Religión

El Arzobispado abre una casa para la reinserción de presas en tercer grado

Desde el Secretariado de Pastoral Penitenciaria destacan la importancia de que «el contacto con el exterior se realice de forma paulatina»

Imagen de la casa para la reinserción de mujeres presas
Imagen de la casa para la reinserción de mujeres presas - ABC

El Arzobispado de Valencia, a través del Secretariado de Pastoral Penitenciaria (SEPVAL) y con la colaboración del Ministerio del Interior, ha puesto en abierto una casa hogar en Valencia para la reinserción social de mujeres presas que obtengan el tercer grado.

La inversión inicial del proyecto de acogida para mujeres "Antonia María de la Misericordia" para acondicionar la casa y dotarla del equipamiento básico ha sido aportada por el Arzobispado, que ha asumido la iniciativa con motivo del Año de la Misericordia convocado por el papa Francisco.

Según un comunicado del Arzobispado, el director del SEPAL, Víctor Aguado, ha señalado que el objetivo "es conseguir una reinserción real y humana a la vida en libertad de las mujeres clasificadas en tercer grado penitenciario, cuando han cumplido tres cuartas partes de su condena".

En este proceso, según las mismas fuentes, "es muy importante que el contacto con el exterior se realice de forma paulatina", según Aguado, que además vive en la casa hogar con su mujer y su hija.

De esta forma, gracias a la estancia en este hogar, que abrió sus puertas el pasado agosto, "las usuarias pueden adaptarse poco a poco a la vida en libertad", ha explicado y ha asegurado que "la privación de libertad prolongada en prisión produce a las mujeres efectos negativos, como desarraigo familiar y desubicación".

"Estamos como en casa, la convivencia es mejor que en la cárcel", ha defendido Aguado.

Este hogar, el primero que gestionan de forma conjunta el Ministerio, a través de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, y el Arzobispado, hay plazas para quince internas, aunque actualmente solo hay doce "en régimen de semilibertad y cerca de su entorno social, mientras terminan de cumplir sus condenas".

Además de favorecer la integración inicial en la sociedad, el proyecto también busca "proporcionarles formación y favorecer su socialización" por lo que la convivencia se complementa con la terapia "Ser mujer", del Ministerio del Interior, que desde octubre se realizará dos días a la semana, y está previsto ir incorporando otras actividades formativas y lúdicas.

Según las propias usuarias, "la convivencia es mejor que en la cárcel" porque están "como en casa, hay mucho apoyo y se vive de otra manera".

Una de ellas ha reconocido que gracias a la terapia en la casa hogar se ha dado cuenta de que "la vida no es como nosotras la veíamos, la vida es otra y es maravillosa".

Las usuarias, que duermen en habitaciones compartidas, "hacen su vida fuera de la casa entre las 7 y las 22 horas", algunas con responsabilidades familiares y otras con estudios o trabajo.

A las 22.00 horas "tienen que estar en la casa, aunque muchas acuden antes de la hora de la cena", y entre las 23 y las 7 horas "un dispositivo telemático de Instituciones Penitenciarias controla que estén dentro del perímetro de la casa".

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios