Antonio Piedra - No somos nadie

Primera pregunta Antonio Piedra

«¿El señor Lasalle Ruiz volverá a hacer de la Cultura española el pandero de los independentistas catalanes, la piqueta sectaria del Archivo de Salamanca, la peineta al patrimonio cultural de los castellanos y leoneses, y el culo de las administraciones del Estado?»

El estreno del Gobierno empieza a ser lo mismo que las sesiones de investidura: un coñazo programado por Pablo Iglesias o Ramón Espinar. Así que iré a lo mío. Aquí y en varios medios he dicho muy claro que no me gusta nada el señor Méndez de Vigo por dos razones tumbativas: por ser diputado cunero de Palencia y por su nefasta trayectoria al frente del Ministerio de Cultura. Lo de cunero no tiene la culpa. Y además se cura de inmediato con una hoja de balsamina. Basta con que don Íñigo desfile de cofrade en la procesión del «Bautizo del Niño» -uno de enero en Palencia-, cantando el villancico «¡Ea, ea, ea!», y pelillos al Carrión.

Pero lo de ministro de Cultura es harina de otro costal y, como currante que soy del ramo, no lo perdono por las buenas. Compréndame su excelencia ahora que le ha mandado Rajoy «que sea amable» con la canallesca. No es suficiente con no tener ni puta idea en cultura, algo inherente a todos los ministros democráticos que en ese Ministerio han sido hasta el momento presente. De entrada, se requiere, como mínimo, algo semejante a la exigencia de Rajoy cuando, según refiere el humor twittero, le preguntó con absoluta seriedad a Cospedal hace un par de días: Oye, hija, «¿qué sabes tú de defensa?». Y respondió Dolores sin ánimo de meter goles en propia portería: «Me pone Sergio Ramos». Y ya está. Salió del casting ministra de Defensa.

Sobre Íñigo Méndez de Vigo no tenemos constancia de ninguna referencia sabrosona con derecho a reproducción. Dicen los entendidos que es lo más parecido a Rajoy en postal artística. Lo que no está nada mal, pues nos lleva derechitos al marxismo de Groucho cuando su mujer se quejaba amargamente de recibir siempre la misma postal, y el genio se la llevó al huerto de nuevo con esta genialidad de poética experimental: no seas tontica, «si mi intención hubiera sido amar a una postal, me habría casado con una». Elemental en política. Tanto como ser ministro de Cultura y casarse con José María Lassalle Ruiz para que lleve la Secretaría de Estado de Cultura como si dirigiera una estafeta de correos con vistas a la nada infinita.

Y de aquí la primera pregunta, directa, respetuosa y a bocajarro, al señor Ministro de Cultura: ¿ostentará por segunda vez el señor Lassalle Ruiz la Secretaría de Estado de Cultura? O lo que es lo mismo: ¿el señor Lasalle Ruiz volverá a hacer de la Cultura española el pandero de los independentistas catalanes, la piqueta sectaria del Archivo de Salamanca, la peineta al patrimonio cultural de los castellanos y leoneses, y el culo de las administraciones del Estado? Si así lo hiciere, señor Ministro -mantener a un inepto como Lassalle que ha cosechado infinitos y sonoros fracasos-, no tenga la menor duda que algunos, desde la Meseta, reclamaremos justicia, dignidad y perseveraremos en la denuncia un día sí y otro también.

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