Millet, el día que ingresó en prisión
Millet, el día que ingresó en prisión - INÉS BAUCELLS

Fèlix Millet, uno de los 18 reos de más de 80 años en Cataluña

Los presos de avanzada edad apenas son un 1% pero van en aumento desde hace una década

BARCELONAActualizado:

Fèlix Millet, de 82 años, ingresó a las 18.30 horas del lunes pasado a bordo de una ambulancia en el centro penitenciario de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). A la misma hora, en una furgoneta de los Mossos d’Esquadra, entraba quien fuera su mano derecha para expoliar el Palau de la Música durante una década: el septuagenario Jordi Montull. Lo hacían después de que el tribunal decidiese que los exmandatarios de la institución tengan que esperar entre rejas la resolución del Supremo a sus recursos contra la sentencia que les condenó a nueve años y ocho meses (Millet) y a siete años y seis meses (Montull).

¿Es habitual o una excepción que personas de avanzada edad estén en la cárcel? A día de hoy en las prisiones catalanas hay 89 reos de 70 años o más. Únicamente representan el 1,1% del total de la población penitenciaria. De estos, 18 tienen una edad de 80 años o más. Entre ellos, el saqueador confeso del Palau. Son datos de la Dirección General de Servicios Penitenciarios de la Consejería de Justicia de la Generalitat de Cataluña.

El número de presos de edad avanzada, pese a ser casi testimonial, no ha dejado de crecer en la última década. En 2005 había sólo 27 presos de 70 años o más. A fecha de 31 de diciembre de este año eran 76, un 0,9% de la población reclusa, y esta semana 89.

¿A qué se debe este incremento de los últimos años? No hay estadísticas publicadas sobre el perfil delictivo de estos ancianos abocados a pasar en la cárcel sus últimos años de vida, lo que dificulta el análisis y las conclusiones. Pero fuentes judiciales consultadas por ABC apuntan algunas pistas. Señalan que una explicación podría ser el incremento de las condenas por casos de pornografía infantil y también de los delitos económicos, en los que en ocasiones las tramas buscan testaferros de edad avanzada para esconder operaciones ilegales y defraudaciones fiscales. Por otra parte, la edad media de la población general ha aumentado y esto tendría su correspondencia en las prisiones.

¿Tienen más beneficios penitenciarios los reclusos mayores que el resto de los presos? Para contestar a esta pregunta debe hacerse una diferenciación entre el encarcelamiento por una condena en firme o debido a una entrada prisión preventiva de quien está a la espera de juicio o aguardando por la resolución de un recurso. Éste es el caso de Millet y Montull.

En la prisión preventiva -para garantizar que el encausado no se fugue, no destruya pruebas o no reincida-, el Código Penal no hace una discriminación por edad. Eso sí, la situación carcelaria puede ser atenuada con un arresto domiciliario si un hipotético delicado estado de salud así lo requiere, y siempre vigilados por la policía.

Respecto a los que están en la cárcel cumpliendo condena y tienen más de 70 años, estos sí que «con unos requisitos determinados pueden conseguir la libertad condicional más deprisa», según el vicepresidente de la sección de derecho penal del Colegio de Abogados de Barcelona, Miquel Capuz. Así lo establece el artículo 91 del Código Penal: «Los penados que hubieran cumplido la edad de setenta años, o la cumplan durante la extinción de la condena, y reúnan los requisitos exigidos (...) podrán obtener la suspensión de la ejecución del resto de la pena y la concesión de la libertad condicional». ¿Cuáles son esos requisitos? Principalmente, estar clasificados en tercer grado -semilibertad-, tener buena conducta y, cada vez más importante, haber pagado la responsabilidad civil derivada del delito.

Asistencia en la cárcel

Pese a que dentro de la cárcel son uno más, el estado de salud de estos presos puede merecer de una atención especial. Millet y Montull pasaron sus dos primeras noches en la enfermería. En esta área los servicios sanitarios pueden estar más pendientes de ellos que en el módulo ordinario, donde los reos duermen los primeros días antes de ser clasificados y llevados al módulo correspondiente.

El miércoles, Millet y Montull fueron trasladados a Brians 2, situada a apenas un kilómetro de la primera. En la zona de enfermería de esta prisión están desde entonces. Según fuentes penitenciarias, esta cárcel, tiene una área sanitaria más moderna.

Los dos están condenados por un desvío de 23 millones y por usar la entidad para canalizar las «mordidas» que CDC cobró a Ferrovial a cambio de obras públicas.