Una aula en una imagen de archivo
Una aula en una imagen de archivo - FRANCISCO J

«El peor enemigo de Dios es la ignorancia»

Los obispos catalanes lanzan una campaña para fomentar las clases de religión. En la actualidad, el 36% de los alumnos cursan esta asignatura

El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol y los responsables de la curia advierten de los «riesgos» de marginar la religión en la educación

BARCELONAActualizado:

Revertir la secularización en las aulas catalanas. Ese es el reto que encaran los obispados de Cataluña que, por primera vez, han decidido trabajar conjuntamente y lanzar una campaña unitaria para promover las clases de religión, que en la actualidad siguen el 36% de los alumnos de Primaria y Secundaria de los centros públicos y concertados, es decir, unos 250.000 estudiantes.

Durante la presentación de la iniciativa, que ha tenido lugar este miércoles en Barcelona, Jaume Pujol -arzobispo de Tarragona y presidente de la organización que agrupa los pastores catalanes- ha llamado a combatir los «prejuicios» y falsos mitos sobre la materia, que ha negado que sea una catequesis encubierta. «El peor enemigo de Dios es la ignorancia», ha resaltado Pujol antes de subrayar que la clase de religión es útil para algo más que para ir a un museo «y conocer las historias que allí se exponen».

En este sentido, el delegado de Enseñanza de la archidiocesis de Tarragona, el padre Norbert Miracle, ha advertido de los peligros que supone marginar la formación de temas humanos y morales en los colegios. «Vemos como el sistema educativo hace un gran esfuerzo en las materias tecnológicas, que están muy bien, pero tenemos la sensación de que las humanidades están quedando relegadas. Pasa con la religión, pero también con la historia o la literatura y eso tiene unos riesgos evidentes», ha explicado el sacerdote en declaraciones a ABC.

Centros que no ofertan religión

Miracle también ha reconocido que aunque en la mayoría de centros se cumple la normativa que obliga a ofertar las clases de religión, todavía hay escuelas, y sobre todo institutos, en los que las direcciones deciden no ofrecer esta asignatura. «Esto va en contra de la ley. La clase de religión es optativa para las personas, pero su oferta es obligatoria por parte de los centros», ha subrayado.

Finalmente, el sacerdote ha señalado que los obispos catalanes hacen una valoración muy «realista» de las cifras de inscripciones de niños y jóvenes catalanes en las clases de religión en la comunidad. «Que tengamos 250.000 niños haciendo religión es positivo, pero en relación con el conjunto nos gustaría que fueran más por eso los queremos animar a unirse», ha resumido antes de recordar que religión y catequesis son cosas distintas, y que en los colegios no se prepara a los alumnos para un sacramento en concreto ni se evalúa su fe «es algo imposible» -recuerda-.