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Cataluña - Disfruta

Cinco carreteras que merece la pena recorrer en Cataluña

Dicen que no importa la meta, sino el camino. Y, en estas carreteras, es cierto

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Carretera a Montblanc por el Penedés

Los caminos del Penedés- ABC

El Penedés es una de las zonas más hermosas de Cataluña. Ir desde Barcelona al pueblo tarraconense de Montblanc permite adentrarse en caminos de viñas. Si, además, se quiere hacer alguna parada estratégica, cercana a Sant Sadurní d’Anoia o Villafranca del Penedés, la experiencia puede volverse muy placentera, no solamente por la posibilidad de realizar alguna cata en los muchos viñedos que se encuentran en la zona, sino también de pasear entre las vides, conocer las bodegas y escuchar, de la voz de los expertos, la historia de la DO y sus características. Para finalizar, Montblanc, un pueblo medieval perfectamente bien conservado será la cereza del pastel.

Carretera de Berga a Puigcerdá

El pantano de Baells, camino a la Cerdanya- ABC

Pasando Berga hay una gasolinera que tiene una cafetería que por fuera no vale una peseta; sin embargo, la vista al Pantá de la Baells desde su salón interior es alucinante. Así también son sus biquinis. Lo bueno es que aquí apenas empieza el viaje. El resto es un paseo, primero entre montañas y más adelante entre la campiña de la Cerdanya. Hay que tener los ojos atentos a las aves, que sobrevuelan tanto las montañas como el campo, así como el cambio en la vegetación. En verano, no hay que perderse los tonos de verde; en invierno, los blancos. La Molina puede ser una parada, para subir a lo alto, no importa la época del año. Para hacer «biking» o esquiar

Carretera de Figueres a Cap de Creus

Camino al Cap de Creus- ABC

El universo Dalí se entiende un poquito más gracias a los acantilados que se atraviesan para ir desde su ciudad natal hasta su casa en Port Lligat. El artista se habrá inspirado seguramente en esas curvas interminables y esa vegetación escasa pero certera que crece caprichosamente a lo largo de aquellas laderas. Las curvas impiden conciliar el sueño, excusa perfecta para admirar un paisaje único que se repite hasta llegar a Cap de Creus. Se agradece, claro está, parar en Cadaqués, para descansar la cabeza y el estómago del trajín que comienza desde Mas Fumats.

La zona volcánica de la Garrotxa

El camino de Ripoll al estanque de Banyoles es todo un cementerio de volcanes que se pueden visitar durante todo el año. Laderas de bosque que nos recuerdan que la vida siempre sale a flote, no importa lo que por ahí haya pasado y todo lo que se haya llevado a su paso. Algunos de los cráteres se pueden visitar, para descubrir en su interior el oasis que dejó tras de sí la erupción. Al ser un parque natural, la zona está señalizada correctamente y se conserva y se cuida, para que la belleza de este territorio no se pierda.

Carretera de Tossa de Mar a Sant Feliu de Guíxols

Las carreteras de la Costa Brava son muy feecuentadas por ciclistas- ABC

El recorrido puede ser este: Cala Bona, La Pola y Giverola, Cala Salions, Es Rosegall, Salionçs, Les Pedreres, La Cala del Senyor Ramon, Esculls de Canyet, Cala Joana, Punta Brava y finalmente Sant Feliu. Aquí las opciones sobran, mejor si hay que andar un poco y se puede bajar a una cala poco transitada. Lo excepcional de este camino es que no se aleja demasiado de la costa y que el mar aparece cada tanto. Las paradas pueden ser perfectas para darse un baño, hacer kayak o comer algo. Si se quiere explorar un poco la zona, la carretera se puede recorrer en bicicleta. El paisaje y el sonido del mar se disfruta, sin duda, mejor con el viento en la cara. La Cala del Senyor Ramon, la mejor cala de Cataluña, está en esta carretera. Ojos abiertos para no perderse la señalización, pues la playa es semi privada.

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