Cataluña

El arzobispo Omella pide para Cataluña «una sociedad más unida, libre y justa»

«Es necesario aunar fuerzas. Todos unidos podremos más que separados», asegura Omella en su carta dominical

Omella, en la catedral de Barcelona el pasado mes de diciembre
Omella, en la catedral de Barcelona el pasado mes de diciembre - AFP
EFE Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cataluña

El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, se pronuncia por primera vez sobre la situación social y política de Cataluña en su carta dominical de mañana, en la que pide a los políticos «que trabajen por el bien común y por la construcción de una sociedad más unida, más libre y más justa».

Tras nueve meses como arzobispo de Barcelona, Omella, que nació en Cretas (Teruel) y habla catalán perfectamente, había eludido hasta ahora pronunciarse sobre la situación política catalana.

Aunque asistió al acto institucional de la Diada, el prelado ha recibido críticas de sectores soberanistas por no presidir la misa del 11 de septiembre que organiza la Lliga Espiritual de Montserrat, a pesar de que, según el arzobispado, no fue invitado.

«Muchos me preguntan cómo veo la situación social y política de nuestra tierra catalana. Sólo pido, Virgen María, que todos aquellos y aquellas que tienen alguna responsabilidad e influencia social y política, trabajen por el bien común y por la construcción de una sociedad más unida, más libre y más justa», señala el arzobispo en su carta dominical.

«Y para conseguirlo es necesario aunar fuerzas. Todos unidos podremos más que separados. No deberíamos excluir a nadie en esa tarea de crear puentes, de atender a los pobres y necesitados, de establecer ámbitos de cultura, de formación en valores morales», aboga monseñor Omella en su carta dominical, titulada «Señor, haznos instrumentos de paz».

Monseñor Omella dedica su carta a la celebración de la patrona de Barcelona, la virgen de la Mercè, que se conmemorará el próximo día 24. «Por primera vez, participaré en esta fiesta como arzobispo de Barcelona y me uniré con gozo a quienes felicitan a la Virgen María en el día de su onomástica», escribe el arzobispo, que no hace ninguna referencia a que el Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por BComú y PSC, ha excluido la misa de la Mercè del programa de actos oficiales de la fiesta mayor de la ciudad, con cuyos mandatarios mantiene una buena relación.

Omella aprovecha su carta dominical «para decirle a María, la madre de todos, cómo me siento después de esta andadura -en el arzobispado de Barcelona- que empezó de manera sorprendente para mí porque ni la busqué ni la deseé».

Así, el arzobispo dirige una carta a la virgen de la Mercè: «Te confieso, madre, que vine a Barcelona con cierto temor y temblor. No sabía si sabría adaptarme a la vida de una ciudad tan grande y compleja como es ésta».

«Después de estos nueve meses puedo decir con gozo que me siento acogido y valorado, aún a sabiendas de que no soy perfecto. La gente ha sido y es muy comprensiva conmigo. Me siento como un hermano más que camina codo a codo con todos, tratando de llevar muy dentro de mi corazón los gozos y sufrimientos de toda la gente».

«La diócesis de Barcelona es reflejo de la complejidad de nuestro mundo. Barcelona es una ciudad cosmopolita en la que se encuentran los valores más bellos y sublimes y, a su vez, los sufrimientos y desconciertos más dolorosos de nuestro mundo moderno», añade Omella.

El arzobispo, considerado próximo a los postulados e ideas del papa Francisco y firme defensor de la tarea social de la Iglesia, confiesa que ha descubierto en Barcelona "que hay una gran corriente de caridad fraterna que se refleja en tantas y tantas organizaciones de solidaridad, tanto de inspiración cristiana, como Cáritas, como en otras de carácter civil".

«Virgen de la Mercè, protege a todos los barceloneses y a todos los catalanes. Ayúdanos a caminar con esperanza y dispuestos a abrazar a todos los hermanos, con el fin de construir una sociedad más fraterna y humana», concluye Omella.

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