Adolfo Fernández, actor, director y productor teatral:

«Admiraba tanto a Chirbes que no me atreví a enseñarle nuestra adaptación de En la Orilla»

El Principal de Valencia acogerá del 28 de mayo al 4 de junio la pieza teatral basada en la última novela del autor valenciano, fallecido en 2015

Adolfo Fernández posa para ABC
Adolfo Fernández posa para ABC - MAYA BALANYÀ
MARTA MOREIRA Valencia - Actualizado: Guardado en: España Valencia

A primera vista, “En la orilla” (Anagrama, 2013) no parece una novela fácil de transportar a la acción teatral o cinematográfica. El retrato coral y demoledor de nuestra época que trazó el escritor Rafael Chirbes (1949-2015) no se sostenía en diálogos ágiles y ocurrentes, ni en una trama de giros insospechados. No, la prosa del escritor valenciano era densa y apretada, deliberadamente asfixiante. Llena de bloques de texto sin apenas puntos y aparte; larguísimos diálogos interiores que no dan tregua. Su intención estaba clara: “Obligo al lector a hacer la misma catarsis que hice yo al escribirla; le obligo a sentirse mal y a sacar lo que no quiere oír de sí mismo”, comentaba hace cuatro años el autor en una entrevista concedida a ABC con motivo de la publicación del libro.

Esta complejidad intrínseca también se daba en “Crematorio” (Anagrama, 2007), y sin embargo el director Jorge Sánchez Cabezudo fue capaz de hacer una digna adaptación al formato de mini serie para la televisión. Contra todo pronóstico, las críticas fueron positivas en términos generales, aunque Chirbes dejó claro en muchas ocasiones que la película respondía a las necesidades del formato cinematográfico, y que por tanto nada tenía que ver con su ascendente literario.

Ahora son Adolfo Fernández y Ángel Solo los que se atreven a echar el diente de nuevo a un texto de Chirbes. El teatro Principal de Valencia estrenará el próximo viernes su personal adaptación de la última novela del escritor, bajo la dirección de Fernández. “Llego hasta aquí intentando explicar qué es lo que me induce a elegir esta historia de paisajes tan abstractos (tan poco teatrales) y de personalidades tan extremadamente introvertidas (menos teatral aún; ríase usted de Bergman) y a decidir ponerla en pie sobre las tablas de un escenario. Y concluyo que es la pura fascinación por el autor, por su estilo, por su forma narrativa, porque justamente lo anti-teatral de su propuesta literaria es lo que me conmueve. Sé que he perdido la objetividad, me he convertido en un fan, pero convengamos que ninguna novela como “En la orilla” ha descrito mejor este muestrario de burgueses de medio pelo caídos en desgracia el día después de la explosión de la burbuja inmobiliaria”.

A Fernández le sedujo la “impudicia de Chirbes a la hora de hablar realidad. Esa mezcla del realismo de Delibes (con las escenas de caza y pesca), el tremendismo de Camilo José Cela y el compromiso social galdosiano a la hora de describir a los personajes, que recuerda a los Episodios Nacionales -explica en esta entrevista con ABC-. Lo que me gusta de él es que lo cuenta sin subterfugios, sin matices, sin hacer parábolas. Si hace una metáfora es para describir con mayor crueldad todavía la esencia de una persona. Y además no se casa con nadie. Esa valentía la tienen poco autores. En sus novelas no se salva nadie”.

Otra de las características de la novela del autor valenciano es que son retratos corales, con muchos personajes distintos ¿Cómo se ha resuelto esta circunstancia? “Para reducir las 400 páginas del libro al formato de una obra de teatro hemos tenido que construir una estructura centrada en tres personajes fundamentales. Unos amigos se reúnen por la mañana y terminan en una catarsis de coca y alcohol que les induce a decirse todo aquello que nunca se han atrevido a decir en voz alta. Y alrededor de esta conversación se producen muchos flashbacks. No hemos trasladado a la obra esos largos pasajes monologados al estilo Delibes, en los que a veces no sabes ni quién escribe. En el teatro no puedes someter al espectador a ese sufrimiento. Nuestra intención es que la obra llegue al espectador de una forma directa, no excesivamente intelectual. Eso sí, hemos sido respetuosos con el estilo literario obsesivo y redundante de Chirbes, que para nosotros era intocable. Y creo que lo hemos conseguido”, concluye el director, que también interpreta en la obra a uno de los personajes.

Adquisición de derechos

Podría pensarse que la traslación de esta novela al teatro es hasta cierto punto oportunista, en tanto que se estrena apenas dos años después del fallecimiento del autor. Sin embargo, Fernández desvela que la adquisición de los derechos de la obra a la editorial se cerró antes incuso del boom comercial de Chirbes. “Cuando los periodistas considerasteis que “En la Orilla” era la mejor novela del año, antes incluso de que se le concediese el Premio Nacional de Literatura, nosotros ya teníamos el proyecto en marcha. Lo que sí es cierto es que a partir de ese reconocimiento unánime es cuando empezaron a sumarse al proyecto instituciones como la Diputación de Valencia, el Gobierno vasco, el Ministerio de Cultura y la compañía La Pavana. Así que no te voy a mentir, cuando le concedieron el Premio Nacional, nosotros nos frotamos las manos. Sabíamos que nos ayudaría a conseguir financiación para sacar adelante la obra”.

¿Llegó Chirbes a saber que se estaba cocinando esta adaptación teatral?

“Sí, porque aunque los derechos los compramos directamente a su editor, nosotros nos las ingeniamos para coincidir con él; teníamos una gran necesidad de conocerle. Ángel y yo nos apuntamos a un taller literario que impartía Chirbes en una masía de Mallorca durante cinco días. En la presentación se preguntó a cada participante a qué nos dedicábamos. Así que cuando me llegó el turno le dije que yo era el que había comprado los derechos de su obra para adaptarla al teatro. Él no puso ninguna pega”.

¿Cuál fue su impresión sobre Chirbes después de conocerle en persona?

Tenía fama de hombre serio, pero yo vi a un gran intelectual. Le podías preguntar cualquier cosa sobre literatura desde principios del siglo XVIII que se lo sabía todo. Le admiraba tanto que no me atreví a enseñarle la adaptación en la que estaba trabajando. Y el tampoco me la pidió. Él tenía claro cuál era su obra, y no mostró especial interés por las versiones que pudiesen derivar de ella”.

“En K Producciones siempre hemos trabajado con la obra de autores contemporáneos vivos como Antonio Álamo (“Cantando bajo las balas”) o Lorenzo Silva (“La flaqueza del bolchevique”), y solemos conocerles previamente y trabajar con ellos la adaptación, buscando soluciones para la puesta en escena. Pero con Chirbes solo llegué a hablar de su obra en términos genéricos”.

El montaje –que es una coproducción de K Producciones con el Centro Dramático Nacional y La Pavana- llega a Valencia después de pasar por Alicante, Bilbao y Madrid. El elenco de actores está formado por siete actores que se desdoblarán en más personajes: Sonia Almarcha, Rafael Calatayud, Marcial Álvarez, Yoima Valdés, Ángel Solo, Adolfo Fernández y César Sarachu, que dará vida al protagonista, Esteban.

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