Educación

La reválida de Bachillerato no será obligatoria para titular y aspira a parecerse a Selectividad

El consejero de Educación asegura que aún no se sabe con exactitud cómo será la nueva prueba, aunque prevé que tendrá algún «cambio inevitable»

El consejero de Educación, Fernando Rey, durante la presentación del curso escolar 2016-17
El consejero de Educación, Fernando Rey, durante la presentación del curso escolar 2016-17 - F. HERAS
M.ANTOLÍN Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Arranca un nuevo curso, el tercero de la implantación de la Lomce y, como en los años anteriores, se inicia con polémica por las denominadas «reválidas», a lo que en esta ocasión hay que sumar la incertidumbre en el panorama nacional. El consejero de Educación, Fernando Rey, presentó este martes el curso escolar 2016-2017 y mostró preocupación por que a estas alturas se desconozca cómo será con exactitud la prueba que tendrán que realizar los estudiantes de segundo de Bachillerato, que sustituirá a la tradicional Selectividad. Lo que sí está claro es que durante el curso que comienza el próximo lunes no será obligatorio aprobar ese examen para obtener el título de Bachillerato y que únicamente se tendrá en cuenta de cara al acceso a la universidad. Lo mismo ocurrirá con la «reválida» de 4º de la ESO, en el que durante este curso los alumnos podrán obtener la titulación sin aprobar ese examen. Será en el ciclo 2017-2018, si siguen vigentes, cuando sí será necesario aprobar las pruebas para tener el título.

Desde la Consejería de Educación se trabaja ya junto con las cuatro universidades públicas de Castilla y León para que la evaluación final de Bachillerato sea lo «más cercana y semejante posible» a la última Selectividad. «Vamos a intentar que no haya cambios sustanciales», aseguró el consejero. Sí que habrá un cambio «inevitable», explicó Fernando Rey, y es que como los alumnos que comienzan segundo de Bachillerato durante este curso tendrán que asumir el curriculum nuevo planteado por la Lomce tendrán que examinarse de algunas asignaturas que no estaban previstas en el sistema anterior, por lo que habrá algún examen más. De hecho, está previsto que la prueba dure un día más y sea «un poco más exigente», detalló Fernando Rey. Sin embargo, no se puede establecer «con exactitud» cómo será la prueba porque aún se está a la espera de que el Ministerio de Educación dicte un reglamento que concrete la evaluación antes del 30 de noviembre.

Pruebas adicionales

Además, las universidades públicas de la Comunidad se han comprometido, aunque «todavía no de manera oficial», a no establecer pruebas adicionales además de la de final de Bachillerato. algo que sí contempla la Lomce.

Es un asunto que «preocupa mucho» a las familias, a los estudiantes de segundo de Bachillerato y a la comunidad educativa, expresó el titular de Educación. «No es de recibo que a estas alturas de curso todavía no sepamos con exactitud cómo debe ser esta prueba», indicó, antes de asegurar que este es un «efecto colateral negativo» del hecho de no tener un Gobierno nacional «estable».

Al refirirse a la prueba de 4º de la ESO, el titular de Educación insistió, como ya ha hecho en otras ocasiones, en que en «un sistema universal de enseñanza el gran desafío debe ser cómo no dejar a ningún alumno atrás», más que establecer pruebas cuyo efecto en la calidad del sistema «como mínimo está en discusión». Recordó que los estudiantes que este año inician 4º de la ESO no tienen que aprobar ese examen para poder obtener el título, por lo que lanzó un mensaje de «tranquilidad» y estimó que la polémica sobre esta prueba «tiene que perder intensidad». Y es que, a su juicio, la «excesiva ideología no contribuye al sosiego y estabilidad que necesita el sistema educativo».

Continuarán como hasta ahora y si no hay cambios en la norma las evaluaciones de 3º y 6º de Primaria, que ya se realizaron en los cursos anteriores. Son exámenes «útiles» que permiten medir y analizar el nivel de los escolares e introducir medidas de mejora en los centros. Sólo «un pequeño número de padres, altamente ideologizados» rechazaron que sus hijos realizaran estas pruebas. que como recordó Fernando Rey, no tienen valor académico, sino que tienen más bien carácter orientador.

Según los datos aportados por la Consejería, en 2016 el 91,53% del alumnado de 3º de Primaria superó la evaluación individualizada, una cifra que sube al 94,04 en los estudiantes de 6º, que se enfrentaron a esta prueba por primera vez el curso pasado.

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