Torrent, esta mañana en el Parlamento catalán poco antes de ser escogido presidente
Torrent, esta mañana en el Parlamento catalán poco antes de ser escogido presidente - PEP DALMAU

Torrent, un duro para controlar la cámara catalana

Alcalde desde 2007 de su pueblo, tiene 38 años pero una larga trayectoria política y defendiendo a capa y espada el independentismo

BARCELONAActualizado:

Concejal de su pueblo con 20 años, alcalde con 28, diputado con 33 y presidente de la cámara con 38. Con estas marcas, señalar que Roger Torrent (Sarrià de Ter, 1979), desde este mediodía nuevo presidente del Parlamento de Cataluña, es un joven valor en alza dentro de Esquerra Republicana es una obviedad.

Del mismo modo lo es señalar que es un independentista sin concesiones, en tanto que desde su temprana afiliación a las juventudes de ERC responde al arquetipo de una nueva generación de políticos en Cataluña que, más allá de su deje ideológico, nada marcado en su caso, es netamente secesionista, sin concesiones. «Ninguna objeción», responden fuentes del PDECat cuando se pregunta por su pedigrí soberanista.

Licenciado en Políticas por la UAB, y máster en Urbanismo por la UPF, a Torrent le han aupado a la presidencia para hacer lo necesario, como lo hizo en su momento Forcadell. A diferencia de esta sin embargo, a Torrent se le reconoce más cintura y capacidad como parlamentario, unas cualidades que ahora deberá decidir (él o su partido) si las aplica para avanzar hacia una legislatura de normalidad o una de continuación de la confrontación.

Con buena oratoria, a Torrent, en tiempos de Twitter y política de superfície, también se le reconoce buena presencia y capacidad de dar bien en televisión, algo que le llevó por ejemplo a sustituir a una eclipsada Marta Rovira en uno de los debates televisivos de la campaña.

En 2015 revalidó la alcaldía de su pueblo con el 70% de los votos, un enorme resultado que le aupó, junto a su absoluta fidelidad a la actual dirección de ERC, a ganar posiciones dentro del grupo de los republicanos, hasta el punto que en la pasada legislatura ejerció de portavoz adjunto del grupo de Junts pel sí.

Pero más allá de sus cualidades, Torrent tiene un atributo que ha resultado determinante: estar libre de causas judiciales, algo que bien podría cambiar si como se temen los partidos constitucionalistas, el soberanismo se decide por una nueva legislatura de choque. También ha influido su convicción ferviente en el proceso independentista. Los republicanos, de hecho, pensaron en un primer momento en otros nombres para la presidencia, como Ernest Maragall, pero sus fuertes ideales en la defensa en el proceso le han hecho como un buen candidato.

Los republicanos, y el propio Torrent, están dando señales contradictorias, y si hace pocas semanas el nuevo presidente del Parlament señalaba que la postura de ERC con respecto a la elección telemática de Puigdemont se basaría en parte sobre el criterios de los letrados del Parlament, ahora esto ya no está tan claro. El juego sigue abierto, y desde su posición clave como rector de la cámara, Torrent va a tener un papel determinante. Un papel protagonista que ya tuvo durante la campaña electoral, cuando fue llamado para sustituir a Marta Rovira después del descalabro de ésta en un cara a cara con Inés Arrimadas.