Puigdemont, durante su último discurso - EFE/ Vídeo: ATLAS

Puigdemont anuncia hoy la secesión en un Parlament «tomado» por la ANC

La CUP advierte: «La DUI para nada será simbólica, retórica o accesoria»

BarcelonaActualizado:

No hay margen de maniobra. Ni más tiempo que demorar. Carles Puigdemont desvelará hoy, en el Parlamento de Cataluña, a partir de las 18.00 horas, la fórmula escogida para anunciar la secesión de Cataluña (DUI). El presidente de la Generalitat dará cuenta del resultado del referéndum ilegal del 1-O y sus efectos prácticos en una sesión plenaria extraordinaria, sin votación. El debate político se limitará a estos supuestos efectos prácticos, cuya respuesta del Gobierno podría ser la aplicación del artículo 155 de la Constitución con la consiguiente intervención administrativa de la Generalitat.

El portavoz del Govern, Jordi Turull, ha rechazado este mediodía dar detalles sobre la comparecencia de Puigdemont, pero ha asegurado que será «muy claro y muy explícito». Turull ha afirmado que el Govern está «absolutamente cohesionado» sobre la intervención que hará el presidente, y no ha querido desvelar si Puigdemont ha compartido su discurso en la reunión del gabinete de este martes, alegando que las deliberaciones de Ejecutivo son secretas.

[Sigue al minuto toda la información sobre la crisis catalana]

Para arropar a Puigdemont en la defensa de sus promesas y «velar» por el estricto cumplimiento de lo que Junts pel Sí (JpS) y la CUP firmaron, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) convocó a sus partidarios a concentrarse a las puertas del Parlamento autonómico, hoy, a la misma hora del pleno, «en defensa del resultado del referéndum». De esta forma, las movilizaciones a favor de la secesión se reactivan, pese a que en los últimos días el presidente autonómico no ha dejado de recibir ruegos para que no dé un paso que pueda suponer el fin del autogobierno catalán. Las palabras que pronuncie hoy Puigdemont se consensuaron, con reuniones ayer mismo, entre la ANC, Òmnium y el resto de partidos secesionistas.

Así, en la misma línea que la ANC, a los dirigentes de la CUP no se les pasa por la cabeza que Puigdemont no lleve a cabo «los acuerdos políticos» firmados y que, tal y como recordó ayer Benet Salellas permitieron a JpS aprobar unos presupuestos que no eran los que quería la CUP y solventar una cuestión de confianza de Puigdemont gracias a los votos de la CUP. El diputado autonómico antisistema fue muy claro: «Cabe aplicar el resultado del referéndum. El 1-O ganó el “sí” en número de votos, en el porcentaje y en el del censo total. La declaración de independencia para nada será simbólica, retórica o accesoria». También desde Demòcrates, la escisión independentista de Unió, se abogó por aplicar sin contemplaciones el 1-O y declarar hoy la independencia. Antoni Castellà, su portavoz, advirtió de que no queda otra opción: «Ni declaraciones diferidas ni declaraciones simbólicas».

Los puntos clave en Barcelona el día de la DUI

Las referencias de Salellas y Castellà a una DUI «simbólica» -y su rechazo- se producen después de que en las últimas horas, desde un sector del PDECat, independentista pero escéptico en este paso, se propusiera la opción de proclamar la DUI pero dejándola en «suspenso» mientras se lleva a cabo el «proceso constituyente», unos seis meses. Un defensor de esta opción es el eurodiputado Ramon Tremosa y, también, Marta Pascal, coordinadora general del PDECat, quien podría estar buscando así una vía de diálogo con el Gobierno, en tanto que se ha convertido en la única interlocutora válida de la formación.

Independencia «con efectos progresivos»

Según información de la agencia EFE, Puigdemont se plantea una declaración de independencia con «efectos progresivos», en la que para algunas cuestiones se proclamaría que Cataluña pasa a ser soberana –previsiblemente las que conciernen a su marco institucional–, mientras que en otros asuntos la desconexión requeriría una negociación directa con el Estado o una mediación internacional para resolver el contencioso.

Según admiten diversas fuentes soberanistas, sin un acuerdo con el Estado, el Govern no puede aplicar entero el marco legal catalán que establece la ley de transitoriedad jurídica –por ejemplo, la administración de justicia o las finanzas–, por lo que consideran que la apelación al diálogo y la mediación es imprescindible.

La declaración también aludirá a la activación de un proceso constituyente, como establece la ley de transitoriedad jurídica, que preveía que si ganaba el 'sí' en el referéndum del 1-O el Govern pondría en marcha un proceso «democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante, con el objetivo de redactar y aprobar la Constitución de la República» catalana, una tarea en la que los independentistas confían que se implicarán los comunes.

Uno de los objetos de debate es el plazo a establecer hasta la convocatoria del siguiente «filtro democrático», que serían unas «elecciones constituyentes». Algunos borradores fijaban un plazo de seis meses hasta las «constituyentes», aunque en los debates internos hay quien aboga por plantear un máximo de ocho o doce meses, mientras otros desaconsejan concretar un límite temporal.

Colau, en contra de la DUI

Sea cual sea, hoy se conocerá la fórmula elegida por un Puigdemont que no sigue las órdenes de su partido y que tiene sobre la mesa una petición de huelga general -desde mañana hasta el próximo 16 de octubre- del sindicato minoritario Intersindical-CSC, cuyo secretario general es Carles Sastre, exmilitante de Terra Lliure, y que se mueve en la órbita de ERC y la CUP.

El presidente de la Generalitat no podrá decir que nadie le advirtió. También desde el ámbito constitucionalista y hasta la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, pidieron que no proclame la DUI. Ese fue el caso, por ejemplo, de Miquel Iceta, primer secretario del PSC, quien le exigió «por patriotismo» y «en defensa del interés de los catalanes y de las instituciones del autogobierno» que se abstenga de la DUI «en directo, en diferido o simbólica».

Por su parte, Colau, a través de una declaración institucional, rogó a Puigdemont y exigió al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, «que no tomen ninguna decisión que pueda dinamitar la posibilidad de un espacio de diálogo». Al presidente de la Generalitat le recordó, concretamente, que «los resultados del 1 de octubre no pueden ser un aval para proclamar la independencia».

En esta catarata de posicionamientos, el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, intentó tranquilizar al recordar que el Ejecutivo está preparado para frenar la DUI. Aun así, confió en que «no sea necesario» aplicar ninguna medida excepcional porque mantenía «la esperanza» de que Puigdemont piense, antes del pleno, en los «sentimientos» de todos los catalanes. Puigdemont tiene la palabra.