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El «Don Quijote» más «español» y «académico» recala en el Calderón

Se podrá ver durante este fin de semana con precios que oscilan entre los 15 y los 45 euros

El montaje de la Compañía Nacional de Danza sube a escena a medio centenar de bailarines
El montaje de la Compañía Nacional de Danza sube a escena a medio centenar de bailarines - ABC
H.DÍAZ Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Cuando hace cinco años Juan Carlos Plaza se puso al frente de la Compañía Nacional de Danza (CND) se propuso darle una vuelta de tuerca a su repertorio y preparar a la agrupación para abordar un montaje de ballet clásico. «Mi intención no fue destruir la identidad que tenía antes, pero quise abrir su abanico de posibilidades de tal manera que la compañía, con un estilo antes más contemporáneo pudiese abordar ballets clásicos totalmente académicos», recordaba ayer en Valladolid el propio Plaza.

El resultado de este camino a la inversa -lo más común es que una agrupación clásica se abra al repertorio contemporáneo- en el que la compañía se ha tenido que emplear a fondo -recuperando la zapatilla de punta y la noción de cuerpo de baile- se ve en «Don Quijote», la producción que la CND estrenó en diciembre de 2015 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid y que ahora, en plena gira, recala en el Teatro Calderón de Valladolid. Hacía 25 años que la Compañía Nacional de Teatro Clásico no ponía en escena un ballet clásico completo, así que el montaje no podía ser elegido al azar. ¿Por qué «Don Quijote»? Fueron varios los rasgos de esta coreografía original del francés Marius Petipa que animaron a José Carlos Plaza a decantarse por ella. Primero, explicó ayer, porque «sus características se adaptaban a la perfección a las distintas personalidades de los bailarines de la compañía». Segundo, por querer dar un toque más «español» al clásico ruso-francés, para lo cual pidió ayuda a la bailaora de la compañía de Antonio Gades, Maite Chico, encargada de coreografiar el tercer acto, donde las bailarinas se meten de lleno en un bolero y un fandango.

El montaje, «una versión clásica totalmente académica», se centra en un episodio de la vida del gran personaje de Cervantes, el correspondiente al capítulo 19, cuando asiste a las bodas de Camacho. «Habían convertido a Quijote en un personaje casi cómico y he querido darle un poco más de profundidad», describe José Carlos Plaza, quien considera que el espectáculo gusta tanto a los entendidos como a los neófitos porque la compañía ha conseguido adaptar la danza clásica a como se debe bailar en el siglo XXI.

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