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Un Planeta con vistas a la recuperación

El galardón celebra esta noche su 65 aniversario como antesala de «un buen año» en ventas

Los miembros del jurado del Planeta, ayer frente a las diez obras finalistas
Los miembros del jurado del Planeta, ayer frente a las diez obras finalistas - EFE

La víspera del Planeta, galardón que llega esta noche a su 65 aniversario con una suculenta dotación de 601.000 euros y las más disparatadas quinielas sobre el nombre del ganador, nos deja diez novelas finalistas ocultas bajo una enredadera de pseudónimos -solo dos valientes se han presentado a cara descubierta- y un par de frases de esas que encajan a la perfección en un titular.

La primera, cortesía del director general de Planeta, Jesús Badenes, fantasea con la idea de que «como el Nobel está un poco desprestigiado», al gigante editorial barcelonés no le queda «más remedio que liderar el camino». La segunda, pronunciada por el presidente del grupo, José Crehueras, recuerda que «una sociedad que lee es una sociedad mejor», algo a lo que Planeta intenta aportar «su granito de arena».

Dos maneras de medir la relevancia de un premio que, además de ser el mejor dotado de las letras españolas, sigue reivindicándose como poderosa herramienta para «el fomento de la lectura y el descubrimiento de nuevos lectores». Ahí están, sin ir más lejos, esos 42 millones de ejemplares vendidos durante estos 65 años, una cifra a la que suma el número cada vez más elevado de manuscritos presentados, categoría que bate este año un nuevo récord y se sitúa en los 522.

Con todo, los datos que realmente invitan al optimismo y los que plantean este Planeta como el de la recuperación son los que maneja Badenes y que apuntan que 2016 «será un buen año». «El año pasado fue el primero en el que la venta de libros ha repuntado con casi un 3%, y en 2016 se espera un crecimiento entorno al 1% y al 3%», apuntó el director general de Planeta, quien recordó que el impacto del libro electrónico es aún muy limitado -apenas el 4% del total del consumo- y que casi nueve de cada diez libros «se siguen comprando en papel y en librerías».

Razones todas ellas por las que el grupo editorial sigue sin aflojar en su cruzada contra la piratería. «Es la gran amenaza del libro. Es una gran preocupación en la que todos tenemos que estar unidos. Es un robo que afecta a la cadena del sector», subrayó Crehueras, quien lamentó que la «buena voluntad» de las administraciones no se traduzca en una aplicación efectiva de la ley ni en una mayor contundencia «en la educación y la concienciación».

Adiós a los géneros

A no ser que cambien mucho las cosas, la piratería será uno de los males que deba combatir la novela que resulte esta noche premiada en una ceremonia presidida por los Reyes y que pondrá de manifiesto que en las obras presentadas «ya no hay categorías inmóviles».

«Ya no sirven los géneros, los libros presentados muestran un excepcional panorama», aseguró Emili Rosales, secretario de un jurado que ha tenido que vérselas con una decena de novelas en las que se cruza «la crónica social con la historia de amor, la saga familiar con lo policial y las historias de iniciación y aprendizaje con las páginas eruditas».

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