Cultura

Tal y como fue planeado por Gaudí

En el municipio leonés de Santa Elena de Jamuz elaboran los ladrillos originales que ideó el arquitecto catalán con un proceso idéntico al de 1800

Molde original diseñado por Gaudí
Molde original diseñado por Gaudí - A. DE LA FUENTE
ROSA ÁLVAREZ León - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

No buscan la simple copia, en Santa Elena de Jamuz pueden presumir de hacer los mismos ladrillos, los originales, que ideó Antoni Gaudí para sus singulares construcciones. Cuentan con los moldes auténticos del arquitecto catalán, pero lo que les hace realmente especiales es que en este pequeño municipio leonés utilizan un proceso de elaboración idéntico al empleado en los últimos años de 1800 para levantar sus edificaciones. Disponen del único horno árabe de la época capaz de «replicar la esencia de esos ladrillos», del mismo barro, el de la zona, con el que se moldearon las primeras piezas y de iguales barnices, tintas y decoraciones. «Los artesanos de Jamuz fueron el sostén de la creatividad de Gaudí, se apoyaba en ellos, y ahora, los nietos o biznietos de los que entonces trabajaron con él son los únicos que pueden sacar los ladrillos como en 1891, 92 o 93», señala el alcalde del municipio, Jorge Fernández.

«Los artesanos de Jamuz fueron el sostén de la creatividad de Gaudí, se apoyaba en ellos, y ahora, los nietos o biznietos de los que entonces trabajaron con él son los únicos que pueden sacar los ladrillos como en 1891, 92 o 93»

Esta cualidad les ha dado un protagonismo especial dentro del Segundo Congreso Mundial sobre Gaudí celebrado recientemente en Barcelona. Una cita que contó con la presencia de medio centenar de expertos procedentes de Colombia, Chile, Estados Unidos, Canadá, Japón, Rusia, Alemania, Austria o China, además de 250 congresistas. «Fuimos el punto exótico. Nuestra intervención rompió todos los esquemas porque más allá de lo científico y lo académico, nosotros representamos a la parte artesana, a las manos que moldeaban su grandiosidad y que aún pueden seguir haciendo lo mismo», advierte Fernández. A este evento acudieron con tres objetivos: poner en valor al artesano como pilar de la obra de Gaudí; dar a conocer sus creaciones fuera de Cataluña, especialmente las de León, y mostrar el proceso creativo de los ladrillos.

Palacio Episcopal de Astorga, obra de Gaudí
Palacio Episcopal de Astorga, obra de Gaudí- ICAL

El pasado marzo -igual que ya hicieran en 2002- pusieron el horno en funcionamiento para sacar una serie de piezas para la restauración del Palacio Episcopal de Astorga. Fernández asegura que hoy es «el único en el mundo» de sus características, por lo que resulta clave en el proceso. «Es un horno bello, esbelto y que consta de dos partes, una en la que se cargan las piezas y otra para atizar el fuego».

Un viaje en el tiempo

Su puesta en marcha -que realizan una o dos veces al año para cocer piezas diferentes para el alfar museo- es un auténtico «viaje en el tiempo» que Fernández detalla con orgullo. «Se requieren 15 horas de cocción, cuatro de templa en las que se atiza suavemente y 11 de recio, con fuego fuerte continuo». Para ello se utiliza el único combustible vegetal que permite alcanzar la temperatura de 950 o 1.000 grados que se necesita para una perfecta cocción, para el vidriado de su barro, la urz o brezo, y en grandes cantidades, ya que según indica, se emplean «cuatro carros de brezo» para una única hornada en la que cabrían unos 250 o 300 ladrillos de Gaudí. Con todo el material dentro se hace una cruz en la boca del horno, de forma simbólica, y se espera 24 más para poder abrirlo y extraer las piezas, una a una. Entonces comienza el secado, fuera a la sombra y fuera al sol, a lo que sigue la decoración y el baño, el más antiguo, el que utilizaban en la época de Gaudí.

Decoración de los ladrillos
Decoración de los ladrillos

El resultado son unas piezas que parecen extraídas de otro tiempo, de las manos artesanas en las que el genio catalán confiaba para dar forma a sus creaciones. «Todo lo que rodea a Gaudí está bastante estudiado, pero lo que hacemos en Santa Elena de Jamuz es diferente, por eso está sorprendiendo y nosotros nos sentimos muy contentos por poder divulgar este trabajo, hacer patria y poder potenciar el turismo». No en vano, recuerda, tras Cataluña, León es el segundo territorio de España con más obra de Gaudí.

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