José Gabriel Antuñano - El callejón del gato

Tristeza doble

«Con la muerte de Juan Morano ha desaparecido un político de raza, con ideas propias, recto y con personalidad»

José Gabriel Antuñano
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Con la muerte de Juan Morano ha desaparecido un político de raza, con ideas propias, recto y con personalidad. Militó en el Partido Popular, le dio varias alcaldías de la capital leonesa (además de ser diputado y senador) y con coherencia defendió y militó en un leonesismo sin consentir las incongruencias que, por la defensa a ultranza y excluyente de un terruño, se ven en la actualidad. La coherencia de pensamiento y la lealtad con los electores primaban sobre las directrices de partido. En las hemerotecas queda su defensa del carbón que le llevó a darse de baja en el partido, siendo senador. Por esta cuestión le denostaron antiguos correligionarios que ahora defienden idéntica postura que él ¿por convencimiento? Produce tristeza su fallecimiento, pero deja tras de sí un gran recuerdo.

También induce a la tristeza la desafección orgánica del partido, de su ex presidente y del actual presidente de la formación en Castilla y León. Solo de Silván, como verso suelto, y algún leonés más han salido algunas palabras de gratitud. Si lógico podía resultar el silencio hacia su persona en vida, ya apartado del PP, produce perplejidad el desapego en estos momentos, aunque grandes y enconados hubieran sido los enfrentamientos. El haber pesaba más que el debe. No extraña esta actitud, pues los populares acogen al logotero oportunista, que les acompaña solo mientras cobra una nómina sin atraer nuevos votantes, mientras arrinconan o vituperan a hombres rectos, aunque discrepantes ante algunas decisiones. Hasta ahora, este modo operativo les ha funcionado para las mayorías, pero cuando no se atisban en el horizonte, mucho echarán de menos a tantos que han quedado en la cuneta por discrepar con libertad y que mantienen intacta su credibilidad.

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