Tribunales

El Supremo determina que el vendedor de la espada de El Cid por 1,5 millones era su propietario exclusivo

La sentencia revoca un fallo de la Audiencia Provincial de Madrid que otorgó una titularidad compartida de Tizona al marqués de Falces y a unas primas

La espada «Tizona» está depositada en el Museo de Burgos
La espada «Tizona» está depositada en el Museo de Burgos - ICAL
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

El Tribunal Supremo ha determinado que el vendedor de la espada de El Cid, José Ramón Suárez-Otero Velluti, marqués de Falces, era su legítimo y exclusivo propietario. La Sala primera de lo Civil del Alto Tribunal ha estimado el recurso del propio Suárez-Otero Velluti, determinando que él era el titular por herencia y propietario exclusivo por posesión de la espada Tizona, y como tal podía disponer íntegramente de la misma, como así hizo al venderla en 2008 a un grupo de empresas y una fundación por el precio de 1,5 millones de euros. Los adquirentes donaron la espada, que fue depositada en el Museo de Burgos, a la Junta de Castilla y León.

La sentencia revoca las anteriores dictadas por el Juzgado de Primera Instancia número 72 de Madrid y por la Audiencia de Madrid, que dieron la razón a las hijas de un matrimonio que fue declarado en 1987 heredero universal por un marqués de Falces antecesor del actual y tío suyo, Pedro Velluti de Murga.

Tanto el Juzgado como la Audiencia consideraron que de la espada eran cotitulares el actual marqués de Falces y las hijas del citado matrimonio, que reclamaban la mitad del precio de la espada, es decir, 750.000 euros.

El Supremo estima el recurso de José Ramón Suárez-Otero, que heredó la espada y el título de marqués de Falces de su madre, Olga Velluti, hermana de Pedro Velluti de Murga, y señala que ambos adquirieron la propiedad por «usucapion», es decir, por su posesión ininterrumpida durante más de seis años.

La espada que se ha atribuido durante siglos al héroe burgalés por antonomasia pudo pertenecer al rey Búcar de Marruecos. Cuenta la leyenda que el Cid se la ganó en Valencia, y que ésta fue uno de los regalos del Cid a sus yernos los infantes de Carrión. Siglos después de la gesta, la Tizona fue a parar a manos de Fernando el Católico, quien regaló la espada al Condestable Mosén Pierres de Peralta, abuelo del primer marqués de Falces para agradecer los servicios prestados por este en las negociaciones de su enlace matrimonial con Isabel de Castilla.

La espada permaneció hasta el siglo XX en poder de los marqueses de Falces, hasta que en los años 70 fue depositada en el Museo del Ejército de Madrid. El propietario de la espada, José Ramón Suárez del Otero, intentó vender la Tizona al Ministerio de Cultura quien se negó a comprar la misma al carecer de constancia histórica. Finalmente fue adquirida en 2007 por la Junta de Castilla y León.

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