Cataluña - Barcelona

Barcelona estrena con polémica su «superisla»

La medida, que reordenará el tráfico de vehículos para ganar espacio público, divide a los vecinos entre los que la ven como una posibilidad de potenciar el uso de la bicicleta y los que critican la pérdida de plazas de aparcamiento

Varios ciclistas circulan por la nueva 'superilla' de Poblenou
Varios ciclistas circulan por la nueva 'superilla' de Poblenou - EFE

El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha hoy los cambios de movilidad que supondrán la nueva 'superilsa' de Poblenou, por la que se liberará una considerable cantidad de espacio público, y ha recordado que a partir del próximo día 12 más de 200 estudiantes y vecinos del barrio «acordarán con el consistorio el uso que se le dará al espacio liberado».

La concejal de movilidad, Mercedes Vidal, ha explicado que con estas nuevas actuaciones de movilidad se han ganado «alrededor de 8.500 metros cuadrados para los transeuntes» y para el uso público. Vidal ha subrayado que todos los vehículos pueden entrar en la 'superisla' comprendida entre las calles Badajoz, Pallars, Llacuna y Tánger, pero lo que no se les permite es «cruzarla como se hacía antes». La regidora ha señalado que se trata de la primera 'superisla' de nueve manzanas (tres por tres) que se implanta en el tejido del plan Cerdá de Barcelona, y ha comentado que el barrio de Gracia fue pionero en la implementación de esta iniciativa en 2006.

Al mismo tiempo Vidal ha afirmado que, siguiendo el Plan de Movilidad aprobado en 2014, el objetivo es «implantar 'superislas' en toda la ciudad» y que en este mandato el ejecutivo barcelonés se centrará en ampliarlas en el tramo del Eixample y en diversos barrios como Horta-Guinardó y Nou Barris. Según Vidal, Barcelona ha caído en un «gran desequilibrio» porque la mayoría de ciudadanos se desplaza caminando y los vehículos, cuyo número es menor, ocupan mayor espacio, por lo que por una «cuestión de justicia urbana» se pretende redistribuir el espacio para crear así un nuevo equilibrio.

Menor contaminación

De cara a los primeros días de implantación de la «superisla» se ha desplegado una actuación especial con informadores en la calles y agentes de la Guardia Urbana que explicarán los nuevos cambios en la circulación de los conductores, y también se ha realizado un buzoneo informativo a los vecinos de la zona.

El director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, Salvador Rueda, ha explicado por su parte que las 'superislas' pretenden ser una medida para reducir el impacto que tiene el tránsito vehicular en la salud de las personas y «evitar los 3.500 muertos prematuros al año» que hay en la capital catalana y en el cinturón metropolitano por contaminación. También ha añadido que, si se realizan todas las 'superillas' que hay proyectadas se liberarían más de «siete millones de metros cuadrados en toda la ciudad».

División vecinal

Al tiempo, algunos vecinos han criticado que con la nueva reordenación las calles parecen «un circuito» y han lamentado que las paradas de autobuses se hayan puesto más lejos y se hayan perdido unas 50 plazas de aparcamiento por las que se verán «obligados a tener que comprar un párquing», según un vecino. Otros, en cambio, han aprobado la iniciativa del consistorio y han percibido la nueva medida como la «posibilidad de tener más espacio para circular con bicicleta», por el ocio y el encuentro vecinal.

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