La calle Reina Amàlia, donde ocurrieron los hechos, una mañana tranquila
La calle Reina Amàlia, donde ocurrieron los hechos, una mañana tranquila - PEP DALMAU

Cuando los «narcos» se enfrentan a machetazos

La Guardia Urbana de Barcelona alerta de la degradación del Raval por los narcopisos

BARCELONAActualizado:

El control por el mercado de la droga en Barcelona acumula en los últimos meses un listado de episodios de enfrentamientos callejeros que han acabado por disparar todas las alarmas. Los conocidos como «narcopisos», que llevan meses amargando la existencia a los vecinos del barrio del Raval, se están extendiendo a otras zonas y la venta de sustancias ilegales en la vía pública está en el origen de numerosas reyertas en Ciutat Vella, pero también en la Barceloneta, Nou Barris o el Puerto Olímpico. Los cuerpos policiales temen que la problemática acabe estallando en un conflicto mucho más serio y culpan, en gran parte, a la dejadez en materia de seguridad del gobierno de Ada Colau.

Los últimos episodios de violencia en la calle a cuenta de las drogas se conocieron esta semana. El pasado martes, a plena luz del día, dos hombres se pelearon a machetazos en la calle Reina Amalia, en una reyerta que parecía de película por la sorprendente normalidad con la que, mientras los dos protagonistas se retaban, otros vecinos pasaban por su lado. Según ha trascendido, los protagonistas de la disputa regentaban «narcopisos» y el enfrentamiento vivía ese día su segundo «round», tras un primer encontronazo el día anterior. Un vídeo publicado en las redes sociales de internet mostraba como la Guardia Urbana llegaba, tarde, cuando uno de ellos ya se había marchado y el otro estaba ensangrentado por una herida en la pierna. Ambos, eso sí, fueron detenidos poco tiempo después.

Otro ejemplo. El pasado 5 de abril, una pelea en la que se emplearon piedras y palos acabó con dos hombres detenidos -que ya están encarcelados- por agredir brutalmente a otra persona, a la que intentaron matar a golpes en la cabeza, en un conflicto que según los Mossos tenía como culpable una transacción de hachís. También el martes, en Nou Barris, la Urbana tuvo que intervenir en una reyerta entre gitanos que se peleaban con catanas. La semana anterior la disputa fue a tiro. La lista de capítulos podría alargarse sin problemas. El jueves, en Horta-Guinardó, apareció el cuerpo de una persona en descomposición, con su cabeza separada.

«Cada vez hay más reyertas por las noches por la lucha de clanes que quieren tener el control de la droga», explican fuentes policiales a ABC. En el centro del conflicto por la droga, paquistaníes, grupos del Este, sudamericanos y también autóctonos, que están agudizando el uso de la violencia para tener el mando en la venta de estupefacientes en Barcelona, ya sea en la calle o en pisos «okupados» y reaprovechados para la venta y consumo. Lejos de atajarse el problema de los «narcopisos», los vecinos, que la semana pasada volvieron a manifestarse para exigir soluciones, denuncian que este fenómeno se está extendiendo a otros barrios, como el Gótico o la parte baja de San Antonio.

«Más intervenciones»

Sobre esto, el Ayuntamiento destaca que se están intensificando las intervenciones policiales, llevadas codo con codo entre Urbana y Mossos d’Esquadra. El comisionado de Seguridad de Barcelona, Amadeu Recasens, recordaba hace unos días que cada vez actúan con más potencia, más eficacia, más recursos y más peticiones de órdenes de entrada de pisos, que a la postre es lo que acaba siendo lo más útil para atajar la problemática.

La problemática, sin embargo, va más allá de los estupefacientes. La venta ambulante y la prostitución también están generando guerras entre bandos, todo por tener el control del espacio público. «Esto ocurre por el modelo policial que Colau ha querido implementar, que ha fracasado estrepitosamente y que ha hecho que Barcelona se esté confirmando como ciudad del mercado de la droga», denuncia a este diario Eugenio Zambrano, policía local y secretario de Administración Local del sindicato CSIF.

A grandes rasgos, los sindicatos señalan el déficit de personal, la falta de recursos materiales, la pérdida de la seguridad jurídica y, lo peor, la desaparición del principio de autoridad como causantes de la situación actual. «Todos estos casos pasan porque no hay respeto ni a la policía ni a la justicia y porque hace falta más presencia policial y controles de seguridad ciudadana», exige Zambrano.

Los agentes relatan que tienen que hacer frente a complejas actuaciones con solo un arma de fuego o una porra, sin pistolas táser -como sí utilizarán los Mossos a partir del mes de mayo- ni armas largas o lanzadoras para dispersar. El sindicato llega a denunciar que tampoco tienen botiquines para las patrullas ni cursos de formación y que, en el caso de la pelea a machetazos, un agente llevaba material pagado por él mismo y tenía una formación que permitieron ayudar mejor al herido. Desde el Consistorio niegan este extremo y puntualizan que los vehículos y motos, aunque no todos, sí llevan material sanitario y que todos los agentes tienen formación obligatoria en primeros auxilios.

«Narcos armados»

«Los narcos se están armando, se les ha visto con armas de fuego. ¿Cómo puede desarmar a una persona, como la del machete, una sola patrulla?», se pregunta Zambrano. «No podemos hacer frente al volumen de hechos de Barcelona», relata el sindicalista, que recuerda que los delitos crecieron un 7,4% el año pasado en la capital catalana. Por todo ello destaca que se ha llegado a «una depresión del colectivo, a una desafección y desmotivación del Cuerpo», que siente con total impotencia que no tiene ningún apoyo institucional. Colau «se desentiende de todo en lo que a seguridad pública se refiere, que es una de sus obligaciones y que debería ser su prioridad», denuncia, al tiempo que avisan de que «la olla a presión puede acabar explotando en cualquier momento».

Un Cuerpo queno se rejuvenece

Los sindicatos denuncian también que el Ayuntamiento «no se ha preocupado ni por reponer las plazas por jubilación». Según CSIF, en la época preolímpica, la Urbana contaba con 2.500 agentes y ahora, con una realidad mucho más compleja, tiene 3.084 efectivos. A su parecer, la policía barcelonesa debería tener unas 3.800 personas en plantilla para cubrir la necesidades actuales de la ciudad. El Consistorio, que ha abierto una convocatoria este año de 150 plazas, recuerda que desde el principio del mandato actual ha creado en total 319 puestos y que si no han sido más es por la limitación que les viene dada por los presupuestos del Estado.