Cataluña

El triunfo del PNV abre una grieta en el soberanismo catalán

El contraste con la radicalidad de CDC causa división en la Generalitat

Santi Vila
Santi Vila - EFE
ÁLEX GUBERN Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cataluña

El triunfo del PP en Galicia y, sobre todo, el del PNV en el País Vasco han abierto una nueva brecha en el independentismo en Cataluña. A las puertas de la cuestión de confianza a la que se someterá mañana el presidente Carles Puigdemont, y cuando hoy se cumple un año de las elecciones en Cataluña, queda claro que la apuesta por la unilateralidad que implica la alianza entre Junts pel Sí y la CUP comienza a ser entendida por una parte importante del soberanismo como una decisión suicida.

El contraste entre el nacionalismo posibilista del PNV y la radicalidad del PDC –la antigua CDC– llevó ayer a una destacada voz dentro del ejecutivo de Puigdemont, la del consejero de Cultura, Santi Vila, a plantear lo que en realidad era una enmienda a la totalidad a la política de su partido. «En Euskadi, en Galicia... El electorado premia los perfiles centristas. ¿Comienza un ciclo nuevo? ¡Ojalá!», escribió Vila en las redes sociales.

Liberales o revolucionarios

El apunte de Vila fue respondido desde el entorno del PDC y el independentismo más ortodoxo, a los que el consejero respondió que «el éxito del proceso dependerá de si lo lideramos liberales progresistas o revolucionarios», en alusión a la cuestionada alianza con la CUP. Para despejar dudas, Vila aseguró que Puigdemont «tiene a pocos tan leales como yo». A Vila también le respondió el exportavoz de la CUP en el Parlamento catalán, David Fernández, con un "céntrate, conseller, céntrate".

La opinión discrepante de Vila, y las dudas sobre la conveniencia de seguir el camino dictado por la CUP, en concreto el referéndum unilateral, no es única dentro del Govern, en tanto que otros consejeros como Jordi Jané (Interior) o Meritxell Borràs (Gobernación), o ya fuera del ejecutivo, como el propio Artur Mas, también habrían expresado su posición contraria.

En cualquier caso, la posibilidad de convocar o no un referéndum será una de las cuestiones que Puigdemont deberá aclarar en la cuestión de confianza de mañana, para la que ya tiene asegurado el voto de la CUP.

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