Política

Herrera, ante una crisis de gobierno sin precedentes e inesperada

Reacio a los cambios, debe decidir en breve si nombra a un nuevo número 2 en el Ejecutivo autonómico. También tendrá que designar al nuevo portavoz y al consejero de Empleo

Valdeón y Herrera, juntos en las Cortes de Castilla y León
Valdeón y Herrera, juntos en las Cortes de Castilla y León - ICAL
J. M. A. Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Incomodidad. Entre otras, ésta será una de las sensaciones negativas con las que debe lidiar Juan Vicente Herrera desde que el pasado viernes supo que su número dos había sufrido y protagonizado un grave incidente en la carretera que, 24 horas después, le obligaban a anunciarle su dimisión irrevocable como vicepresidenta y consejera de Empleo de la Junta de Castilla y León. Más allá del sobresalto por la noticia y la mala imagen que proyecta que un altísimo cargo de un gobierno autonómico -en el fondo, cualquier político en un momento en el que son mirados con lupa- triplique la tasa de alcohol permitida y tenga que ser retenido por la Guardia Civil, al presidente del Gobierno regional le toca ahora mover ficha con cierta urgencia cuando la realidad es que su trayectoria le señala como una persona poco dado a los cambios.

Baste decir que en sus ya quince años al frente del Ejecutivo regional, sólo en una ocasión decidió abrir una crisis de gobierno, que a la postre fue más cualitativa que cuantitativa. Ocurrió en 2004 con el Partido Popular en horas bajas tras la victoria de Rodríguez Zapatero en las elecciones de ese mismo año. Herrera decidió entonces reforzar su gobierno al rodearse de dos vicepresidentes -como había hecho precisamente el recién elegido presidente del Gobierno- para mejorar la coordinación y dar un impulso a la Junta ante el escenario adverso que se cernía sobre la formación de la gaviota. Los elegidos fueron los ya «desaparecidos» para la política María Jesús Ruiz, que se quedaba sin la cartera de Medio Ambiente y se convertía en portavoz y mano derecha del burgalés, y Tomás Villanueva, que añadía la vicepresidencia segunda a su consejería de Economía, con la única incorporación de Carlos Fernández Carriedo al frente del departamento que abandonaba la exsenadora soriana.

En sus quince años como presidente sólo en 2004 varió parte de su gabinete

Ahora, doce años después, el escenario es completamente diferente. Con poco más de un año de legislatura cumplida, Herrera se ve obligado de sopetón a modificar su equipo con una situación, además, sin precedentes en la Comunidad. El cambio se antoja tan relevante como complejo porque la persona que acababa de renunciar figuraba en muchas quinielas como su posible sucesora para optar a presidir la Junta allá por 2019.

Las cábalas son múltiples y el calendario aprieta. Fuentes consultadas por este periódico consideran que, como muy tarde, Herrera dará a conocer su decisión en el Consejo de Gobierno del próximo jueves, si no antes. Ese día debería estrenarse el nuevo portavoz de la Junta -ya sea en funciones o nombrado oficialmente-. A la espera de conocer al elegido, el consejero de la Presidencia, José Antonio De Santiago-Juárez, podría partir con cierta ventaja porque ya ejerció esta labor en las dos legislaturas precedentes, aunque no se puede descartar que apueste por un perfil más de futuro.

Si alguien ocupa el cargo de vicepresidente entrará en las quinielas para la sucesión

Más incógnitas aún se mantienen sobre si el presidente del Gobierno regional decide que alguno de sus consejeros ejerza el papel, siempre importante, de vicepresidente después de que designara a Valdeón para este puesto pensando posiblemente en su futuro relevo. Como ocurrió con la zamorana, si Herrera selecciona a alguien para este puesto estaría inmediatamente colocado en la carrera por su sucesión.

Una política prioritaria

Por último, y también con distintas posibilidades, está el nombramiento de la persona que ocupará la próxima Consejería de Empleo. A priori, parece poco probable -en un momento donde el paro es uno de las grandes problemas del país y reducirlo, el principal objetivo de la Junta- que este departamento se integre en la macroconsejería que engloba Economía y Hacienda y que dirige Pilar del Olmo. También por el poco gusto de Herrera por los reajustes, chocaría una reestructuración de consejerías en la que tuviera cabida la de empleo. De ahí que, lo previsible, es que el presidente se limite a designar a alguien para continuar la tarea de Valdeón. De nuevo las predicciones son múltiples y sería casi un sacrilegio intentar adivinar las intenciones de un presidente tan hermético en estos asuntos. Aunque sólo sea porque actualmente ocupa el cargo de viceconsejero de Empleo, es necesario citar a Mariano Gredilla, gran conocedor de una materia tan sensible para la Comunidad.

Si él u otro se estrenaran en el cargo, Juan Vicente Herrera habría nombrado a 25 consejeros en las cuatro legislaturas -más la media cuando fue nombrado tras la marcha de Juan José Lucas- en las que le ha tocado formar gobierno. Un número de nombramientos muy reducido que dibuja a un presidente que, salvo excepciones puntuales, rehuye las sorpresas.

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