tierra con su Unidad Militar de Emergencias, las Policías Locales de Xàbia y El Poble Nou de Benitatxell, Protección Civil, ISVH Bomberos voluntarios del Balcón al Mar, Bomberos Voluntarios de Cumbre del Sol, Cruz Roja Española y SVS. Pero muchos animales, aves y mamíferos de toda índole de la Granadella y los otros ecosistemas limítrofes, encontraron la muerte como otros animales domésticos, además de los gatos perdidos y los perros desorientados y extraviados. Son los daños colaterales de los terribles incendios que muchas veces pasamos por alto. Desaparecieron los bosques, la fauna, la flora y varias casas. Los sueños de muchos xabieros y gente que decidió hacer de Jávea su hogar, se truncaron durante este fatídico día.

Gracias a la iniciativa privada de un javiense enamorado de su pueblo y amante de la aeronáutica, de la cual ha hecho su profesión, pudimos disponer de un helipuerto eventual donde la noche del domingo llegó un camión-cuba con queroseno, para abastecer en la mañana siguiente a los helicópteros de la Diputación de Alicante, del combustible necesario para no tener que desplazarse a otras bases auxiliares lejanas, lo que hubiera supuesto unos 30 minutos de ida y otros 30 de vuelta en cada vuelo, ganando así un 50% más del tiempo en la lucha contra el fuego.

Yo no soy un experto en leyes, ni me hago eco de las casualidades que las redes sociales comentan sobre los incendios y la famosa ley aprobada hace un año. Tampoco sé si es más diabólico el pirómano o el incendiario con intereses económicos, cuesta creer haya tanta maldad, pero lamentablemente la hay. Los incendios de este verano en España no pueden quedar impunes. No deben ganar esta guerra ni los locos, ni los que buscan lucrarse una vez más con el territorio. No pueden vencer. Debemos ser valientes de nuevo en Jávea, Benitachell y otros lugares afectados de la geografía española, instando a nuestros ayuntamientos, diputaciones provinciales, gobiernos autonómicos y central, a que protejan y blinden el suelo, cueste lo que cueste, que repueblen los bosques cuando técnicamente sea posible y nunca en la historia vuelva haber un mísero ladrillo en zona calcinada ni en zona verde.

Mucho tendrán que estudiar y valorar las autoridades responsables y los técnicos, para ver en qué se ha fallado esta vez y en qué modo se puede combatir mejor esta lacra, que ha vuelto a golpearnos dos años después del incendio del Parque Natural del Montgó. En el año 2000 la Granadella sufrió otro incendio de las mismas características que el del pasado lunes, por eso nos resulta difícil entender que durante todo este tiempo -16 años- no se hayan tomado las medidas oportunas, ni se hayan hecho cortafuegos en condiciones en la zona, de haberlo realizado seguro que las dimensiones del desastre hubieran sido otras.

Me negué y me niego a publicar fotografías del fuego o sus cenizas posteriores. No ganarán esa batalla tampoco. Como muy bien dijo un gran amigo mío guardia civil después de estar horas y horas luchando en las funestas jornadas, cambiaremos el negro por el verde. Y así será, porque Jávea -Xàbia- lo merece, las generaciones que nos precedieron lo merecen y las futuras también merecerán encontrarse este paraje singular en el Mediterráneo: verde y azul, libre de hormigón y de carbón.

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