Fernando Conde - Al pairo

La estrategia del miedo Fernando Conde

La detención de un supuesto «yihadista» en Valladolid la semana pasada tiene, al margen de lo inusual, una derivada que, de manera inconsciente, empezará a calar honda y lentamente en la ciudadanía

FERNANDO CONDE - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

A cualquier persona normal se le hace difícil entender qué es lo que mueve a un joven occidental -u occidentalizado, al menos-, inserto en una sociedad moderna, a veces con una vida normal, con un trabajo normal y con una apariencia normal, a lanzarse a la locura de luchar por una supuesta cruzada no se sabe muy bien si para extender un credo religioso o para exterminar a quienes no lo comparten. Pero lo cierto es que ocurre, y ya no sólo en países con una larga tradición de acogida, de libertad de culto y de aséptica «aconfesionalidad» estatal, como por ejemplo Francia, sino también en países como el nuestro, hasta hace dos «Nodos» reserva espiritual de Occidente.

La detención de un supuesto «yihadista» en Valladolid la semana pasada tiene, al margen de lo inusual, una derivada que, de manera inconsciente, empezará a calar honda y lentamente en la ciudadanía (como ya ocurriera en Burgos o en Cebreros): la sensación de que el yihadismo y el miedo a sufrir un posible atentado se aproximan peligrosamente. El miedo racional, el que obedece a unas causas objetivas, es «fácilmente» combatible; sin embargo, el irracional, el que obedece más a las trampas del subconsciente, a las percepciones y a las inseguridades inspiradas por el poder de la imaginación, es mucho más difícil de controlar y entender.

Y esa es precisamente una de las estrategias que han puesto en marcha quienes dirigen el terrorismo islamista -que no islámico-: la de extender esa posibilidad cierta del horror a todas partes, a cualquier rincón de Occidente, por sereno, seguro y calmo que se considere. El fin último es crear un clima ubicuo de inseguridad, de inestabilidad, de crispación generalizada, de terror, de miedo. Es la estrategia del miedo, esa que también ha llegado a Valladolid.

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