Ángel González Abad - Los martes, toros

Un aficionado frente a la sociedad civil

El Nobel Vargas Llosa llegó a la Ciudad Condal a defender algo tan preciado como la libertad

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La manifestación del domingo, la que demostró que Cataluña es España y que España es Cataluña, tuvo al frente a un gran aficionado. El Nobel Vargas Llosa llegó a la Ciudad Condal a defender algo tan preciado como la libertad. La libertad perdida, exactamente cercenada, de una Cataluña menospreciada y arrinconada por este golpe de Estado, por esta irresponsable ilegalidad, por ese camino suicida emprendido por los presuntos líderes de otra Cataluña que pretende nacer aun sin futuro.

Pero estábamos con ese aficionado sin complejos, con Mario Vargas Llosa, que se puso al frente de una sociedad civil y que salió a la calle para acallar a quienes antes se la habían arrogado sin el mínimo decoro. Vargas Llosa, a la cabeza de cientos de miles de catalanes, respondió con fuerza a todos esos que durante días han gritado a sus vecinos en los patios de manzana: «Sortiu a las finestres rates, no us amagueu». Pues el domingo no se escondió nadie. O sí, precisamente quienes en esta locura se encargaron de señalar a vecinos, a amigos, a familiares...

Cuánto hubieran agradecido los aficionados catalanes poder contar en su lucha con el apoyo y el respaldo de hombres como Vargas Llosa, en vez de sentirse huérfanos, solos, ante aquella otra sinrazón política que se llevó por delante las corridas de toros. Y es que el paralelismo de la situación que se vive ahora, con todo lo que han sufrido los aficionados a los toros catalanes, es indudable. Aquello fue como un ensayo. Un cerco que fue cerrándose poco a poco. Una expulsión de lo que la pretendida Cataluña feliz consideraba que debía estar fuera de sus fronteras. Y al final, con una ley que resultó ser ilegal, se arrancó la Fiesta de la vida catalana, sin considerar derechos ni libertades.

¿Les suena? Al margen de la ley, expulsión, marginación, insultos. Por todo eso, a muchos reconfortó sentir el domingo a un aficionado al frente de la sociedad civil.