Estreno en el Teatro Calderón Sale a escena la «reflexiva» mirada de Pérez-Reverte sobre la guerra

El dramaturgo Antonio Álamo adapta la obra «El pintor de las batallas», que este viernes se estrena en el Teatro Calderón de Valladolid

Alberto Jiménez y Jordi Rebellón son los intérpretes de «El pintor de las batallas»
Alberto Jiménez y Jordi Rebellón son los intérpretes de «El pintor de las batallas» - FOTOS: F. HERAS
H. DÍAZ Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Confiesa el director teatral Antonio Álamo que desde que, allá por 2006, leyó la obra de Arturo Pérez-Reverte «El pintor de las batallas», tuvo en mente trasladarla al teatro. «Creo, que dentro de sus trabajos, es una ‘rara avis’ porque es una novela donde las peripecias no son lo más importante sino que la condensación de personajes y de la trama es enorme. Hay una carga reflexiva de primer nivel y plantea dilemas humanos que el hombre lleva preguntándose desde el principio de los tiempos», relataba ayer el también dramaturgo durante la presentación del montaje que se estrenará hoy en el Teatro Calderón de Valladolid.

De hecho, este espacio escénico es uno de los coproductores de este montaje para el que Álamo ha tenido vía libre por parte del autor, que hoy verá por primera vez el resultado de la adaptación que, defendió Álamo, ha respetado «en un 90 por ciento» las líneas escritas por el académico. «Arturo me dio ‘patente de corso’ para traducir su historia y sus personajes al lenguaje teatral», explicó el director, quien consideró que se fue enriqueciendo una vez que los dos protagonistas tuvieron la posibilidad de explorar el texto en la sala de ensayos.

Los dos intérpretes protagonistas son Alberto Jiménez y Jordi Rebellón, quien haciendo uso del lenguaje futbolístico incluyó la dramaturgia de Antonio Álamo en la «Champions League» de los textos en los que se ha involucrado en su trayectoria como actor: «Ha sido un trabajo intenso, complicado, duro y difícil, pero creo que el resultado ha merecido la pena».

Una de las escenas del montaje
Una de las escenas del montaje

Aunque la novela está basada en la experiencia del entonces corresponsal de guerra Arturo Pérez-Reverte en el conflicto de los Balcanes, para Antonio Álamo no es una obra sobre la guerra, sino que ésta es el trasfondo, la excusa para «hablar de temas que nos atañen a todos», entre los que destacó «la imposibilidad» que tiene el hombre de mantenerse ante un hecho como un mero espectador. «Lo que esta obra nos está contando es que somos responsables no sólo de lo que hacemos, sino también de lo que miramos, y que nuestra forma de mirar cambia el mundo».

La trama argumental se desarrolla en un torreón, en mitad de un acantilado, donde el fotógrafo de guerra Faulques se ha retirado, «desengañado e insatisfecho con su propia existencia», para intentar trasladar a un mural lo que cree que no ha podido expresar con la fotografía. Allí, es encontrado por el superviviente Ivo Markovic y entre ambos «se desata una pelea dialéctica llena de filosofía y verdades», resumía Rebellón, quien se mete en el papel del reportero: «Es una obra en la que los personajes son muy de verdad». Su compañero, Alberto, ve el montaje como un «Apocalypse Now», un viaje al corazón de las tinieblas» que encarnan sus protagonistas.

«Son como dos dignos hijos de Edipo que están buscando quién es el culpable de los horrores de la humanidad», añadía Antonio Álamo, quien pese al poso filosófico del montaje consideró que fue concebido como un thriller en el que invita al espectador a preguntarse sobre la mirada del mal.

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