Artes&Letras

La vanguardia y sus ecos

El Museo de León reúne a buena parte de los principales autores del arte del siglo XX a través de los fondos de la colección Abanca. A cuatro obras de Pablo Picasso se suman otras de Dalí, Miró, Juan Gris, Braque, Chagall o Kandinsky

La vanguardia y sus ecos
C. MONJE León - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

En los primeros compases de su periodo azul, en 1901, el joven Picasso firmó un pequeño dibujo titulado «Cuatro mujeres». Esta pieza abre la selección de obras de la colección Abanca instalada en el Museo de León, junto a tres óleos del mismo autor y de etapas posteriores: «Paquete de tabaco y vaso» (1922), «Perfil en la ventana» (1934), y «El pintor y su modelo I» (1963).

El artista malagueño sirve de argumento a la exposición desde su mismo título, «Bajo el signo de Picasso», aunque al reclamo se suman muchos de los autores imprescindibles del arte español e internacional del siglo XX.

A solo unos pasos de las obras de Picasso (cuatro de las cinco que posee la colección Abanca) se suceden varias creaciones que para muchos podrían justificar por sí solas la visita a la muestra: «Vaso y racimo» (1930) de George Braque, «Racimo negro» (1923) de Juan Gris, «Composición sobre fondo gris (La cuerda)» (1935) de Fernand Léger, «Naturaleza muerta con pipa» (1919) de Jean Metzinger, y «Composición cubista con botella» (1918) de Maria Blanchard. Sus autores forman parte de la nómina de imprescindibles del cubismo y ejercieron un magisterio asumido por otros posteriores, también incluidos en la selección, como Manuel Ángeles Ortiz, Joaquín Torres García y Francisco Bores; o, en el terreno de la escultura, Julio González, de quien se expone una pieza de los años treinta.

Obras de Dalí y Miró

Otro de los caminos ineludibles de la vanguardia artística del siglo XX desembocó en el surrealismo, que en España encontró sus principales representantes en Dalí y Miró.

El de Figueras está presente en la muestra con dos óleos que reflejan su particular universo onírico: «Rosas sangrientas» (1930) y «Cour ouest de I’îlle des morts–obsession reconstitutive d’après Böcklin» (1943); Miró aporta a la exposición «Cabeza de hombre III» (1931) y «Cabeza, pájaro» (1976).

Entre ambos se sitúan otros cultivadores del surrealismo como el italiano Giorgio de Chirico, con «La confusión del taumaturgo», o el canario Óscar Domínguez, con «Piano» y «El drago» (en otro apartado de la exhibición se incluye su obra «El pintor y la modelo»).

De Chagal a Kandinsky

Además de los ya citados, la representación de el arte internacional en la colección Abanca, y en la exposición que permanecerá en el Museo de León hasta el próximo 13 de noviembre, incluye a autores como Marc Chagall, de quien se expone una naturaleza muerta con un jarrón de amapolas, y Kandisnky, representado con un lienzo de geometrías. También están Wifredo Lam o Roberto Matta, señalados como artífices de un lenguaje vanguardista llevado a «otras latitudes», «más allá del original núcleo europeo».

Pero el relato global de las vanguardias no está reñido con lo local. El origen territorial de Abanca (fusión de las cajas de ahorro Caixa Galicia y Caixanova) queda reflejado en la presencia de artistas gallegos como Maruja Mallo, Luis Seoane y Luis Caruncho.

El argumento expositivo trasciende también el recorrido cronológico por la primera mitad de la pasada centuria. La muestra se extiende hasta los noventa, con el gran formato de Eduardo Arroyo «El Museo del Descubrimiento de día–El Museo del Descubrimiento de noche» e incluye la obra del Equipo Crónica que ilustra uno de su carteles, «Las pipas», de la década anterior. La escasa representación del ámbito escultórico, con solo dos obras, alarga el ámbito temporal hasta el presente siglo, gracias a la obra «Cuña y nariz», de Miquel Navarro, fechada en 2004 y que representa la pervivencia de los presupuestos vanguardistas hasta la actualidad.

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