Carina Mejías - Tribuna Abierta

Colau, la estrella que se apaga

«Tras jurar que jamás se dedicaría a la política, se dejó arrastrar por el fulgor de su popularidad y se convirtió en alcaldesa»

Carina Mejías
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Dicen que cuando muere una actriz mueren con ella todos los personajes y los escenarios a los que dio vida, y eso es lo que le está pasando a la alcaldesa de Barcelona.

Irrumpió en la escena pública, con su camiseta y su altavoz, defendiendo a los más desfavorecidos, acusando a los gobiernos de corruptos, amenazando a los bancos por especuladores y exigiendo a las empresas el fin de sus abusos. Exhibió de plató en plató su activismo subvencionado, la vimos llorar y vociferar contra todo y contra todos, aprovechar el sufrimiento ajeno como reclamo, hasta convertirse en una estrella que, tras jurar que jamás se dedicaría a la política, se dejó arrastrar por el fulgor de su popularidad y se convirtió en alcaldesa.

Tres años después, la estrella de Colau se apaga. Convertida en solitaria monologuista de su ideología, en estos años no hemos conocido un proyecto de ciudad que vaya más allá de convertir Barcelona en el escenario del revisionismo histórico más rancio, ser la mejor aliada del independentismo, generar conflictos con todos aquellos que trabajan para la ciudad y dejar en el saco del olvido la solución a los problemas cotidianos.

En tan solo tres años ha decepcionado a sus votantes, ha empobrecido la ciudad y ha socavado nuestro prestigio nacional e internacional haciéndonos perder oportunidades históricas. Colau dirige hoy en solitario una ciudad desnortada que subsiste entre la impotencia y sobrevive a la incompetencia de un gobierno que ha conseguido la difícil proeza de propinarse a sí mismo sonoras derrotas y no contentar a nadie. La estrella de Colau se apaga y se acerca el momento de bajar el telón.

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