Terrorismo

«Había luz toda la noche»

Preocupación y sorpresa entre los vecinos del piso en el que se produjo una detención de la que no fueron conscientes

La calle Arca Real de Valladolid, donde ha sido detenido el yihadista integrado en el DAESH
La calle Arca Real de Valladolid, donde ha sido detenido el yihadista integrado en el DAESH - F.HERAS
M.SERRADOR Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Los vecinos del vallisoletano barrio de Las Delicias se levantaron ayer sobresaltados, aunque más por verse protagonistas de los informativos de primera hora, compartiendo titulares con los resultados de las elecciones gallegas y vascas, que por haber visto o escuchado el despliegue policial que acabó con la detención de Alí en el número 35 de la calle Arca Real. En este edificio de 28 viviendas tenía una habitación el yihadista detenido, si bien el piso estaba alguilado por una pareja que, a su vez, subarrendaba a otras personas. La pareja, «encantadora y majísima», relató a ABC una de las vecinas del inmueble que, no obstante, asegura que cosa distinta eran los jóvenes que veían entrar y salir, pero con los que no tenían trato.

El marroquí detenido ocupaba una habitación del 4-B. Una de las vecinas de este piso, Esther, señaló que aunque no había notado nada extraño, sí que la llamaba la atención que la luz de una de las habitaciones estaba encendida toda la noche y con las persianas subidas. Eso fue todo. La pasada madrugada sólo escuchó algunos ruidos a los que no dio mayor importancia, hasta el punto de que se enteró de lo sucedido cuando un hijo se lo comunicó por teléfono.

«Miedo no tengo; no creo que a mí me vayan a poner una bomba, aunque cuando pasan estas cosas te da que pensar un poco»

En la puerta del inmueble, los vecinos se fueron agolpando para intercambiar impresiones y, aunque nadie tuvo la percepción de estar conviviendo con alguien cuanto menos sospechoso, el hecho de saber que se trataba de un terrorista en potencia generó bastante inquietud. «A mí sí me asusta porque puede acabar por pasar algo», se quejó José María de la Cal, al tiempo que advirtió de la necesidad de «poner medidas para que en las viviendas de alquiler se sepa a quien se mete»

Todos coincidieron en que el matrimonio que tiene alquilado el piso «es encantador», pero que se producía un trasiego de personas por esa vivienda que no dejaba de sorprender. Ello explica, dice Consuelo, que «cuando llegaron hace casi dos años metieran muchos colchones». No ha habido quejas, aunque en la última semana «llenaron el patio de humo porque debieron hacer una barbacoa en la galería». Lo cierto es que no es fácil asumir que uno de tus vecinos es un peligroso yihadista, así que María reconoce tener miedo y sufre al recordar que alguna vez puede haber compartido el ascensor con el peligroso detenido.

En la calle, los corrillos se formaron durante buena parte de la mañana con un único argumento, el del marroquí detenido; también en el bar de la esquina, donde se tira de móvil para conocer las últimas informaciones que van incorporando los diarios digitales y que han convertido a esta tranquila calle en noticia.

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