Cataluña

Seis de cada diez ancianos catalanes no llega a final de mes

El 47,3 por ciento de las personas mayores ha sufrido alguna privación material durante 20015

Ancianas con pensiones muy bajas
Ancianas con pensiones muy bajas - ABC
ABC Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cataluña

El 61,3 por ciento de las personas mayores de 65 años en Cataluña tiene problemas para llegar a final de mes y cubrir necesidades básicas como la alimentación y gastos sobrevenidos, según se desprende del VII Informe Personas Mayores: Pobreza y Vulnerabilidad, promovido por Entidades Catalanas de Acción Social (Ecas).

El dato es fruto de datos recogidos de una encuesta del Idescat, según la cual solo el 9,2 por ciento de las personas mayores no tiene ningún problema para llegar a final de mes y hacer frente a gastos sobrevenidos, lo que indica también una capacidad de ahorro, ha explicado una de las autoras del estudio, Júlia Montserrat.

El documento, presentado este miércoles en rueda de prensa, remarca que el 47,3 por ciento de las personas mayores han sufrido alguna privación material en 2015, y de éstos el 19,2 por ciento sufre dos privaciones materiales como por ejemplo no poder consumir carne, pollo o pescado al menos cada dos días o hacerse cargo de gastos imprevistos.

Con motivo de la celebración del Día Mundial de las Personas Mayores el 1 de octubre, la presidenta de Ecas, Teresa Crespo, ha remarcado que el informe quiere hacer patente la vulnerabilidad del colectivo de las personas mayores y analizar su afectación por la crisis económica.

Otro de los temas que apunta el informe es la soledad que sufren los ancianos: «Vemos que las personas mayores cada vez viven más solas y están más solas, mientras que la crisis persiste», ha advertido la presidenta de Ecas.

175.000 personas viven solas sin quererlo

De hecho, 175.000 personas mayores viven solas sin desearlo, a la luz de datos facilitados por Fatec, ha dicho Crespo, que ha hablado de un pequeño descenso de la tasa de riesgo de pobreza de las personas mayores atribuida al mantenimiento de pensiones, aunque este colectivo no ha visto aumentada su capacidad adquisitiva.

Ha atribuido el descenso -del 14,4 por ciento al 12,1 por ciento de 2014 a 2015- a la bajada del umbral de pobreza y el hundimiento del resto de la población, y no a una mejora real de la situación de las personas mayores: «Cada vez hace falta ser más pobre para ser considerado oficialmente pobre».

La directora de la Unidad Operativa Sociosanitaria de ABD, Pilar Rodríguez, ha alertado de que el índice de envejecimiento es del 116 por ciento y la del sobreenvejecimiento del 16 por ciento, lo que quiere decir que cada vez las personas mayores superan los 80 años y necesitan unos cuidados especiales.

Los cuidadores también son mayores, por lo que los recortes y aumento del copago en el ámbito social y de la dependencia repercuten en las personas que se hacen cargo de un paciente y que ahora pueden tener entre 75 y 80 años, ha defendido Rodríguez.

Nuevos modelos organizativos

Ante esta situación, la presidenta de Ecas y Rodríguez han apostado por la creación de nuevos modelos organizativos fruto del consenso de las administraciones locales, familias y entidades.

Sobre el ámbito de las pensiones, la directora del ámbito de Cliente Público de Suara Cooperativa, Elisenda Xifré, ha destacado que las grandes bolsas de pobreza se encuentran en el grupo de personas que reciben una pensión no contributiva -renta básica de una media 367,90 euros- por no cotización en la Seguridad Social.

Un 2,3 por ciento de las personas de más de 65 años no tienen acceso a una pensión contributiva y viven en una situación de pobreza, y solo el 45 por ciento de las mujeres cobran una pensión contributiva frente al 80 por ciento de los hombres.

La presidenta de Ecas ha apostado por llevar a cabo una mirada de género a la desigualdad social de la pobreza, ya que la mujer resulta más perjudicada en términos de pobreza por el hecho que ha quedado relegada a menudo a la vida privada y familiar.

Las pensiones de jubilación generales son de una media de 1.000 euros, aunque el 60 por ciento no llegan a esta cantidad, según pone de manifiesto el informe, que recoge que 100.000 personas reciben pensiones contributivas y 32.000 no contributivas.

Pensión, único ingreso familiar

«Ha estresado mucho el hecho de que las pensiones hayan sido a menudo el único ingreso familiar», lo que ha impedido acceder a servicios de centros de día -algunos sin demanda en determinadas zonas-, gastos sobrevenidos de cambio de gafas, dentista y obras en domicilio familiar por vejez, ha advertido Xifré.

De hecho, el estudio apunta que una de cada tres familias está ayudando a los hijos de forma económica para hacer frente a necesidades básicas de vivienda y alimentación, aunque faltan estadísticas más profundas sobre esta cuestión.

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