Religión

Una vida dedicada a enseñar a vivir la fe

Más de 200 palentinos acuden hoy en el Vaticano a la canonización del que fuera su obispo, Manuel González

El obispo de Palencia Manuel González, junto a unas niñas en la calle Mayor de Palencia
El obispo de Palencia Manuel González, junto a unas niñas en la calle Mayor de Palencia - OBISPADO DE PALENCIA
ALBA MÍGUEZ Zamora - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

La voz de Palencia resonará con fuerza este domingo en la Plaza de San Pedro del Vaticano. Más de 200 palentinos han viajado hasta Roma para presenciar la canonización de Manuel González, obispo de Palencia entre los años 1935 y 1940. Un día «de orgullo y alegría» no sólo para los católicos si no para «todos los palentinos» tal y como destacó el actual titular de la Diócesis, Manuel Herrero Fernández. «Hoy el nombre de Palencia se elevará a lo más alto y además, por una causa noble y justa», aseguró.

Manuel González (Sevilla 1877- Palencia 1940), que fue beatificado el 29 de abril de 2001 por Juan Pablo II, será proclamado Santo en una ceremonia presidida por el Papa Francisco después de que la Comisión de Teólogos le atribuyera la curación de una mujer madrileña afectada por un linfoma agresivo lo que fue considerado como un milagro.

También se le atribuye la curación, en diciembre de 1953, de Sara Ruiz Ortega, una mujer de 18 años que estaba deshauciada por los médicos a causas de una gravísima peritonitis tuberculosa que la había dejado paralítica. Bajo su almohada colocaron, sin que ella lo supiera, una reliquia del ahora Santo y oraron pidiéndole a Dios por la intercesión de Manuel González. A partir de ese momento, y de forma absolutamente inexplicable para la ciencia médica, se produjo un cambio brusco y radical en su estado de salud pues poco días después, y tras cinco años de dura y grave enfermedad, se levantaba y hacia vida normal.

Fue un hombre que siempre estuvo al lado de los más vulnerables y humildes con una especial dedicación por los más pequeños a los que enseñaba «no sólo letras y números» si no también «a vivir la fe» tal y como recuerda el obispo de Palencia. Ahora, asegura el Prelado Palentino, Manuel González ve reconocida su santidad lo que significa que «ha vivido su bautismo y la vocación a la que Dios le ha llamado dignamente, admirablemente y siguiendo los pasos de Jesucristo, entregado a Dios y a los hombres».

Manuel González nació en Sevilla en el seno de una familia humilde y profundamente religiosa. Llegó a ser una figura significativa y relevante para la Iglesia española durante la primera mitad del siglo XX y tras ser Obispo de Málaga, llegó a Palencia en el año 1935 para ponerse al frente de esta diócesis.

Hoy en Roma Manuel González será proclamado Santo pero también la provincia a la que dedicó sus últimos cinco años de vida, quiere reconocer la labor del que fuera su obispo. Por ello, se va a levantar una escultura en la misma Catedral en la que reposan sus restos. Una escultura que será colocada el próximo 5 de noviembre cuando se celebre una misa en Acción de Gracias para celebrar su canonización. Ese día se bendecirá esta escultura realizada, a instancias del actual prelado de la diócesis palentina, monseñor Manuel Herrero, por el joven escultor onubense Martín Lagares.

La escultura, han indicado desde el Obispado, se instalará en una columna situada junto a la verja románica que da acceso a la Capilla del Sagrario, que es precisamente el lugar donde yacen los restos del, ya para entonces, San Manuel, quien fue en su día obispo de Palencia.

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