Zona talada en Salamanca ante la sospecha de un árbol infectado por nematodo
Zona talada en Salamanca ante la sospecha de un árbol infectado por nematodo - ABC
Medio Ambiente

Los incendios de Portugal ponen en alerta a los pinos de Castilla y León frente al nematodo

Aunque en diciembre acaba la «cuarentena» que se impuso en 2013 en la zona de Sancti-Spíritus, en Salamanca, desde la Junta temen que el riesgo se dispare en los próximos meses

ValladolidActualizado:

«Cuando empezó a principios de siglo en el sudeste asiático nadie sabía qué pasaba. Veían que los pinares de Corea y de Japón se morían» sin entender los motivos. Millones de árboles cayeron en un escenario de proporciones epidémicas. Pasado el tiempo ya se sabe que el responsable fue un minúsculo gusano, que no es perceptible tan siquiera a simple vista y al que la prevención podría «frenar», pero la globalización ha hecho esfuerzos por lo contrario. A finales del siglo pasado el llamado «nematodo del pino» ya estaba en territorio europeo. En concreto, en Portugal, donde su afección no está bajo control. Eso hace que la zona limítrofe de la Comunidad esté siempre en alerta de posibles casos, como el registrado en Sancti-Spíritus (Salamanca) en el año 2013. En diciembre acaba la «cuarentena» mínima que se impuso entonces en torno al ejemplar «infectado» y, en principio, quedaría neutralizada la amenaza. Sin embargo, desde la Junta temen que el riesgo no sólo no haya desaparecido sino que se dispare en los próximos meses. Y es que la «bomba de relojería» a nivel medioambiental que es ahora mismo el vecino luso eleva el riesgo de un nuevo contagio, por lo que el Ejecutivo autonómico valora si mantener las labores de control en la zona, explica el jefe de servicio de Defensa del Medio Natural, Vicente Rodríguez.

Para entender los riesgos es necesario saber cómo funcionan estos diminutos gusanos, de 1,5 milímetros. Unos cuantos pueden acabar con un pino en cuestión de un año. Sin embargo, para la propagación a otro ejemplar necesitan «ayuda». Es ahí donde entran en acción los vectores, que en este caso es el «monochamus galloprovincialis», un escarabajo en el que se introducen las larvas de nematodo de pino y cuando éste vuela hasta otro árbol salen para bloquear de nuevo la madera. Se sabe que los insectos pueden volar hasta 20 kilómetros propagando los daños por la masa arbolada.

Hasta la fecha sólo en una ocasión un escarabajo de Portugal llegó a Castilla y León, y se cree que no lo hizo volando -ya que la zona afectada de Sancti-Spíritus es una pequeña isla de pinares en medio de una dehesa-, sino que, probablemente, llegó subido a un vehículo o junto a algún producto procedente de territorio luso -muchas plagas forestales y agrícolas se extienden con el transporte o el comercio-. Una situación que podría volver a suceder en cualquier momento y que ahora mismo podría ser más probable que hace unos meses. El motivo es que «Portugal es una zona infectada por nematodo, donde ya no van a tratar de erradicarlo, van a convivir con él». El insecto que transporta las larvas se siente atraído por árboles afectados por incendios y en ellos se multiplica exponencialmente su capacidad de reproducción. Teniendo en cuenta la situación actual en el país vecino tras un verano fatídico de fuego forestales, los riesgos están ahí. «Un 70% de la madera quemada se va a pudrir en pie y los «monochamus» van a «colonizarla, criar y salir», apunta Rodríguez.

«Portugal es una zona infectada por nematodo, donde ya no van a tratar de erradicarlo, van a convivir con él»

Así, si los alrededores de la frontera lusa siempre son una zona de «riesgo alto» sometida a más controles de lo habitual, ahora la situación podría complicarse si aumenta la «capacidad de dispersión» de este insecto, que ya de por sí «es muy alta» pudiendo desplazarse más de 20 kilómetros y favorecido por el viento con tendencia de oeste a este. Por ello, desde la Junta se plantean mantener una de las medidas de prevención desarrollada en Sancti-Spíritus que es el trampeo del escarabajo. Éste, en teoría, no sigue volando llegado el invierno, pero en este 2017 en el que el verano ha llegado hasta octubre podría alargarse. En función de si se aprecia o no una mayor población de «monochamus» en las zonas límites con Portugal entrado el invierno se decidirá si en diciembre se levanta la zona demarcada por cuarentena o se mantiene la vigilancia.

Un árbol bajo sospecha del nematodo
Un árbol bajo sospecha del nematodo - ABC

«No sabemos lo que va a pasar, esperamos que nada pero parece difícil», señala Rodríguez, quien explica que los estudios teóricos dicen que «en 2020 va a estar en Francia, suponiendo que no esté antes». Eso sí, matiza que ése es el peor escenario pero, aunque se antoja «difícil», puede ser que no se extienda el nematodo, ya que no «todos los árboles quemados de Portugal» están infectados. Si nada de eso ocurre, el 23 de diciembre concluye la cuarentena declarada en doce kilómetros a la redonda de Sancti-Spíritus el único positivo declarado en Castilla y León, aunque no el único espacio afectado. En la frontera con Cáceres una parcela arbolada también ha estado bajo vigilancia por un caso en la provincia vecina que exigió una demarcación de seguridad de veinte kilómetros que se levantó en el mes de mayo.

Medidas

En estos casos, la normativa europea exige un control exhaustivo y una serie de medidas durante cuatro años. Éstas implican vuelos sobre la zona para la detección de árboles con decaimiento. Si se registran, un equipo se traslada al lugar para talarlo, tomar muestras y verificar los motivos, que no tienen por qué ser el nematodo, sino otras afecciones como la procesionaria. También se realizan trampeos de los insectos vectores para disminuir su población y controles a las industrias y almacenes de madera y al transporte -dos veces a la semana en la frontera-.

Se trata de acciones que en mayor o menor medida se extienden a todo el territorio regional. Se realizan, en general, en Castilla y León, pero se han fijado tres zonas en función del riesgo y según cuál sea se intensifican las actuaciones. Así, en las áreas demarcadas por un positivo o en los veinte kilómetros paralelos a la frontera con Portugal se realizan tres vuelos anuales de detección y uno en los territorios mas alejados, también se hacen el doble de visitas a industrias y de muestreos.