Violencia de género

Llamó a la Policía y pidió auxilio por el balcón antes de morir delante de su hija

El presunto asesino fue detenido tras abrir la puerta a los vecinos y agentes que acudieron al rescate de la fallecida, que para entonces yacía muerta en el suelo

La víctima, en una imagen de su perfil en redes sociales, junto a su expareja y presunto asesino
La víctima, en una imagen de su perfil en redes sociales, junto a su expareja y presunto asesino - FACEBOOK
M. G./ABC Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Varias puñaladas acabaron en la noche del jueves con la vida de Mónica, una joven de 33 años de Arévalo (Ávila) a la que su ex pareja le robó el último aliento. No le frenó la llamada que ella había hecho a la Policía para alertar del tono que estaba tomando la discusión entre ambos, ni que en el medio de la misma ella pidiera auxilio desde el balcón. Ni siquiera que los vecinos bajaran a rescatarla y aporrearan la puerta junto a varios agentes, ni que su hija llorara a su lado mientras esto ocurría. Si hubiera atendido, al menos, al llanto de su pequeña, hoy Mónica estaría despertando de una pesadilla y la menor de sólo tres años no habría tenido que ver a su madre muerta en el suelo con heridas de un cuchillo, la misma imagen que se encontraron aquellos que suplicaban por entrar desde el rellano y a los que dejó entrar tarde, una vez perpetrado el crimen, que confesó inmediatamente después.

Todo comenzó a las nueve de la noche cuando los vecinos de la pareja, que vivía en la calle del Cedro de Arévalo (en un barrio relativamente nuevo y habitado sobre todo por familias jóvenes), escucharon una fuerte discusión en las inmediaciones del portal donde vivía la víctima, que no residía con el presunto asesino pero que estaban en ese momento juntos porque él había ido ver a las dos hijas que tenían en común, de dos y tres años. «Ella le decía que no quería subir a casa y él le respondía que no se preocupara, que estaba tranquilo, y que subieran para poder hablar», relató a Ical una vecina de la pareja y testigo de todo lo ocurrido.

Un rato después, los vecinos comenzaron a escuchar nuevos gritos y peticiones de auxilio por parte de Mónica. «Ella se asomó a la terraza y empezó a pedir ayuda y a gritar ‘me mata, me mata’», recordaba una vecina, mientras desde sus ventanas los vecinos trataban de calmar al agresor, pidiéndole que no cometiera ninguna tontería.

Fue la propia víctima la que avisó a las fuerzas de seguridad sobre lo que estaba ocurriendo en su domicilio. Los primeros en llegar fueron los agentes de la Policía Local de Arévalo, que se personaron rápidamente en la vivienda. «Trataron de entrar mientras se oía a la niña pidiendo a su padre que les abriera la puerta», proseguía su triste relato esta vecina, que cree que la muerte de Mónica se produjo entre ese momento y la llegada de los agentes de la Guardia Civil, apenas dos minutos después.

Pero lamentablemente cuando llegaron no pudieron hacer nada por salvar la vida de la víctima, que se encontraba inconsciente y con heridas por arma blanca, al parecer «degollada», como informó la subdelegada del Gobierno en Ávila, María Ángeles Ortega.

«Entraron los agentes de la Guardia Civil y él se puso las manos detrás de la espalda y se fue tan campante», revelan los testigos, alarmados aún por la tranquilidad con la que el presunto asesino -de 33 años y natural de Madrid- se puso a disposición de los agentes, que procedieron a su detención.

La pareja se dedicaba a la venta ambulante de pescado por los pueblos de la Moraña. De hecho, llegaron a regentar una pescadería en Arévalo, que finalmente fue cerrada y cuyo nombre -Pescadería La Moraña- aún es visible en la furgoneta de reparto que ayer estaba aparcada en las inmediaciones del domicilio de la víctima y en la que también se podía leer el nombre de las dos hijas de la pareja, Paula y Lucía.

Sin denuncias previas

Según explicó en su comparecencia ante los medios de comunicación la subdelegada del Gobierno, no constaban denuncias previas por violencia de género, aunque, dijo, «parece ser que posiblemente hubiera discusiones antes, pero no se han constatado».

A las 19.30 horas se concentraron ayer numerosas personas en señal de duelo y condena en la Plaza del Real de Arévalo, donde ayer las banderas ondeaban a media asta.

La de Mónica es la tercera muerte por violencia de género en lo que va de año en Castilla y León tras dos víctimas en julio en Aranda de Duero y en abril en Salamanca.

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