Romeva, sobre la declaración de independencia: «¿Acaso hay alternativa?»

El consejero catalán minimiza el impacto de la salida de empresas e insiste en que una Cataluña independiente no quedaría fuera de Europa

BARCELONAActualizado:

El consejero de Asuntos Exteriores de la Generalitat de Cataluña, Raül Romeva, ha puesto en duda en una entrevista con la radiotelevisión púbica belga (RTBF) que haya «alternativa» a proclamar este martes la declaración unilateral de independencia, porque no hay otras opciones sobre la mesa que puedan «seducir a los catalanes». «¿Acaso hay alternativa? El Parlament es soberano, es importante reconocerlo, hay una mayoría parlamentaria hemos intentado varias veces hacerlo de otra manera», ha asegurado Romeva a la pregunta de si habrá una declaración unilateral este martes.

El periodista belga cuestiona si no hay otra manera de proceder, a lo que el consejero catalán pregunta si «alguien tiene una propuesta que hacer». «¿Alguien puede proponer algo que no sea violencia, los jueces, las amenazas? ¿Alguien puede poner sobre la mesa algo que pueda seducir a los catalanes, para llevar las cosas de manera que no sea violenta por parte de la Policía española», resume Romeva.

En su exposición, el representante del Govern catalán añade que será el Parlament quien decida el martes en base a «lo que la gente ha votado» y asegura que la crisis actual «requiere una solución política», al tiempo que lamenta que «no vivimos en un Estado de derecho».

También ha tenido palabras de crítica para el Rey Felipe VI, quien a su juicio «abdicó» de sus funciones al pronunciar un discurso en el que no tuvo palabras para los heridos en las cargas policiales y «abandonó» así a los ciudadanos que sufrieron esas circunstancias.

Sobre la multitudinaria manifestación de este domingo en Barcelona a favor de la unidad de España, Romeva ha asegurado que escuchan a los ciudadanos, pero que la respuesta es «pedir que podamos expresa nuestro punto de vista» y permitir un debate.

Preguntado por si teme que el desafío independentista fracture a la sociedad catalana y se dividan las familias entre quienes apoyan el proceso y quienes no, Romeva niega que exista tal riesgo y lo circunscribe al apoyo a la Democracia.

«Lo que está dividido hoy no son las familias catalanas, son los demócratas frente a los que son demócratas», ha zanjado al respecto, para después sostener que un 80% de la población catalana «pide votar», independientemente de si es para respaldar la independencia o no.

Así defiende que el objetivo del Govern es que «todos» puedan expresar sus opiniones y que la diferencia ahora es que «algunos lo expresan y la consecuencia son un porrazo de la Policía, la cárcel, la amenaza o un juez».

Salida de empresas

En cuanto a las consecuencias económicas del desafío independentista, Romeva quita hierro al reciente cambio de sede social de numerosas empresas afincadas en Cataluña y subraya afecta únicamente a la sede de las compañías y no a su actividad económica, por lo que «en términos económicos no tiene impacto» para la economía catalana.

Además sostiene que ni el referéndum ni la determinación de avanzar hacia la independencia está en la raíz de la incertidumbre actual, sino que lo que «provoca» este escenario es «la respuesta del Estado, su respuesta violenta».

«Señalemos que la incertidumbre está provocada por la incapacidad del Estado de gestionar (la crisis política). No es el debate lo que crea la incertidumbre, ni la gente pacífica que pide votar, es el Estado», ha remachado.

Finalmente, Romeva tampoco da por buenos los avisos de las instituciones de la Unión Europea que, como la Comisión Europea, reiteran que una Cataluña independiente tras un referéndum pactado quedaría automáticamente fuera de la UE.

«Si Escocia hubiera votado 'sí' (a la independencia), ¿qué hubiera pasado? Se hubiera empezado el proceso de negociación y empezado una reinvención de Europa. ¿Hubiera sido un drama? Para nada», ha argumentado.

Así asegura que «no está escrito en ninguna parte» que la independencia de un territorio de un Estado miembro deba quedar fuera de la UE precisamente por efecto de esa independencia, a pesar de que es la línea que defiende Bruselas desde 2004.