Joan Subirats, nuevo comisionado de Cultura, ayer en Barcelona
Joan Subirats, nuevo comisionado de Cultura, ayer en Barcelona - EP

Barcelona aboga por «politizar el debate de la cultura»

El nuevo comisionado del ramo, Joan Subirats, impulsa nuevas bienales dedicadas al pensamiento y la ciencia

BARCELONAActualizado:

Nuevo traspaso de poderes en la cartera de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona (y ya van tres, después del paso por el cargo de Berta Sureda y Jaume Collboni) y, como era de esperar, nuevo volteo a las políticas culturales de la capital catalana. Así, mientras que Collboni, regidor de Cultura tras el pacto de Gobierno entre Ada Colau y el PSC, apostaba por «una industria creativa potente» y por generar «nuevos públicos», el politólogo Joan Subirats, uno de los ideólogos de Barcelona en Comú y nuevo comisionado de Cultura, se estrenó en el cargo abogando por «politizar el debate de la cultura». «Esto no quiere decir ponerla bajo ninguna bandera, sino discutir quién gana y quién pierde en relación con las políticas culturales de la ciudad», explicó ayer Subirats en su primera comparecencia ante los medios tras su nombramiento.

Para el nuevo comisionado, esto supone «reforzar el eje cultura-educación», interrogarse a fondo sobre el papel de la cultura en la ciudad y encontrar el equilibrio entre las medidas «positivas» que se han adoptado en los últimos dos años y medio y la posibilidad de introducir «matices propios». «Soy consciente de que nos queda un año y medio hasta las elecciones, así que lo importante es definir líneas estratégicas y propuestas de futuro», subrayó Subirats, para quien uno de los grandes retos de lo queda de mandato es impulsar la igualdad en «la mochila educativa y cultural» de los barceloneses.

Sobre el papel y en el terreno de lo concreto, esta nueva línea de actuación se traducirá en el refuerzo de la red de bibliotecas,nuevas revisiones de las ordenanzas municipales de la música en directo para dar cabida a actuaciones «semiacústicas», y una mayor comunicación entre Fábricas de Creación, el barrio y el sistema educativo. Un ejemplo de esto último, apunta Subirats, sería el recinto de la Fabra i Coats, donde conviven un fábrica de creación, una guardería, un instituto, un centro cívico, una parte del Museo de Historia de Barcelona, una biblioteca y aulas del Taller de Músics.

En plena sintonía con su idea de fomentar la educación antes que «el consumo cultural», Subirats anunció la intención del Ayuntamiento de impulsar dos nuevas bienales dedicadas al pensamiento y la ciencia. La primera, dedicada a la filosofía y las artes vivas, llegará en otoño y busca llevar a la calle «los grandes debates de cultura, pensamiento y futuro» con la participación de grandes pensadores y la implicación de agentes e instituciones culturales de toda la ciudad. La segunda, organizada alrededor de las fiestas de Santa Eulalia, se centrará en la ciencia y la mujer. «Ciudad y cultura no se pueden desconectar», insistió Subirats.

A la espera de resolver escollos heredados como el futuro de los Pabellones de Montjuïc,la ubicación de la llamada Casa de las Letras en un antiguo edificio de TMB o el mantenimiento o no de la programación de agosto en el Grec -«depende de lo que pase con la tasa turística», apuntó Subirats-, el nuevo comisionado sí que espera desencallar una de las grandes asignaturas pendientes de la ciudad: la Biblioteca Provincial de Barcelona. Para ello, avanzó Subirats, tiene previsto reunirse con el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, con quien abordará la viabilidad del proyecto definido junto a la Estació de França hace casi una década. Otros de los temas a tratar con el ministro serán «el grado de implicación» del ministerio en los grandes equipamientos culturales de la ciudad, que para Subirats es «muy discutible», y el IVA retroactivo de la ley de contratos para entidades culturales.

Se mantiene, eso sí, la incógnita sobre la sede barcelonesa del Hermitage en el Puerto, a cuyo proyecto el comisionado reclama «calidad cultural, proyecto artístico y un plan de viabilidad». « Es una iniciativa privadad, sí, pero si la autoridad portuaria nos pide opinión, eso es lo que diremos», apuntó.