Economía

El aeropuerto de Castellón alza el vuelo

Las instalaciones superan el tráfico de quince aeródromos de Aena en su primer año operativas

Imagen del aeropuerto de Castellón
Imagen del aeropuerto de Castellón - ROBER SOLSONA

La provincia de Castellón ha dejado atrás el sambenito de albergar un «aeropuerto sin aviones» que le persiguió durante años. En los primeros doce meses de operaciones con rutas regulares -que arrancaron en septiembre de 2015 de la mano de Ryanair- el recinto ya ha superado la cifra de 100.000 pasajeros, lo que ya le sitúa por delante del tráfico anual de quince aeropuertos de la red de Aena. Entre ellos, los de nueve capitales de provincia como León, Vitoria, Badajoz y Albacete.

La multinacional canadiense SNC-Lavalin, encargada de la gestión del aeropuerto, prevé cerrar el ejercicio 2016 con un tráfico de 120.000 pasajeros y duplicar la cifra el próximo año, lo que le permitirá codearse con enclaves como los de Pamplona, San Sebastián y Valladolid, que se sitúan en en entorno de los 230.000 viajeros.

El aeropuerto de Castellón, situado en el término municipal de Vilanova d’Alcolea, fue inaugurado oficialmente el 25 de marzo de 2011, tres años y medio antes de que despegara el primer avión de su pista: un vuelo chárter operado por la compañía valenciaana Air Nostrum con el que el Villarreal Club de Fútbol se desplazó a San Sebastián para disputar un partido de la Copa del Rey el 14 de enero de 2015.

Durante ese tiempo, el aeropuerto (que supuso una inversión pública cifrada en más de 150 millones) fue noticia por la estatua que recordaba a la figura de su impulsor, el que fuera presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, o por albergar entrenamientos de coches de carreras. Entonces surgió el apelativo de «aeropuerto sin aviones» que en los últimos doce meses ha pasado a la historia.

Cambio de gestores

Las tornas comenzaron a cambiar con la adjudicación de la gestión a Lavalin, una multinacional de origen canadiense especializada en el sector que opera en aeropuertos de todo el mundo. La Generalitat, propietaria del 98 por ciento de las acciones de la sociedad pública Aerocas, externalizó la gestión del recinto en enero de 2014, todavía bajo el mandato del Partido Popular en el Gobierno autonómico, aunque el aeropuerto no dispuso de los permisos preceptivos para albergar vuelos hasta finales de ese mismo año.

Con todo, el punto de inflexión se produjo en septiembre de 2015, cuando la compañía irlandesa Ryanair comenzó a operar vuelos regulares desde Castellón hasta los aeropuertos británicos de Londres-Stansted y Bristol, a los que posteriormente sumó una nueva ruta a Sofía (Bulgaria), que este domingo cumple un mes con perspectivas de seguir creciendo.

Conexiones internacionales

La gestión profesionalizada ha permitido al aeropuerto de Castellón captar tráfico en la única provincia española de costa que no disponía de conexión aérea, gracias a su potencial turístico y a la colonia rumana, que son sus dos principales mercados.

En este sentido, la compañía Blue Air apostó también por Castellón y comenzó a operar en junio de desde año la conexión con Bucarest. En la actualidad la empresa rumana comercializa dos vuelos semanales, pero ya ha programado un incremento de las operaciones para el próximo ejercicio.

En ese sentido, los gestores del aeropuerto, con el alemán Alexander Schroll a la cabeza, confían en alcanzar los 240.000 pasajeros en 2017. Schroll está especializado en la comercialización de vuelos y acumula una vasta experiencia de veinte años en el aeropuerto de Munich. Tras haber consolidado las rutas con el Reino Unido, Bulgaria y Rumanía, el siguiente objetivo pasa por captar tráficos procedentes de Alemania. El aeropuerto, de hecho, se ha especializado en turistas con segunda residencia en la provincia, y ahora prevé aumentar su clientela con el mercado germano.

Además, los gestores del recinto trabajan para lograr establecer bases permanentes de vuelos chárter.

Compañías españolas

La asignatura pendiente del aeropuerto de Castellón, que ha logrado hacerse hueco en el mercado pese a su cercanía con el valenciano de Manises (apenas 65 kilómetros) continúan siendo las compañías españolas, todavía reacias a operar en sus instalaciones.

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