Jean-Claude Juncker, durante su investidura Honoris Causa por la Universidad de Salamanca
Jean-Claude Juncker, durante su investidura Honoris Causa por la Universidad de Salamanca - D. A.
José Gabriel Antuñano - El callejón del gato

Unidad y diferencia

«Si la educación se apoyara en humanismo e identidad y no solo en materias que favorecen el pragmatismo, el cientifismo y una economía cada vez con rostro menos humano, la unión europea sería una realidad no cuestionada»

José Gabriel Antuñano
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En el discurso de Jean-Claude Juncker en su investidura honoris causa por la Universidad de Salamanca expuso ideas basilares sobre la construcción europea y de futuro: una Europa en paz, más próspera y unitaria, para crecer al unísono en derechos, prosperidad y enriquecimiento mutuo en todos los órdenes. De paso, marcó la posición de la UE frente a los nacionalismos, el veneno. El lugar y las circunstancias no eran propicias para la autocrítica (esa distancia entre la Europa de los burócratas y los ciudadanos, que se traduce en crecimiento de euroexcepticos), ni para plantear horizontes más ambiciosos, aunque sí habló de la unión en la diversidad.

La diversidad entre naciones o regiones de un mismo país produce urticaria en los políticos y engendra los nacionalismos por su desatención. Les falta coraje para apostar por las señas de identidad de un pueblo, que le permita ser él mismo, dentro del macrocosmos estructural de la UE. Son buenas y constituyen el soporte identitario de los pueblos en un mundo globalizado las diferencias: reivindicación del enraizamiento con una historia (real no falsificada), una lengua, una cultura o idiosincrasias inveteradas. Se trata de materias que conforman un humanismo de raíces cristinas (entendida como soporte de una civilización), que cimentarían la unidad europea y facilitarían el reconocimiento de la diferencia con tolerancia, convivencia y comprensión, y donde desaparecerían el desprecio u odio a lo diferente. Si la educación se apoyara en humanismo e identidad y no solo en materias que favorecen el pragmatismo, el cientifismo y una economía cada vez con rostro menos humano, la unión europea sería una realidad no cuestionada. Pero los planes de estudio no avanzan por ese camino.

JOSÉ GABRIEL ANTUÑANO