Política

Tudanca liga su futuro político al de Sánchez

Volcado en la defensa de un «gobierno de cambio» que dé la Presidencia a su secretario general, se enfrenta a una cada vez mayor contestación interna de la que ya tiene difícil escapatoria

Imagen de archivo de Luis Tudanca y Pedro Sánchez
Imagen de archivo de Luis Tudanca y Pedro Sánchez - ICAL
J. M. AYALA Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Poco parece quedar de aquel semidesconocido político dialogante y conciliador que fue «aupado» hace dos años hasta la Secretaría General del PSOE de Castilla y León por los afines del actual senador Óscar López y que se ganó internamente el calificativo de «el suizo» -por aquello de su supuesta neutralidad en un momento en el que el partido estaba completamente dividido-. Luis Tudanca ganó por menor margen del previsto aquel congreso regional que supuso prácticamente el final de la carrera política de Julio Villarrubia y el inicio de lo que parecía una nueva era de armonía en las filas socialistas de la Comunidad. Pero poco duró la paz.

El burgalés, fiel al aperturismo que profesaba, enrabietó pronto a varios de sus barones al mantener encuentros -públicos y privados- con los sectores críticos de cada territorio. El malestar no fue a más, pero abrió una grieta que en los últimos meses se ha hecho más profunda, hasta el punto de que el líder del PSCL habría perdido ya la confianza de buena parte de las provincias. Así lo aseguran desde dentro de la formación, donde le acusan de «tomar decisiones con las cuatro o cinco personas que tiene a su lado y sin contar con los demás». Tudanca conoce el resquemor de varios territorios y se encuentra, según las mismas fuentes, en una «huida hacia adelante» en la que ha fiado su futuro político al de Pedro Sánchez. «Va por delante de él para que le rescate si le va bien, pero sí fracasa estaría fuera de la primera línea política», sostienen.

Esta teoría permitiría entender en parte por qué el secretario regional se ha convertido en uno de los principales estiletes y escuderos del secretario general. Si el líder nacional dice «no, no y no» a Rajoy, Tudanca utiliza el «nunca», y lo hace, además, sin el «visto bueno» de parte de su partido, quejoso de que después de las elecciones del 26 de junio no haya convocado un Comité Autonómico -como sí han hecho otras regiones- para marcar una posición común en Castilla y León.

Ya antes de esa fecha, tras los comicios de diciembre, se pudo comprobar su comunión total con el madrileño, al convertirse en uno de los pocos dirigentes regionales con los que mantenía habituales contactos para hablar sobre qué pasos tomar tras el apretado resultado electoral. Incluso, Tudanca presumió de ser el ideólogo de la consulta a la militancia en la que se respaldó el pacto -luego fracasado- entre el PSOE y Ciudadanos. Pero ha sido a partir del verano cuando Tudanca se ha erigido en uno de los principales -y únicos- transmisores de la estrategia de Sánchez para «sorpresa y estupor» de buena parte de los principales responsables socialistas en la Comunidad.

Punto de inflexión

Este malestar se evidenció con claridad en el Comité Federal del pasado 9 de julio, cuando reclamó, «sin consenso», según recuerdan desde el propio partido, que Sánchez intentara formar gobierno pese a que el PP había reforzado su triunfo y el PSOE se había dejado por el camino otros cinco escaños. Tudanca pidió la palabra para atreverse a exponer lo que ni siquiera había esbozado el secretario general en su discurso previo. El mensaje del burgalés no pasó desapercibido para varios de los «compañeros» presentes en la cita. En un hecho sin precedentes, al menos tres de ellos -incluida la presidenta del PSCL, Soraya Rodríguez- demandaron el micrófono para matizar la apuesta de su líder y alertar de los peligros que suponía para el partido cualquier alianza con Unidos Podemos.

Fue el punto de inflexión que terminó de desatar las hostilidades. Desde entonces, el secretario regional no ha perdido ninguna oportunidad para declarar públicamente su rechazo «para siempre» al actual presidente en funciones y para abogar por «un gobierno de cambio» una vez que se tumbó la investidura de Rajoy. En su labor de acoso y derribo contra un hipotético ejecutivo liderado por el PP, fue también de los primeros en salir en contra de las opiniones internas que ponían en duda los pasos que daba Sánchez y no tuvo reparos en pararle los pies a José Luis Rodríguez Zapatero y a Felipe González cuando los expresidentes mostraron dudas respecto al camino emprendido por el actual secretario general del PSOE. «Se ha pasado todo el verano defendiéndole por su propio interés en lugar de presentar iniciativas y marcar alguna estrategia en los plenos», critican desde las filas socialistas, que consideran que Podemos «lo está aprovechando» para «llevar el peso de la oposición» en la Comunidad, un argumento que ya utilizó en un pleno de las Cortes de Castilla y León el consejero de la Presidencia, José Antonio De Santiago-Juárez.

Al igual que ocurre entre los dos principales líderes nacionales, Tudanca también parece haber tomado la decisión de «alejarse» de Juan Vicente Herrera cuando en los primeros meses de su mandato los acuerdos de Comunidad, con las lógicas críticas y diferencias, sí estaban en el orden del día. Lo mismo ocurre con algunos de los temas de calado -como la ordenación del territorio- que el secretario regional también ha delegado para volcarse en una batalla nacional que le aleja poco a poco de los «suyos» en Castilla y León.

Y es que los críticos con la forma de proceder del también portavoz del Grupo Socialista en las Cortes consideran que Tudanca «se ha anclado a Pedro para que le rescate porque es consciente de que está en minoría» en la Comunidad y su futuro al frente del partido en la región «también está muy en el aire» porque «nos ha decepcionado a muchos al haber antepuesto claramente sus intereses personales».

Ni siquiera en «su» Ejecutiva Autonómica le otorgan el apoyo unánime que se presupone. La última reunión de este órgano -el resto hace tiempo que nos los convoca- hubo también un rifirrafe y voces críticas sobre la inclinación del burgalés por intentar un gobierno con Podemos, «con el que antes ni hablaba y ahora parece que mantiene un idilio», ironiza una de las voces críticas del PSCL.

En nombre de los militantes

Mientras, Tudanca parece impasible. Molesto cuando se le preguntan por las discrepancias internas en su partido -admite únicamente «diferencias»-, reta a los que dudan de su postura inflexible con el argumento de que «no hay ni un solo militante que me haya dicho que apoye a Rajoy por activa o por pasiva». Es su manera de protegerse, pero también de atacar a los críticos, a los que asegura que tendrán que «responder ante los afiliados» si están a otra cosa -posible rebelión contra Sánchez- que no sea «mejorar la vida de los ciudadanos» y «cambiar un gobierno que ha hecho las políticas más crueles y autoritarias que haya conocido nunca este país». Y es que Tudanca asegura temer que su formación «acabe muriendo de un ataque de responsabilidad mal entendido», mientras que en varias provincias piensan que el problema es que es él el que puede «morir políticamente» si las tesis de Sánchez no triunfan.

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