Sucesos

«Cuando entré en el autobús, el panorama era dantesco; los gritos no paraban de oírse»

El autocar, con 46 pasajeros, hacía la ruta Logroño-Soria-Madrid

Autobús siniestrado en el accidente de este pasado lunes en Soria - EFE
La Guardia Civil junto con la persona fallecida en el siniestro - EFE
Camión implicado en el accidente - ICAL
Estado del autobús tras el accidente - ICAL
M. S. Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Cuando entré en el autobús, el panorama era dantesco y los gritos de socorro no paraban de oírse. Es una escena que nunca podré olvidar». De esta forma narraba los hechos a Ical un camionero, una de las primeras personas en llegar al autocar siniestrado este pasado lunes en la Autovía de Navarra (A-15), a la altura del municipio soriano de Adradas, y que se cobró la vida de una joven de 26 años, mientras que al menos otras nueve personas resultaron heridas de gravedad. En total tuvieron que ser atendidos 46 heridos.

Los hechos se produjeron, según informó ayer la Subdelegación del Gobierno en Soria, cuando el autobús colisionó por alcance con el camión que circulaba a una velocidad anormalmente reducida por la citada autovía, en dirección Madrid, a unos 54 kilómetros de la capital soriana. Son estas circunstancias, precisamente, las que investiga la Guardia Civil de Tráfico. El autobús, perteneciente a la empresa Alsa, realizaba la línea regular entre Logroño, Soria y Madrid y en el momento del accidente llevaba 45 pasajeros, 30 de los cuales se habían montado en Logroño y otras 15, en Soria. La aparatosidad del accidente hizo presagiar peores consecuencias en un siniestro en el que la parte derecha del autocar quedó prácticamente seccionada. Unas imágenes que también impactaron a José Ángel, que junto a un amigo ayudó a los heridos que no estaban atrapados a abandonar el autocar por la puerta trasera de socorro. «Los gritos de dolor se repetían una y otra vez y cuando estaba ayudando a un pasajero podía ver la gravedad de las heridas de otro que permanecía sentado a su lado y sangrando abundantemente. A mí, sácame a mí, pude escuchar una y otra vez», relató este joven que también llegó al siniestro antes que los bomberos y los servicios sanitarios. El brutal impacto que sufrió el autobús seccionó su parte delantera, lo que provocó que buena parte del equipaje de los pasajeros, así como varias butacas, quedaran esparcidos por un asfalto que minutos después del siniestro se llenó de gasas ensangrentadas y de restos de material médico. También se vivieron momentos de angustia horas después, cuando el conductor del autocar sufrió un ataque de nervios que obligó a los servicios médicos a ordenar su traslado a un centro médico.

La gravedad del accidente derivó en la movilización de numerosos efectivos de emergencias sanitarias, con tres helicópteros medicalizados, varias UVI móviles, ambulancias de soporte vital básico y equipos médicos de la zona, además de Cruz Roja, Guardia Civil, los Bomberos de Soria y Almazán y la Unidad Militar de Emergencias (UME). Los heridos fueron trasladados de centros hospitalarios de Burgos, Soria, Valladolid y Zaragoza. La empresa Alsa, a la que pertenece el autobús siniestrado, comunicó a través de su perfil en Twitter que ha habilitado el teléfono 900 373 371 para prestar atención a los familiares de los heridos y la víctima mortal. El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, trasladó sus condolencias a la familia de fallecida. «Sigo con preocupación la evolución de los heridos en el accidente», añadió.

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