Cataluña - Política

Puigdemont amenaza: «O referéndum o referéndum»

El presidente catalán encargará la organización de un referéndum a celebrar en la segunda quincena de septiembre

Vídeo: Puigdemont, durante su intervención - EFE

No hay marcha atrás. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha reiterado hoy de manera solemne ante el Parlamento catalán su voluntad de llevar adelante un proceso de ruptura que ha expresado en términos de directa amenaza. «O referéndum, o referéndum», ha anunciado esta tarde Puigdemont, apuntando que la única disyuntiva que se presenta es la de una consulta pactada con el Estado, o una llevada a cabo de manera unilateral.

De manera sorpresiva, Puigdemont no ha hecho alusión al carácter vinculante o de reconocimiento internacional que debería tener dicho referéndum -uno de los pretextos que se ha apuntado que podría alegar en última instancia para dar paso a una alternativa en forma de comicios autonómicos-. «Si llegamos al final de la legislatura y no ha habido respuesta positiva en este sentido, estaremos a punto para subir el último escalón anes de proclamar de manera efectiva la independencia de Cataluña».

Puigdemont ha anunciado en este sentido que si supera la cuestión de confianza a la que se somete entre hoy y mañana, encargará al vicepresidente Oriol Junqueras que ponga en marcha la «arquitectura de un referéndum» para el que también tiene previsto una fecha, en la segunda quincena del mes de septiembre, aprovechando, de nuevo, el impulso de una nueva Diada.

Antes que eso, Puigdemont ha apuntado, tal y como se recoge en la llamada «hoja de ruta» para la desconexión, que a finales de julio de 2017 el Parlamento "aprobará las leyes necesarias para que Cataluña funcione como un Estado independiente", de manera particular a la que ya se ha bautizado como ley de Transitoriedad jurídica. Si bien Puigdemont ha asegurado que no será su gobierno el que rechace la posibilidad de pactar el referéndum con el Estado, ha dejado claro que no reculará.

O presupuestos o elecciones

Antes de desgranar sus planes para proceder a la «desconexión», entre los que incluye la pretensión de aprobar un referéndum de autodeterminación en otoño de 2017, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se ha dirigido con dureza a sus aliados de la CUP, ligando la aprobación de la cuestión de confianza a la que se somete entre hoy y mañana, a sacar adelante los presupuestos.

En la primera jornada de la cuestión de confianza, Puigdemont ha apuntado que «a pesar de las discrepancias confío en que sepamos ser leales a los ciudadanos». Y ya dirigiéndose a la CUP, a sus diputados ha advertido de que «o se aprueban los presupuestos que prepara el vicepresidente Oriol Junqueras o haré uso de mi facultad de convocar elecciones». «Quien no tenga la intención de aprobar los prespuestos que nos ahorre el tiempo y no vote mañana la confianza», ha concluido el presidente en un tono de dureza con respecto a sus socios que ha sorprendido, y reafirmándose en la tesis de Junts pel Sí, no compartida por la CUP, de ligar uno y otro trámite parlamentario. El presidente ha añadido que la postura de los antisistema podía «echar a la papelera» todo el proceso soberanista.

Es la primera ocasión en que un presidente de la Generalitat se somete a una cuestión de confianza, un recurso inédito que ahora emplea Puigdemont para intentar salvar una legislatura dinamitada por el no de la CUP a la aprobación de los presupuestos precisamente.

El presidente ha reconocido que los primeros nueve meses de legislatura han deparado una excepcional cantidad de acontecimientos políticos, asumiendo que en las actuales circunstancias, «tenemos que transitar de excepcionalidad en excepcionalidad hasta la normalidad final», entendida esta como la consecución de la república catalana. «Vamos en serio y no escatimaremos esfuerzos», ha añadido respecto a sus intenciones de seguir adelante con el proceso soberanista.

En la primera jornada de la cuestión de confianza, Puigdemont ha apuntado que «a pesar de las discrepancias confío en que sepamos ser leales a los ciudadanos». Y ya dirigiéndose a la CUP, a sus diputados ha advertido de que «o se aprueban los presupuestos que prepara el vicepresidente Oriol Junqueras o haré uso de mi facultad de convocar elecciones».

«Quien no tenga la intención de aprobar los prespuestos que nos ahorre el tiempo y no vote mañana la confianza», ha concluido el presidente en un tono de dureza con respecto a sus socios que ha sorprendido, y reafirmándose en la tesis de Junts pel Sí, no compartida por la CUP, de ligar uno y otro trámite parlamentario. El presidente ha añadido que la postura de los antisistema podía «echar a la papelera» todo el proceso soberanista.

Es la primera ocasión en que un presidente de la Generalitat se somete a una cuestión de confianza, un recurso inédito que ahora emplea Puigdemont para intentar salvar una legislatura dinamitada por el no de la CUP a la aprobación de los presupuestos precisamente.

El presidente ha reconocido que los primeros nueve meses de legislatura han deparado una excepcional cantidad de acontecimientos políticos, asumiendo que en las actuales circunstancias, «tenemos que transitar de excepcionalidad en excepcionalidad hasta la normalidad final», entendida esta como la consecución de la república catalana. «Vamos en serio y no escatimaremos esfuerzos», ha añadido respecto a sus intenciones de seguir adelante con el proceso soberanista.

Antes del inicio del debate, Puigdemont se ha reunido con el grupo de Junts pel Sí para explicar la hoja de ruta que expone en el Parlament y ha avanzado su intención de convocar un referéndum sobre la independencia de Cataluña para otoño de 2017. Posteriormente se ha cerrado unos minutos en su despacho con el expresidente de la Generalitat Artur Mas.

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