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Francesc Boix y la vida en las trincheras durante la Guerra Civil

El Arxiu Nacional de Cataluña recibe una donación de negativos del conocido como «fotógrafo de Mautahusen»

«La hora del rancho», una de las fotografías de Boix
«La hora del rancho», una de las fotografías de Boix - FRANCESC BOIX

El Arxiu Nacional de Cataluña custodia desde ayer los 1.369 negativos en blanco y negro y en varios formatos del Fondo Fotográfico Boix, colección que incluye imágenes que Francesc Boix,conocido como el fotógrafo de Mauthausen, tomó en el frente durante la Guerra Civil, así como las que realizó su padre, Bartomeu Boix, un aficionado a la fotografía que transmitió su pasión a su hijo.

El fondo, que durante muchos años se dio por perdido después de que Boix hijo se llevase los negativos al exilio, documenta la vida diaria en el frente del Ebro a través de los ojos de un miembro de la columna Macià-Companys como era entonces el joven Francesc Boix, quien fue enviado al frente con tan solo 17 años. En las instantáneas, fechadas entre junio de 1937 y finales de 1938, queda retratada la vida en las trincheras en lugares como Quinto, Pina, Grañén, Vilanova de Meià y el Castell del Remei.

El conseller de Cultura, Santi Vila, presidió ayer firma del contrato de donación con el presidente de la Comisión de la Dignidad, Josep Cruanyes, quien recordó que la entidad adquirió este fondo en 2013 en una subasta sin conocer la identidad del fotógrafo y gracias a una aportación de mecenazgo desinteresado y anónimo. Tras meses de pesquisas e investigaciones, se acabó corroborando que del total del fondo, 706 negativos eran de Francesc Boix y otros 663 de su padre. Estos últimos contienen vistas de Barcelona y de pueblos cercanos así como de las elecciones de 1931 o la visita de Francesc Macià a Valldoreix. El conseller Vila quiso destacar ayer que el fondo es un «testimonio magnífico de la experiencia de la guerra en el frente», y remarcó remarcado la importancia de la figura de Francesc Boix, de quien ha destacado su compromiso social e intensa vida.

Boix, que consiguió sustraer 20.000 fotografías del campo de exterminio que fueron clave en los juicios de Nuremberg y Dachau, era hijo de Bartomeu Boix, un sastre del barrio barcelonés de Poble-Sec que tenía un estudio fotográfico que despertó la afición de su hijo.

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