Cataluña - Barcelona

Memoria olímpica ninguneada

Barcelona celebra hoy el 30 aniversario de su elección como sede olímpica sin ningún acto y con el reciente desprecio a la figura de Juan Antonio Samaranch

El entonces alcalde, Pasqual Maragall, hace hoy justo 30 años tras conocerse la elección de Barcelona
El entonces alcalde, Pasqual Maragall, hace hoy justo 30 años tras conocerse la elección de Barcelona - ABC

Ni tan solo una conmemoración institucional. Barcelona celebra hoy el 30 aniversario de su designación como sede de Juegos Olímpicos de 1992 sin recuerdo alguno al día que cambió la vida de la ciudad y ninguneando ese momento histórico así como la figura de quién más ayudó a que el sueño olímpico se hiciera realidad, la del fallecido expresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el catalán Juan Antonio Samaranch.

Barcelona, de hecho, lo había intentado sin éxito en anteriores ocasiones pero no fue hasta el 17 de octubre de 1986 cuando el propio Samaranch anunció que era la elegida para los Juegos de 1992. El trabajo forjado entre el líder del COI con el alcalde de entonces de Barcelona, Pasqual Maragall, como con su antecesor, Narcís Serra –que en ese momento era ministro de Defensa–, dio sus frutos. Su «¡À la ville de... Barcelona!» lanzado desde Lausana (Suiza) a las 13:32 horas de ese viernes llenó de felicidad e ilusión a los barceloneses, cambió la historia y el rumbo de la ciudad y la situó en el mapa mundial.

El reconocimiento de Barcelona a la figura de Samaranch, de hecho, ya ha sido objeto de controversia en otras ocasiones: muchos ciudadanos y grupos políticos, como el PP, llevan años reclamando que el expresidente del COI debería tener una calle en Barcelona o que el estadio que acogió los conocidos como mejores Juegos de la historia debería llevar su nombre. Estos reclamos vuelven ahora a la palestra.

Sin embargo, lejos de rendir homenaje a ese momento único, el gobierno de Ada Colau mostró durante el verano su desaire al legado olímpico al querer eliminar una escultura sobre los Juegos que Samaranch regaló a la ciudad por su vinculación con el franquismo, dejando en segundo plano su extraordinario logro de llevar la llama olímpica a Barcelona. Los argumentos sobre el pasado político de Samaranch convencieron a pocos y muchos vieron el gesto como un claro desprecio a la memoria olímpica y a la unidad y el consenso que entonces Barcelona consiguió para tirar adelante las Olimpiadas.

Nombre borrado

Casi de «ipso facto», el consistorio rectificó: mantendría la obra –una mochila deportiva y una antorcha de bronce que rendía homenaje a los voluntarios del espectáculo deportivo mundial– pero borraría la leyenda en la que se menciona a Samaranch. Hace ahora doce días, el equipo de Colau hizo efectiva esta «limpieza», lo que volvió a encender las críticas, esta vez a las puertas de la efeméride de la elección.

Hoy hace justo cinco años, en el 25 aniversario de la elección, el entonces alcalde Xavier Trias (CiU) preparó un brindis justo a las 13:32 horas en el Estadio Olímpico, al que acudieron entre otros Maragall, Serra y una hija del propio Samaranch, ya fallecido. Por el contrario, la agenda municipal de hoy no prevé ningún acto al respecto. Según avanzó recientemente «La Vanguardia», Colau pretendía organizar este mediodía una comida de carácter privado con los protagonistas de la aventura olímpica.

Almuerzo frustrado

La alcaldesa había encargado a Enric Truñó, exconcejal socialista y miembro clave del comité organizador de los Juegos, organizar el encuentro. La cita acabó anulándose después de que algunos de los convocados declinasen la invitación tras el feo con la escultura. Fuentes municipales quitan hierro al asunto y puntualizan a ABC que el almuerzo ni se llegó a convocarse, dado que la alcaldesa fue invitada a la Cumbre Mundial de Ciudades de Quito (Ecuador), de donde regresa hoy.

A nivel ya privado, la Fundación Barcelona Olímpica sí conmemorará la efeméride. Lo hará el 27 de octubre, en el Museo Olímpico, en una mesa redonda dirigida por Truñó y a la que asistirán como ponentes ilustres dirigentes que intervinieron en la designación de 1986, como Serra, Romà Cuyàs –entonces secretario del Estado del Deporte– o Manuel Fonseca –secretario general del Comité Olímpico Español–. Falta por ver si algún representante del gobierno de Colau acudirá al acto.

Más allá de la conmemoración de hoy, a nadie se le escapa que la gran efeméride llegará el próximo julio, cuando se cumplirán 25 años de los Juegos y que para entonces Barcelona debe, y se merece, rememorar por todo lo alto el espíritu y los éxitos del 92. En este sentido, desde el Ayuntamiento dejan claro su reconocimiento a todo aquel que contribuyó en las Olimpiadas y inciden en que una comisión técnica ya trabaja en los actos de homenaje, una cita sobre la que Colau no puede permitirse más polémicas.

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