SUCESOS

El fango dificulta la localización del joven ahogado en Soria

Un helicóptero de la Guardia Civil se suma a las labores de búsqueda en el embalse de Cuerda del Pozo

Labores de rescate del joven de 22 años fallecido ahogado en el embalse de Cuerda del Pozo (Soria)
Labores de rescate del joven de 22 años fallecido ahogado en el embalse de Cuerda del Pozo (Soria) - ICAL

El abundante fango que cubre el fondo del embalse de Cuerda del Pozo (Soria), y más en estos momentos de escasez de recursos hídricos -está al 38% de su capacidad-, está dificultando la localización del cuerpo de E. J., el joven de 22 de quien el domingo por la tarde se perdió la pista al lanzarse al agua desde un tobogán de un patín acuático. El Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil llegado ya ese día por la tarde desde Valladolid trabaja intensa y meticulosamente para intentar dar con el cadáver. La labor de los cinco buzos está siendo «complicada», pues, además del fango, no hay visibilidad y tienen que palpar la superficie de unos 200 metros cuadrados que van a peinar, una vez que han conseguido delimitar la zona en la que el joven se lanzó y desapareció. Poco antes, mientras disfrutaba de una tarde de ocio que acabó en tragedia con otras tres personas, lo había hecho en una zona en la que hacía pie, pero donde ocurrió llega a los cinco metros de profundidad.

Además, en superficie el Seprona también trabaja por si localiza el cuerpo, así como patrullas de Seguridad Rural, y hoy está previsto que se incorpore un helicóptero con base en Agoncillo (La Rioja) para rastrear el entorno de un embalse largo, por si el cuerpo saliese a flote. La familia más próxima del joven gambiano, residente en Zaragoza, llegó ayer a Soria, donde éste vivía desde hacía unos dos años.

Cuando está tan bajo de nivel un embalse, «hay que tenerlo mucho respeto», aseguraron, ya que es posible trabarse con ramas, pisar y un hundirse en el fango... Playa Pita, una de las tres zonas de baño del embalse de Cuerda del Pozo y donde ocurrió el suceso, no cuenta con vigilancia desde 2013, cuando sus propietarios, el Ayuntamiento de Soria y la mancomunidad de los 150 pueblos la suprimió por su coste, aunque no es obligatorio que las playas fluviales la tengan.

En lo que va de año, 11 personas ya han fallecido ahogadas en espacios abiertos en Castilla y León.

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