Cultura

«El pasado está ahí y si lo miras, te enseña muchas cosas»

Blanca Portillo estrena en Valladolid «El cartógrafo», una historia de lucha contra el olvido

La actriz Blanca Portillo y el actor José Luis García-Pérez, este pasado jueves durante los ensayos
La actriz Blanca Portillo y el actor José Luis García-Pérez, este pasado jueves durante los ensayos - F. HERAS
M. ANTOLÍN Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Pasado y presente se entrelazan y tejen «El cartógrafo», la nueva obra del dramaturgo y poeta Juan Mayorga, cuyo estreno absoluto se celebra este viernes en Valladolid y pretende ser una «lucha contra el olvido». El gueto de Varsovia instaurado por los nazis en 1940 y esa misma ciudad en la actualidad se van cruzando en esta historia en la que el hilo conductor es una leyenda sobre un viejo cartógrafo que intenta configurar un mapa del gueto de una ciudad en decadencia con la ayuda de una niña y la historia de Blanca, la mujer que se lanzará a la búsqueda de ese documento y de su propio mapa personal en la época actual.

José Luis García-Pérez y Blanca Portillo son los encargados de dar vida a los doce personajes que aparecen en escena y a la vez son productores de este espectáculo teatral que nació de un viaje que, Juan Mayorga, también director del montaje hizo a Polonia en 2008 y en el que descubrió que apenas quedaban huellas de lo que había sido el gueto.

Ahí nace la historia de «El cartógrafo», en la que uno de sus personajes desde el principio se llamó Blanca, por el empeño de su director en que fuera Blanca Portillo la que interpretara ese papel.

«Es un honor en la misma medida que te produce una responsabilidad mayor por intentar estar a la altura de las expectativas», señala la actriz en una entrevista con ABC.

Decidió ir a Varsovia para conocer los mismos lugares que había recorrido Juan Mayorga y la niña de la que habla la leyenda, a la que también encarna Blanca Portillo, para poder preparar sus personajes -representa tres de los doce que aparecen en la obra-. «No sé si hubiera podido hacer la función igual, no sé si la hubiera hecho mejor o peor, pero desde luego no igual», reconoce.

En este recorrido entre pasado y presente, la actriz defiende la relación entre ambos y la importancia de tener en cuenta aquello que ha ocurrido con anterioridad: «no entiendo a la gente que pretende olvidar, creo que no se trata de quedarse o anclarse en el pasado, pero olvidar es imposible, es muy difícil a no ser que hagas un ejercicio de anulación que tarde o temprano pasa factura», explica.

«En la función, Blanca afronta su propio pasado personal, aquellas cosas que ha olvidado y que están sin curar y eso se va agrandando hasta convertirse en una visión actual de Europa y de nuestro mundo. Ese es el gran hallazgo», relata.

Y es que «debajo de la tierra está todo por mucho que construyamos encima», asegura convencida Blanca Portillo, quien de «esa misma manera» afronta este trabajo y su vida, intentando no olvidar ni los dolores, ni las felicidades ni los errores. «El pasado está ahí y si lo miras, te enseña muchas cosas».

Que dos únicos actores se encarguen de dar vida a los doce personajes de «El cartógrafo» añade algo de dificultad a la interpretación. «Siempre le dije a Juan (Mayorga) que no quería que la obra se convirtiera en una obra de virtuosismo actoral por encima de lo que cuenta la historia», indica. En teatro hay un pacto «ahora soy un personaje y ahora soy este otro con otras características», dice, pero «nunca quisimos que fuera un ejercicio de virtuosismo, sino que la historia sea lo importante y lo que de verdad cuente».

Productora de la obra

Blanca Portillo es también productora de este espectáculo junto a otras compañías. De esta faceta esta «muy orgullosa» y cuenta con una productora desde 1999. «Invierto en lo que quiero, lo que me gusta y lo que es mi profesión y voy a seguir haciéndolo», resume . «Es difícil, sí, pero producir me permite elegir, buscar, crear grupos humanos y hacer las cosas cómo yo quiero, aunque a veces económicamente no se pueda hacer todo, y no depender de que alguien te llame para hacer algo afortunadamente como tu quieres».

Así, intenta aportar «su granito de arena» para que la cultura crezca y para hacer las cosas como ella considera qu se deben hacer. «Siempre he confiado en que en la cultura en general y en el teatro poquito a poco puedes ir creando conciencia», opina. También le permite esa faceta contemplar la situación del sector, que aún acusa algunos problemas como el IVA cultural. «Es sólo la punta del iceberg», señala al respecto, y reivindica que «este negocio» es tan «respetable» como cualquier otro e implica a un gran número de personas que «tienen derecho a vivir de ello». «Tiene que ver con una falta de respeto, de consideración y de valoración de la cultura», afirma sobre la situación actual y aclara que la cultura no sólo tiene que ver con el teatro, «sino que es una cosa muy grande y muy importante» que incluye «otras muchas cosas».

«El cartógrafo» inicia hoy su andadura en Valladolid, ciudad en la que permanecerá hasta el próximo 13 de noviembre, y se desplazará más tarde a Madrid para iniciar después una gira por España antes de la próxima primavera.

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